La chirigota ‘Seguimos cayendo mal’ mantiene el vuelo con un pase sólido y generacional en los cuartos del COAC 2026
La agrupación gaditana firma una actuación muy completa en el Gran Teatro Falla, con buenos pasodobles, un tipo agradecido y un popurrí cargado de ritmo y actualizaciones que refuerzan su candidatura a semifinales
La chirigota gaditana ‘Seguimos cayendo mal’ afrontó su pase de cuartos de final del COAC 2026 confirmando que lo visto en preliminares no fue casualidad. El grupo, con autoría de Diego Letrán Toledo, Enrique Parodi Palacios y Luis Miguel Rossi Jiménez, volvió a conectar con el público del Gran Teatro Falla a través de un repertorio equilibrado, reconocible y bien medido, que combina humor, crítica y un punto emocional sin perder el pulso chirigotero.
El tipo sitúa a la agrupación como la tripulación y los pasajeros de un avión en pleno descenso, una metáfora clara tanto para el propio concurso como para la realidad cotidiana que retratan. Es una idea agradecida, flexible y muy funcional, que permite introducir constantes actualizaciones y juegos de actualidad sin agotarse. Desde la presentación, la chirigota entra directa en faena con golpes bien colocados y referencias de última hora, marcando un tono ágil que se mantiene durante todo el pase.
La presentación resulta eficaz y muy celebrada, con guiños al propio concurso y a nombres conocidos del Carnaval. El grupo demuestra oficio para enganchar al público desde el arranque y situarlo rápidamente dentro del universo del repertorio, algo fundamental en una fase tan exigente como los cuartos de final.
Los pasodobles suponen uno de los puntos fuertes de la actuación. El primero pone el foco en la situación de la juventud gaditana tras terminar sus estudios: la falta de oportunidades laborales, la exigencia de experiencia imposible de adquirir y la imposibilidad de acceder a una vivienda en alquiler. La letra utiliza con acierto la imagen del traqueteo de las maletas, comparándolo con el sonido de las antiguas cigarreras camino de la fábrica de tabacos, para retratar el éxodo forzado de jóvenes que se ven obligados a marcharse de su ciudad. Es una copla reconocible, bien hilada y con un mensaje claro que conecta con una realidad muy cercana.
El segundo pasodoble cambia de registro para centrarse en las llamadas importantes de la vida. A partir del aviso de embarque en una terminal, la letra reflexiona sobre la necesidad de cuidar a las personas cercanas, especialmente a los padres, antes de que llegue esa “última llamada” a la que ya no se puede responder. El pasodoble destaca por su tono emotivo contenido y por una música de corte clásico, muy gaditana, que refuerza el mensaje sin caer en el exceso.
La tanda de cuplés mantiene un nivel correcto y funcional. El primero apunta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con un remate exagerado en torno a la Virgen de la Palma y la capacidad de Cádiz para sobrevivir a cualquier catástrofe, incluida un nuevo maremoto. El segundo gira en torno al apagón y a la imagen de los móviles sin batería, con un remate que juega con referencias actuales. Sin ser sobresalientes, cumplen su cometido dentro del conjunto y sostienen el ritmo del pase.
El popurrí es uno de los tramos más disfrutables del repertorio. Gana enteros gracias a las actualizaciones y a la sucesión constante de golpes, manteniendo la atención del público hasta el final. Destaca especialmente el bloque de las “últimas voluntades”, bien encadenado y con un ritmo que no decae, reforzando la sensación de conjunto compacto y trabajado.
En el apartado interpretativo, la chirigota muestra un crecimiento evidente. El grupo se mueve con comodidad dentro del tipo, disfruta sobre el escenario y transmite esa sensación al público. La conexión con el aficionado es clara, apoyada en un ritmo ágil y en una interpretación segura, sin altibajos significativos.
La actuación de ‘Seguimos cayendo mal’ en los cuartos del COAC 2026 deja una sensación muy positiva. Se trata de un segundo pase sólido, bien construido y con argumentos suficientes para aspirar a seguir avanzando en el concurso. Sin golpes absolutamente memorables, pero con un repertorio equilibrado y coherente, la chirigota confirma su progresión y demuestra que, al menos de momento, sigue volando con buen rumbo.




































