La chirigota Los Robin reivindica Cádiz desde el oficio en las semifinales del COAC 2026
La chirigota de Rober Gómez firma en semifinales del COAC 2026 un pase sólido y muy competitivo, con dos pasodobles de alto nivel y cuplés efectivos que refuerzan su candidatura
La chirigota Los Robin confirmó en las semifinales del COAC 2026 que su regreso al Concurso no es circunstancial. La agrupación gaditana, con autoría de Roberto Fabio Gómez Durán y música compartida con Daniel Albaiceta y José Juan Pastrana, defendió en el Gran Teatro Falla un repertorio equilibrado, inteligente y muy bien medido, que combina crítica social, metacarnaval y humor sin perder el pulso competitivo en una fase donde cada detalle cuenta.
El tipo presenta a unos Robin Hood adaptados al Cádiz actual, ladrones justicieros del barrio de Santa María que no roban por capricho, sino para “recuperar lo que nos han robado”. Desde la presentación queda clara la idea: no se trata de una fantasía medieval, sino de una lectura gaditana del expolio social, cultural y urbano. El concepto se entiende desde el primer momento y se explota con coherencia durante todo el repertorio.
La presentación es musical, rítmica y bien ejecutada, aunque menos humorística que otras propuestas del autor en años anteriores. Funciona como contextualización del personaje y sitúa el discurso del grupo, apoyándose más en la energía escénica que en el golpe directo. No es determinante, pero cumple su cometido sin fisuras.
El primer pasodoble entra de lleno en la lucha obrera y rompe uno de los tópicos más recurrentes sobre Cádiz. La letra narra la historia de un jubilado que defiende el trabajo y el futuro de su hijo, conectando pasado y presente industrial con una mirada orgullosa y reivindicativa. El mensaje es claro y directo, rematado con una frase que resume el espíritu de la copla: “nadie defiende el trabajo como lo hace un gaditano”. La letra cala por su enfoque y por su verdad reconocible.
El segundo pasodoble es uno de los momentos más redondos del pase. A partir del propio tipo, la chirigota construye una copla metacarnavalera que denuncia todo lo que le han robado a la chirigota a lo largo de los años y, al mismo tiempo, rinde homenaje a los maestros que la hicieron grande. La enumeración de nombres y estilos no es gratuita, sino que refuerza el discurso de herencia y continuidad. Es una letra emotiva, bien armada y muy bien defendida, que eleva el nivel del repertorio.
La tanda de cuplés mantiene un rendimiento alto. El primero destaca por su carga de actualidad y por un desarrollo muy completo, mezclando referencias políticas, mediáticas y climatológicas con un remate bien hilado que conecta con el público. El segundo cuplé juega con el robo al resto de chirigotas del año, en clave concurrera, y funciona por reconocimiento y ritmo. Ambos encajan perfectamente con el tipo y sostienen el tono humorístico del pase.
El estribillo se convierte en uno de los pilares del repertorio. Pegadizo, claro y con un mensaje muy reconocible sobre la pérdida de la esencia de Cádiz, refuerza la idea central del conjunto y actúa como hilo conductor entre las distintas partes. Es uno de esos estribillos que suman concurso y memoria.
El popurrí está bien estructurado y mantiene el equilibrio entre crítica social y humor gaditano. A lo largo de sus cuartetas se abordan temas como la turistificación, la pérdida de identidad de los barrios o la política local, siempre desde el prisma del Robin que recupera lo que considera robado. Las dos últimas cuartetas destacan especialmente por su carga emotiva y por un cierre bien resuelto que deja buen sabor de boca.
En el apartado interpretativo, la chirigota se muestra muy segura. El grupo domina el escenario, mantiene el ritmo y conecta con el público con naturalidad. Se nota la experiencia y el conocimiento del Concurso, tanto en la dosificación de los golpes como en el manejo de los silencios y las respuestas del teatro.
El estilo de Los Robin se inscribe en la chirigota clásica bien entendida, con respeto por la tradición, humor reconocible y un uso medido del metacarnaval. No hay excesos ni estridencias, sino una propuesta sólida que sabe cuándo apretar y cuándo dejar respirar el repertorio.
La valoración final es la de un muy buen pase de semifinales. Los Robin firman un repertorio bien armado, con dos pasodobles de peso, cuplés de alto rendimiento y un conjunto coherente de principio a fin. Puede que no tenga el golpe definitivo que marque distancia, pero sí mantiene opciones reales y confirma a esta chirigota como una de las más serias y competitivas del COAC 2026.





















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