La chirigota ‘Nos hemos venío arriba’ refuerza su solvencia en cuartos del COAC 2026 desde las coplas largas
La chirigota de Écija defiende en los cuartos del COAC 2026 una propuesta más clásica en el Gran Teatro Falla, con pasodobles de notable peso crítico y un popurrí que crece en eficacia, aunque sin el impacto inicial de trabajos anteriores
La chirigota astigitana ‘Nos hemos venío arriba’ regresó al Gran Teatro Falla para afrontar su pase de cuartos de final del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas (COAC) 2026 tras quedarse a las puertas de la final el pasado año. Con letra de Juan Francisco Castro Fernández, música de David Castro Fernández y dirección de Jorge Manuel Rodríguez García, el grupo volvió a escena con la expectativa de confirmar su competitividad en una fase donde el margen de error se estrecha notablemente.
El tipo sitúa a la chirigota como un grupo de caballeros medievales encargados de custodiar un torreón. Lejos del fuerte impacto visual de sus propuestas recientes —como los caníbales o el ascensor claustrofóbico—, el planteamiento de este año apuesta por una puesta en escena más tradicional y menos aparatosa. El torreón domina el escenario y condiciona la interpretación, limitando la cercanía física con el público, lo que se deja notar especialmente en el arranque del repertorio.
La presentación cumple su función descriptiva, introduciendo el universo del castillo y a estos guardianes que han tenido que subir “por las escaleras” tras estropearse el ascensor, un guiño metacarnavalero que enlaza con trabajos anteriores. El inicio resulta correcto y ágil, con cuartetas cortas y golpes desde el primer momento, pero sin llegar a provocar un impacto claro ni una conexión inmediata con el patio de butacas. Es un arranque más funcional que rompedor.
El primer pasodoble marca una subida evidente de nivel. La letra arranca desde la defensa de la justicia y el compromiso con el “reino”, utilizando el lenguaje del tipo para criticar el uso interesado de las ayudas públicas. El giro final, rechazando que el esfuerzo colectivo sostenga a instituciones como la Iglesia y la Monarquía, está bien encajado y encuentra su sentido en el remate, que aclara el destinatario de la crítica. La copla destaca por su estructura y por una melodía dulce y clásica, uno de los sellos más reconocibles de la autoría.
El segundo pasodoble se adentra en un terreno más sensible, abordando los fallos en los protocolos de cribado del cáncer de mama. La letra utiliza la herida de la mastectomía como símbolo de un dolor permanente, invisible pero constante, que acompaña a muchas mujeres. El enfoque es respetuoso y emotivo, con imágenes bien construidas y una interpretación cuidada. Aunque se trata de una temática ya muy transitada en el concurso, la copla logra sostenerse por su sensibilidad y por el peso musical del pasodoble.
La tanda de cuplés se mueve en un nivel simpático, sin grandes carcajadas. El primero, de corte más concursero, alude al chirigotero de Roquetas y al jurado paralelo, funcionando como guiño reconocible para el aficionado. El segundo apuesta por un humor más surrealista, centrado en el vecino Óscar y su mosca adoptada, y es el que mejor resultado obtiene por lo inesperado del remate y su desarrollo absurdo. El estribillo, ya conocido desde preliminares, vuelve a ser uno de los elementos más coreados del repertorio.
El popurrí ofrece una evolución clara dentro de la actuación. Comienza de manera contenida, pero va ganando en eficacia conforme se adentra en un humor más arriesgado y bestia. Destaca especialmente la cuarteta de la leprosa, uno de los momentos más celebrados del bloque, así como la acumulación de situaciones que conectan mejor con el público. El cierre resulta más sólido que el inicio del repertorio y deja una sensación ascendente.
En el apartado interpretativo, la chirigota muestra un buen trabajo vocal, con especial lucimiento en segundas voces y trío. La ejecución del pasodoble vuelve a ser uno de los grandes avales del grupo, mientras que en el humor se echa en falta algo más de agresividad y mordiente en algunos tramos para rematar mejor las situaciones planteadas.
La actuación de ‘Nos hemos venío arriba’ en los cuartos del COAC 2026 deja una impresión positiva, aunque menos impactante que la de años anteriores. El grupo se sostiene con solvencia en las coplas largas y consigue crecer dentro del repertorio, pero acusa un arranque frío y un tipo que no termina de explotar todas sus posibilidades. Un pase sólido, con margen para apretar más si quiere volver a colarse entre las agrupaciones decisivas del concurso.





















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