Gestión, gestión, gestión

Ayuntamiento de CádizSe fue 2017, un año marcado por los errores en la gestión del Equipo de Gobierno. La falta de limpieza, la presencia de ratas este verano (que algunos llegaron a denominar plaga), las colas para pedir cita en Servicios Sociales que obligaron a cambiar el procedimiento y, cuando el año daba sus últimos estertores, la denuncia del Observatorio de los Servicios Urbanos sobre el cuidado de parque y jardines, algo que ya venía siendo denunciado por las fuerzas de la oposición, han dejado tocada la percepción de que el Equipo de Gobierno tenga capacidad para afrontar no ya los retos de esta ciudad, si no los asuntos ordinarios.

Que estas deficiencias sean la tumba electoral de Por Cádiz Sí Se Puede dependerá de lo que ocurra en este 2018 que comienza, un año que será clave para que José María González pueda revalidar su mandato al frente de consistorio. Por supuesto no toda la gestión puede calificarse como negativa, pero hay que reconocer que los vicios retumban más que las virtudes.

Pese a las dificultades, José María González sigue teniendo crédito entre los ciudadanos, algo de lo que no pueden presumir algunos de los ediles que forman la corporación, tanto en el Gobierno como en la oposición. Independientemente de que su labor al frente del Ayuntamiento tenga más o menos brillo, González hace bien el papel de alcalde. Es cercano, simpático, ocurrente y empático, con lo que ya tiene mucho camino andado. Si además fuese un buen gestor y un gran líder tendríamos alcalde para veinte años, pero esas cualidades por ahora se le desconocen, en parte porque el equipo de concejales que le acompañan en el Gobierno da poco de sí, salvándose David Navarro y poco más. Habrá que estar atentos a cómo se posicionan los dos concejales de Ganar Cádiz, pues este debe ser el año en el que marquen distancia con Podemos si quieren seguir manteniendo opciones como formación independiente, una veda que ya abrieron veladamente en este recién terminado 2017.

En la bancada de enfrente los populares tendrán que decidir si apuestan por un proyecto de futuro o se decantan por el continuismo que representa Teófila Martínez. Le elección de Mercedes Colombo como presidenta local del partido deja poco espacio para la renovación. Lo evidente sería volver a confiar en Teófila Martínez como candidata, pero es complicado que la ex alcaldesa consiga recuperar el bastón de mando y les será muy difícil reconectar con aquella parte del electorado que les dio la espalda en 2015. Si buscan un candidato de futuro como podría ser Bruno García sacrificarían el resultado inmediato pero tendrían más márgen para conquistar aquel voto que perdieron, que dicho sea de paso no eran fieles al Partido Popular, si no más bien votantes de otras formaciones que en las elecciones municipales se decantaban por la papeleta de Teófila Martínez.

El PSOE no tendrá fácil dejar de ser la tercera fuerza en la ciudad. Aunque el candidato cambie, lo que seguramente ocurrirá, no será sencillo cambiar la percepción que el electorado tiene de su labor de oposición. Para los más moderados son la muleta de Podemos y para la izquierda son un anexo del PP y Ciudadanos. Tampoco ayudará que Fran González continúe en la lista electoral, porque aunque ceda el primer puesto su futuro político está ligado a que los socialistas revaliden el escaño en la Diputación Provincial que en 2015 consiguieron por apenas 200 votos. El distanciamiento del líder del PSOE con Irene García y Susana Díaz impedirá a González encontrar hueco en la lista al Parlamento andaluz, una salida que permitiría a los socialistas romper con el pasado. Entre el abanico de candidatos para sustituir a González destaca Manolo Salomón, presidente de la A.VV. Campo de la Aviación y de la Federación 5 de Abril. Este sería el único con capacidad para disputarle el voto a José María González en los barrios populares, que son los que finalmente decantarán al vencedor.

El futuro de Ciudadanos dependerá del estado en el que se encuentre la marca, tanto a nivel nacional tras el triunfo en Cataluña, como en Andalucía tras las próximas elecciones autonómicas. En Cádiz el partido naranja se ha pegado como una lapa a las tesis del PP, lo que les ha impedido tener una voz propia. Si a eso le unimos el escaso carisma del líder local, Pérez Dorao, que aburre a las ovejas con su discurso monótono y vacío de contenido sería muy probable que en Cádiz perdieran los dos representantes que tienen. Afortunadamente cuentan con una marca en franco crecimiento, lo que les puede salvar si dan con una persona capaz de conectar con el electorado de derechas menor de 50 años.

Un panorama complicado para todos los partidos, en el que el Equipo de Gobierno tendrá la responsabilidad de dar la vuelta al sentimiento de dejadez que tienen muchos ciudadanos. Porque en política no basta con hacer las cosas y hacerlas bien. Si el ciudadano no percibe que las cosas están funcionando todo el trabajo será en balde. Por tanto, a José María González no le va a quedar otro camino en este 2018 que repetir como un mantra: gestión, gestión, gestión.

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