La chirigota Una chirigota en teoría consolida su propuesta en semifinales del COAC 2026
La chirigota de Miguel Ángel Llull reafirma en semifinales del COAC 2026 su singular apuesta con Stephen Hawking como eje, combinando humor, crítica social y dos pasodobles de alto contenido ético
La chirigota Una chirigota en teoría volvió a confirmar en las semifinales del COAC 2026 que no se trata de una sorpresa pasajera, sino de una de las propuestas más singulares y reconocibles del Concurso. El grupo gaditano, con autoría íntegra de letra y música de Miguel Ángel Llull Segura y dirección de Francisco Jesús Aragón Roca, defendió en el Gran Teatro Falla un repertorio sólido, coherente y bien medido, sosteniendo el interés pese a la enorme exposición mediática acumulada desde las fases previas.
El tipo convierte a Stephen Hawking en observador irónico del Carnaval y del mundo, una elección arriesgada tanto por la carga simbólica del personaje como por las evidentes limitaciones escénicas que impone. Lejos de ser un obstáculo, el personaje condiciona y da sentido a todo el repertorio, obligando a la chirigota a optar por la contención, el texto y la intención antes que por el exceso de golpes.
La presentación se mantiene sin grandes cambios respecto a pases anteriores, lo que reduce parte del impacto inicial, aunque sigue funcionando como carta de presentación del personaje. El uso del pasacalles, los gags tecnológicos y la referencia constante a la silla eléctrica mantienen el tono irónico y metacarnavalero, con una ejecución precisa que demuestra el trabajo escénico que exige el tipo.
El primer pasodoble es uno de los momentos más emotivos del pase. Desde el humor y la ternura, la letra pone el foco en la tecnología de comunicación aumentativa, utilizada por personas con ELA y otras discapacidades, como herramienta para recuperar la voz y el vínculo emocional. La copla adquiere un valor simbólico al centrarse en la posibilidad de volver a decir “te quiero”, y remata con una petición clara de mayor inversión pública en tecnología y salud frente al gasto militar. Es una letra sensible, bien integrada en el personaje y con un mensaje reconocible que conecta con el público.
El segundo pasodoble eleva el tono ético del repertorio. Parte de un sueño en el que Hawking logra levantarse, para denunciar que quienes pueden hacerlo siguen sentados ante las injusticias del mundo. La letra señala conflictos actuales, como la situación en Palestina, y critica decisiones políticas que afectan a la salud y a los derechos de las personas. El remate es directo y provoca una reacción clara en el teatro, reforzando la idea central de la chirigota: la lucidez no sirve de nada sin compromiso.
La tanda de cuplés mantiene un buen nivel. El primero juega con el metacarnaval y responde con inteligencia a teorías y comentarios lanzados por otras chirigotas, con un remate eficaz apoyado en el popular “el que fue a Sevilla perdió su silla”. El segundo cuplé se apoya en la proyección internacional del personaje y en la viralidad alcanzada por el grupo, funcionando más por contexto y reconocimiento que por sorpresa, pero encajando bien dentro del conjunto.
El estribillo, ya muy identificado con la chirigota, acompaña el desarrollo del repertorio sin robar protagonismo, reforzando la dinámica interna del grupo y sirviendo de nexo entre las distintas partes.
El popurrí sostiene el nivel general con un desarrollo equilibrado entre humor, observación social y referencias culturales. Aparecen cuartetas destacadas, como las relacionadas con la Feria de Sevilla o con el propio Concurso, en un bloque que no busca el golpe continuo, sino la sonrisa sostenida. El tramo final opta por un tono más reflexivo y emotivo, con un mensaje de ánimo y superación que encaja con la filosofía del personaje.
En el apartado interpretativo, el trabajo del grupo es especialmente meritorio. El tipo limita el movimiento y obliga a una precisión extrema en los tiempos, los gestos y la vocalización. La chirigota resuelve esa dificultad con solvencia, apostando por la contención como virtud y sosteniendo al personaje sin caer en la caricatura fácil.
El estilo de Una chirigota en teoría se sitúa en una chirigota moderna que huye del frenesí y del exceso de estímulos, apostando por un humor inteligente, negro en ocasiones, pero tratado con cuidado. Es una propuesta que se distingue claramente dentro de la modalidad y que mantiene su identidad en una fase donde muchas agrupaciones buscan el golpe definitivo.
La valoración final es la de un gran pase de semifinales. La chirigota consolida su propuesta, sostiene el nivel pese a la repetición inevitable de algunos recursos y firma dos pasodobles de gran calado. Puede que su capacidad de sorpresa sea menor a estas alturas del Concurso, pero su solidez, coherencia y personalidad la convierten en una de las chirigotas más singulares y con mayor huella del COAC 2026.


























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