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Gran nivel en una sesión que confirma a ‘¡Qué no vengan!’, ‘Los Amísh del Mono’, ‘Los pájaros carpinteros’ y ‘El jovencito Frankenstein’ como referencias del COAC 2026

La función reunió a uno de los bloques más consistentes de preliminares, con pases sólidos en coro, comparsa, chirigota y cuarteto y presencia generacional destacada

La sesión del COAC 2026 celebrada en el Gran Teatro Falla cerró uno de los tramos más consistentes de la fase de preliminares, combinando veteranía, propuestas de alta competitividad y una notable presencia de la cantera en la modalidad de comparsas. El programa reunió seis agrupaciones: el coro ‘Tu muralla’, las comparsas ‘El jovencito Frankenstein’, ‘Los pájaros carpinteros’ y ‘Los señalados’, la chirigota ‘Los legales, nosotros sí no?’ y el cuarteto ‘¡Qué no vengan!’. El resultado dejó un rastro claro: la edición avanza con nivel alto en comparsa, debate interno en chirigota y dominio técnico del cuarteto.

La función abrió con el coro sevillano ‘Tu muralla’, que presentó un concepto simbólico construido sobre la idea de una muralla interior que protege la voz y la conciencia. Los tangos insistieron en la defensa de la libertad de cantar y en el papel de Andalucía frente a los prejuicios externos. Con un popurrí que amplió la metáfora hacia lo colectivo, la agrupación ofreció un pase ambicioso en lo literario y escénico, condicionado por irregularidades de afinación que no impidieron situarlo entre las propuestas más identificables de la modalidad.

La segunda agrupación fue la comparsa gaditana ‘El jovencito Frankenstein’, que debutó en adultos con una tesis sobre la identidad juvenil entendida como un ensamblaje de herencias familiares y políticas. El repertorio articuló un discurso generacional con un primer pasodoble de corte feminista centrado en la figura de la abuela y un segundo dedicado a la influencia de la ultraderecha en entornos universitarios. El popurrí aportó una lectura biográfica sin dramatización excesiva y reivindicó la cantera como espacio de origen. La propuesta dejó una recepción muy favorable y confirmó que la modalidad se está abriendo a relatos propios de una generación que no habitualmente encuentra canal en el concurso.

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Tras el descanso llegó uno de los movimientos más esperados de la noche: la chirigota gaditana ‘Los Amísh del Mono’, marcada por el reto de defender el primer premio obtenido en 2025. El grupo optó por un humor más narrativo y musical que el del año anterior. El primer pasodoble abordó la presión posterior al éxito, con un ajuste de cuentas sobre expectativas, tensiones internas y el clima del propio concurso. El segundo introdujo el maltrato animal en tono grave, una línea poco frecuente en la modalidad. Los cuplés recuperaron la comicidad física del autor y el popurrí combinó sátira cultural, referencias estadounidenses y reflexión generacional. El pase reforzó la idea de que el fenómeno Peluca no fue circunstancial y que la chirigota compite con solvencia en la parte alta de la fase.

El cuarteto ‘¡Qué no vengan!’ confirmó el patrón observado el día anterior en la modalidad: humor bien construido, guion sólido y subtexto crítico sobre el propio concurso. El tipo de alpinistas en el Everest permitió desplegar una metáfora sobre la masificación y la pérdida del espíritu original del Carnaval. El desarrollo combinó réplica, ironía local y crítica interna sin perder ritmo ni escena. El cierre alertó sobre el riesgo de “romper el Carnaval por no cuidarlo”, en una de las frases más comentadas de la sesión. En términos competitivos, el cuarteto salió consolidado y apuntando claramente a semifinales y a los puestos relevantes del palmarés.

La comparsa gaditana ‘Los pájaros carpinteros’ ofreció uno de los pases musicales más celebrados de lo que va de preliminares. Con letra de Antonio Pedro Serrano y música de José Antonio Cheza, la agrupación construyó un universo clásico alrededor del oficio de carpintero de ribera. El primer pasodoble, centrado en la madera convertida en instrumento, destacó por su claridad melódica y su conexión con el tipo. El segundo pasodoble, dedicado a una tragedia reciente, generó un momento de emoción colectiva que posicionó al grupo en conversación competitiva. El popurrí reforzó la tesis de taller y reivindicó una comparsa que canta sin solemnidad pero con poso. El pase dejó al conjunto entre las propuestas más sólidas de la modalidad.

La sesión cerró con la comparsa sevillana ‘Los señalados’, que centró su repertorio en la figura del disidente castigado. Los pasodobles recorrieron la memoria histórica andaluza y el conflicto en Palestina, mientras que el popurrí amplió la crítica hacia la precariedad, la vivienda, la sanidad y la ley mordaza. Con una sonoridad potente y una dirección interpretativa seria, la propuesta apostó por la denuncia social como eje, en sintonía con la tendencia política de la edición.

En balance, la sesión dejó conclusiones claras: el cuarteto mantiene una hegemonía técnica poco discutida en su modalidad; la comparsa vive un momento de diversidad estilística, donde conviven cantera, clasicismo y discurso; y la chirigota se encuentra en pleno proceso de redefinición, con un bloque emergente que combina ritmo, discurso y humor contemporáneo.

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