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La chirigota infantil ‘Ojú qué pereza’ abre sesión en el Falla desde Dos Hermanas en el COAC 2026

La chirigota infantil del centro Ibarburu compareció en el Gran Teatro Falla con un repertorio humorístico en torno a la vida doméstica y el esfuerzo cotidiano, aportando presencia sevillana en la cantera del COAC 2026 y cuidando la estructura completa de presentación, pasodobles, prescuplés y popurrí.

La chirigota infantil ‘Ojú qué pereza’, procedente de Dos Hermanas (Sevilla), actuó en la sesión de cantera del Gran Teatro Falla dentro del COAC 2026, aportando presencia sevillana en una categoría que constituye el semillero del concurso gaditano. Bajo la dirección de José Manuel Mena García y con letra de Francisco Javier Fernández Torres y Francisco Javier Menchón Domínguez, la agrupación ofreció un pase completo y ordenado ante un teatro muy atento a las propuestas infantiles, acompañado en buena parte por familiares y público de cantera. En 2025 acudieron al concurso como ‘Los estresaítos’, lo que sitúa a este grupo dentro de una continuidad formativa.

El tipo representaba a un conjunto de niños perezosos que se resisten a realizar tareas domésticas y rutinas escolares. La puesta en escena incluyó sofás y sillones, un forillo de habitación en desorden y tonalidades marrones en maquillaje y vestuario. La estética reforzó la tesis humorística del repertorio, centrada en el cansancio imaginado frente a las obligaciones diarias. Desde el arranque se percibió una lectura amable del concepto, sin carga competitiva, orientada a la identificación familiar y cercana al humor cotidiano.

La presentación expuso el marco narrativo: la pereza para ducharse, hacer la cama, recoger los platos o cumplir deberes, frente a la energía inmediata cuando aparece la posibilidad de jugar. El texto ordenó ideas con sencillez y claridad, y el grupo respondió con afinación estable y empaste suficiente para la edad, favorecido por una dirección que marcó entradas y finalizaciones para asegurar cohesión. La recepción fue cálida y acompañada por comentarios desde el patio de butacas, habituales en los estrenos de cantera.

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En el primer pasodoble, la letra describió la rutina matinal en un hogar donde los adultos afrontan el ritmo laboral y doméstico mientras el protagonista permanece en el sofá. La copla cerró con un giro hacia la reivindicación del esfuerzo de padres y madres y un apunte sobre los prejuicios hacia Andalucía, enlazando humor y mirada social. La música acompañó con cadencia pausada y sin estridencias, lo que permitió al grupo proyectar texto con claridad. La interpretación fue cuidada en dinámica, sin excesos de volumen, y la letra se comprendió bien en el teatro.

El segundo pasodoble abordó la multiculturalidad en el aula y el aprendizaje compartido entre compañeros de distintos orígenes. La copla valoró la diversidad como experiencia cotidiana positiva y cerró con un tono integrador. El desarrollo de esta pieza permitió al conjunto ampliar el registro temático, mostrando cómo el humor infantil puede conectar con realidades escolares contemporáneas. La dirección apoyó entradas y sostuvo la tesitura para facilitar que el grupo mantuviera afinación, y el teatro acompañó desde el respeto.

Los cuplés, en formato infantil, recurrieron a escenas familiares entre abuelos y nietos, profesiones soñadas y rutinas tecnológicas. La construcción buscó situaciones reconocibles y un humor basado en la ternura y la observación. Se notaron momentos de ajuste natural en el ritmo de los remates, algo habitual en edades tempranas, resuelto con naturalidad y sin pérdida de atención. El lenguaje mantuvo tono apto para público familiar y la estructura respetó la modalidad infantil establecida para las chirigotas.

El popurrí cerró la actuación ampliando el leitmotiv de la pereza hacia distintos ámbitos de la vida diaria: madrugar, vestirse, limpiar o recoger. La composición alternó bloques humorísticos con un cierre más emotivo, donde la letra conectó con la identidad local y el origen del grupo, mencionando la peña de barrio y la pasión por el carnaval. El final, cantado con convicción, reivindicó el hecho artístico de la cantera como experiencia formativa y como continuidad cultural.

La actuación de la chirigota infantil ‘Ojú qué pereza’ confirmó la presencia de Dos Hermanas en el semillero del COAC 2026, aportando repertorio propio, temática cercana y una lectura humorística adaptada a la edad. La sesión de cantera volvió a mostrar el interés por el trabajo musical y escénico que se realiza en academias, centros y peñas, donde la convivencia entre autoría adulta y aprendizaje infantil sostiene el relevo generacional del concurso.

















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