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La chirigota ‘La tribu caletera’ recrea el verano en la playa entre humor local y conciencia social

Procedentes de Cádiz, los niños construyen una escena playera en torno a la Caleta para mezclar recuerdos estivales, crítica a la guerra y cuplés sobre trámites, gatos y algas invasoras.

El Gran Teatro Falla abrió el telón a la chirigota ‘La tribu caletera’, procedente de Cádiz, con letra, música y dirección de Miguel Ángel Tejada González y representación legal de Tamara Huelga Gutiérrez. La agrupación no participó en 2025, por lo que su presencia en el COAC 2026 infantil supone debut en esta etapa.

La escenografía trasladó al público directamente a la playa de la Caleta, con puesto de socorrista, elementos de verano y referencias reconocibles como el colegio Santa Teresa —ubicado a pocos metros en la vida real—, lo que provocó rápida identificación entre familiares y gaditanos en sala. Desde el inicio, la agrupación estableció el tono costumbrista que la vertebró durante todo el pase: conversación entre niños, rituales de playa y códigos propios del verano.

La presentación explicitó el origen del grupo: niños que coinciden “todos los veranos en la Caleta”, que en invierno no se ven y que han convertido esa convivencia estival en proyecto carnavalesco. La anécdota sobre el baño —“¿me puedo meter ya?”— y la negativa materna por la digestión, recibió carcajadas y asentimientos desde el patio de butacas, siendo uno de los momentos más reconocibles del humor infantil gaditano. La agrupación explotó con acierto la nostalgia veraniega para todas las edades.

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En el primer pasodoble, los componentes narraron su exploración bajo el agua: coñetas, cangrejos y ermitaños se convirtieron en personajes del relato marino, reforzando el imaginario caletero y el componente de aventura que acompaña al niño en la playa. El texto evitó grandilocuencias y funcionó desde la experiencia directa, algo que suele favorecer a la cantera por autenticidad.

El segundo pasodoble introdujo un giro temático fuerte: la guerra. Bajo la mirada infantil, el conflicto se definió como interrupción del juego y negación de la infancia: “el mundo fracasa si no hay niños jugando”. La letra fue contextualizada en escena con la presentación de una de las integrantes procedente de Ucrania, que conoce el conflicto iniciado tras la invasión rusa hace cuatro años. La pieza no cayó en dramatismo excesivo y mantuvo una línea clara: rechazo de la violencia, protección de los menores y afirmación del derecho a vivir sin miedo. El público respondió con atención y respeto.

La tanda de cuplés apostó por temas de actualidad cotidiana en clave infantil. El primero se centró en las algas invasoras que vuelven cada verano a las playas y que los niños plantean reconvertir en papelillos de Carnaval. El segundo parodió los trámites de adopción de un gato, exagerando la burocracia. El tercero abordó los trámites para poder concursar, ironizando sobre su complejidad y el crecimiento de las semifinales infantiles, que este año han duplicado participantes respecto a 2025, obligando a ampliar sesiones. La observación enlazó realidad del concurso y humor con solvencia.

El popurrí consolidó el retrato de la playa como espacio de sociabilidad infantil. La chirigota describió el final del curso, el tránsito inmediato al verano y la caleta como territorio donde se mezclan niños gaditanos con otros llegados de Sevilla o Jerez, completando un relato sobre la identidad compartida a través del verano que el público reconoció como genuinamente local.

Uno de los valores de la agrupación fue su capacidad para oscilar entre lo ligero y lo serio sin forzar, construyendo humor desde la mirada infantil y asumiendo que la infancia no renuncia a la conciencia social. La línea musical se sostuvo de manera estable y sin grandes irregularidades, mientras que la dirección evitó vacíos escénicos y mantuvo cohesión coral.

La recepción fue positiva, en un Falla que concentró una alta presencia de familiares y público local, generando ambiente ruidoso, cálido y participativo desde primera hora. Sin participar en 2025, la chirigota dejó una buena carta de presentación tanto en lo identitario —Caleta, verano, padres y digestiones— como en lo temático —guerra, trámites y medio ambiente—.




















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