La Casa de Iberoamérica reúne 27 piezas en una exposición de mantones de Manila en Cádiz
La exposición de mantones de Manila en Cádiz abrirá el 8 de octubre e incluye una pieza de Pastora Imperio y ejemplares que recorren la evolución de esta prenda durante el siglo XIX

La Casa de Iberoamérica acogerá desde el 8 de octubre una exposición de mantones de Manila en Cádiz integrada por 27 piezas de la Colección Perraut. La muestra, que recorre el origen y la evolución de esta prenda y su incorporación al folclore español, podrá visitarse hasta el 9 de enero de 2027.
La exposición lleva por título ‘¿Dónde vas con mantón de Manila? La Ruta del Galeón que vistió a las españolas. Colección Perraut’ y se inaugurará a las 12.45 horas. Entre las piezas seleccionadas figura un mantón que perteneció a la cantaora y bailaora Pastora Imperio y que conserva su nombre bordado.
La iniciativa forma parte del III Día Mundial del Galeón, promovido por la asociación andaluza de profesores de Geografía e Historia Hespérides. En la organización colaboran el Ayuntamiento de Cádiz, la Diputación Provincial, la Junta de Andalucía y la Fundación Cajasol.
Los mantones expuestos proceden de la colección reunida por Encarnita Perraut. Su origen se remonta a la década de 1930, cuando su padre, un joyero bilbaíno afincado en Málaga, comenzó a adquirir en anticuarios lotes en los que aparecían estas prendas. Aquellas compras dieron paso a la afición de Perraut y a la formación de la colección.
Aunque toman su nombre de la capital de Filipinas, los primeros mantones se confeccionaban en China, donde existían numerosos centros especializados en el bordado de seda. Las piezas comenzaron a exportarse hacia Europa y América a finales del siglo XVIII, y los trabajos chinos eran especialmente apreciados por la precisión de sus acabados y la combinación de colores.
Su circulación estuvo vinculada a las rutas comerciales entre Asia, América y Europa. Las mercancías partían de Filipinas, entonces territorio español, y llegaban a Oaxaca y Acapulco, en la costa pacífica de México. Desde allí eran trasladadas por tierra hasta Veracruz para continuar por el Atlántico hacia puertos como Sevilla y Cádiz.
Los primeros mantones documentados datan de 1820, según Dolores Vargas, comisaria de la exposición presentada el año pasado en el Museo de Málaga. Eran piezas de seda muy fina y cenefas sencillas conocidas como mantones “de ala de mosca” por el tono negro parduzco del tejido. También existían los llamados mantones de talle, de menor tamaño, con bordados en las esquinas y flecos obtenidos de la propia tela, todavía sin enrejado ni macramé.
Algunos de estos tejidos, representados en la muestra, reproducen escenas chinas con figuras trabajando, tocando instrumentos musicales o descansando junto a pagodas. A partir de las décadas de 1850 y 1860, las prendas aumentaron de peso y sus flecos de macramé adquirieron una mayor complejidad.
Durante el siglo XVIII también se documentó la presencia de mantones en territorios de los actuales Perú, Chile y Panamá. México comenzó igualmente a producir tejidos y bordados, en un proceso que contribuyó a transformar una prenda de origen chino antes de su posterior elaboración en España.
Entre 1870 y finales del siglo XIX se prestó una atención creciente al dibujo. De esa etapa proceden ejemplares con caras talladas en materiales como marfil, plata, porcelana o nácar, además de bordados con hilo de oro sobre sedas blancas, negras, celestes o de color burdeos.
Los motivos decorativos incluyen flores, aves, canastas de la suerte, bambú, pinos y ciruelos, junto con escenas mitológicas, históricas, literarias y procedentes de cuentos populares. Una de las piezas seleccionadas muestra el desarrollo completo de una corrida de toros y la entrega de los trastos de matar durante una toma de alternativa.
El mantón se popularizó en España a partir de 1820 como parte del atuendo femenino y pasó a utilizarse en bodas, ferias y festejos taurinos, además de servir como colgadura en Cruces de Mayo, procesiones y celebraciones del Corpus Christi. Las bordadoras españolas incorporaron motivos locales, entre ellos rosas y claveles, y desarrollaron los flecos anudados mediante la técnica del macramé.
La prenda terminó integrada en diferentes indumentarias tradicionales, desde los mantoncillos de los trajes de gitana hasta los utilizados por chulapas madrileñas y en vestimentas extremeñas, castellanas, aragonesas y valencianas. También quedó reflejada en las artes plásticas y fue adoptada por cantaoras, tocaoras y bailaoras flamencas en sus actuaciones. Actualmente se mantiene su fabricación en la provincia de Sevilla, con producción en Villafranca de la Condesa y elaboración de flecos en Cantillana.
La programación del III Día Mundial del Galeón comenzará el 8 de octubre a las 11.30 horas con una presentación oficial. A las 12.00, Dolores Vargas ofrecerá una conferencia antes de la apertura de la exposición. La jornada continuará a las 19.00 horas con un concierto de la Real Capilla del Pópulo, dirigida por Jorge Enrique García Ortega, en la sede de la Fundación Cajasol de la plaza de San Antonio.


