La chirigota “Los Semicuraos” en el COAC 2026 firma un pase correcto y amable con sello del Sheriff
La chirigota gaditana “Los Semicuraos” debutó en preliminares del COAC 2026 con un repertorio simpático y reconocible, sin grandes destellos pero con el oficio y soniquete característicos de Juan Manuel Braza
La chirigota “Los Semicuraos”, procedente de Cádiz y firmada por Juan Manuel Braza ‘Sheriff’, volvió al Gran Teatro Falla en el primer día de preliminares del COAC 2026, presentando un tipo de trabajadores de baja que pasan el día en un chiringuito entre pastillas, collarines, rehabilitación y cervecitas. Tras Los sherijuegos en 2025, el grupo regresó con un pase correcto, amable y de sello reconocible, pero sin la chispa ni el vuelo humorístico de sus mejores años.
El tipo proponía la paradoja de quienes están “malitos” para trabajar pero perfectamente activos para el ocio. El recurso se sostuvo en la literalidad: escayolas, collarines, muletas y vendajes sobre mesas de terraza. El planteamiento tuvo lectura inmediata, aunque demostró ser un personaje de poco recorrido cómico, ya que la gracia se agota pronto y obliga al repertorio a forzar variantes del mismo chiste.
La presentación ilustró bien ese conflicto entre enfermedad y picardía, con escenas del protagonista encadenando rehabilitación, cervezas y pagos en el chiringuito tras cobrar la baja. Hubo algún golpe aislado —especialmente el de la próstata—, pero el arranque se sintió plano y sin el ritmo habitual del autor, que históricamente ha construido presentaciones más compactas y rítmicas.
El primer pasodoble funcionó como carta editorial del grupo. La letra fue un desahogo contra las críticas al Concurso y a sus supuestas decadencias, defendiendo el amor por la Tacita frente a quienes —según la letra— están “locos de envidia”. Musicalmente, el Sheriff mantuvo su sello característico, con un comienzo dulce y un cierre levantado tras el trío, bien interpretado por la formación. Fue el momento más consistente del pase.
El segundo pasodoble explotó el tipo para analizar la diferencia entre las bajas laborales del trabajador y los privilegios de la clase política cuando acude a las mutuas sin control ni sospecha. La letra fue directa y populista, con un mensaje sin matices y un remate contundente. La crítica entró, aunque el discurso quedó en el trazo grueso. El público acompañó con atención, sin efusividad destacada, y el pase se mantuvo en un tono estable.
Los cuplés siguieron la estructura clásica del autor en tandas de dos. La primera giró en torno a Antonio Martínez Ares y Jesús Bienvenido, con referencias a “la prenda” y “la loba”. La intención fue simpática, pero el guiño se sintió poco contextual y sin gran efecto humorístico. La segunda tanda fue superior, explotando la comedia hospitalaria en torno a fantasmas del Puerta del Mar y tutoriales, con remates más finos y mejor recibidos. Fue el único tramo que arrancó carcajadas sostenidas en la sala. El estribillo cerró con la consigna “que le den de baja”, que funcionó como remate ligero y musical.
El popurrí se sostuvo sobre el costumbrismo del tipo. Hubo detalles simpáticos, como el detective contratado por el jefe y el pastillero interminable, que aportaron color humorístico y mantuvieron el interés. No hubo golpes fuertes, pero sí un tono amable que evitó el bajón. El final apostó por un cierre hacia Cádiz —“ni de baja ni de bajón”— que devolvió algo de calidez sentimental, recurso eficaz dentro de la ortodoxia estilística del autor.
En lo interpretativo, la chirigota ofreció oficio. Afinación correcta, volumen equilibrado y una guitarra central sosteniendo el color clásico del grupo. El patio de butacas acompañó el pase con simpatía, sin momentos de rechazo ni de entusiasmo excepcional, confirmando la naturaleza templada del estreno.
El balance general describe una chirigota correcta, simpática y reconocible, que se disfruta por identidad más que por repertorio. No hubo ruptura conceptual ni grandes hallazgos humorísticos, y el tipo pesó más de lo que ayudó. No es una obra mayor del autor, pero mantiene el soniquete gaditano, el oficio en el pasodoble y la estructura tradicional del género. Pase para “echar un buen rato”, sin más ambición.


























Contenido recomendado





