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La comparsa ‘El hombre de hojalata’ muestra solidez vocal pero deja un discurso irregular en los cuartos del COAC 2026

La propuesta de los hermanos Pastrana regresa al Gran Teatro Falla con una notable mejora interpretativa en los cuartos del COAC 2026, aunque su desarrollo literario no termina de aprovechar la potencia simbólica del tipo

La comparsa gaditana ‘El hombre de hojalata’ afrontó su pase de cuartos de final del COAC 2026 en el Gran Teatro Falla confirmando una evolución clara en lo interpretativo respecto a preliminares, pero sin lograr que esa mejora se traduzca plenamente en el contenido del repertorio. Con letra de Rafael María Pastrana Lorenzo, música de Marcos Pastrana Lorenzo y dirección de Javier Bonat Perales, la agrupación defendió una idea reconocible y ambiciosa que, sin embargo, vuelve a ofrecer un resultado desigual.

El tipo presenta a un gaditano convertido en hombre de hojalata tras haber perdido su corazón, una metáfora del despojo emocional, social y cultural que sufre la ciudad. La propuesta conecta de forma evidente con ‘El corazón de Cádiz’, la comparsa presentada en 2025, funcionando casi como un alter ego oscuro de aquella idea. El concepto es claro y fácilmente identificable desde la presentación, que gana limpieza y control respecto al primer pase, aunque mantiene un nivel de intensidad constante que en algunos momentos termina desgastando el conjunto.

La presentación destaca por su potencia vocal y su empaque escénico. El grupo muestra buenas voces y una garra interpretativa notable, con una afinación correcta en términos generales, aunque forzada en los registros más agudos. Se aprecia un mayor control del tempo y de los ataques respecto a preliminares, lo que permite que la pieza fluya mejor, aunque el exceso de dramatismo sigue siendo una seña constante del repertorio.

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En los pasodobles se concentra buena parte de las debilidades del pase. El primero aborda una historia de amor envejecido, alejándose del ideal romántico para retratar una relación que ha perdido las mariposas con el paso del tiempo. La imagen de dos personas que peinan canas en casas separadas y comparten un “amor amarillento” busca una emoción íntima y reconocible, con un remate que reivindica la elección de la pareja incluso en otra vida. La intención es sensible y coherente con el tipo, pero el desarrollo resulta algo edulcorado y no termina de convencer en su profundidad.

El segundo pasodoble centra la crítica en un caso de desahucio provocado por una inmobiliaria sevillana que adquiere una finca en Cádiz para construir viviendas de lujo. La letra apunta a un problema real y de gran calado social, pero deriva rápidamente hacia un enfrentamiento identitario Cádiz-Sevilla que diluye el fondo del asunto. La crítica a la especulación y a los fondos buitre queda en un plano superficial, sustituyendo el análisis por un discurso localista que busca el aplauso fácil más que la reflexión, perdiendo así fuerza argumental.

La tanda de cuplés se sitúa en un nivel bajo dentro del conjunto. El primero, basado en el exceso de precauciones por la salud, resulta previsible y con poco recorrido humorístico. El segundo opta por un enfoque concurrero y sexual ligado al tipo, rematado con una comparación directa con la chirigota de Stephen Hawking que funciona como chiste rápido, pero sin especial elaboración ni impacto.

El popurrí desarrolla con mayor amplitud la idea del hombre de hojalata como símbolo de una ciudad que se vacía de emoción, identidad y sentido. El texto alterna momentos de mayor lirismo con otros más reiterativos, manteniendo una intensidad constante que acaba jugando en contra del relato. A pesar de ello, el tramo final logra cerrar con una imagen reconocible y coherente, apoyada en la entrega del grupo y en una interpretación comprometida.

En el plano interpretativo, la comparsa presenta una mejora evidente respecto a su estreno. El grupo suena más compacto, con menos atropellos y mayor orden escénico. Persisten, no obstante, problemas de equilibrio entre potencia y limpieza, así como ciertas fisuras en el desarrollo literario que impiden que el repertorio alcance una mayor solidez global.

El pase de ‘El hombre de hojalata’ en los cuartos del COAC 2026 deja una sensación agridulce. La comparsa crece en el continente, mostrando un sonido más trabajado y un grupo más seguro, pero retrocede en el contenido, desaprovechando una idea potente que pedía mayor profundidad y menos recurso al populismo. Una propuesta reconocible dentro del concurso que cumple en lo interpretativo, pero que no termina de encontrar un discurso a la altura de su ambición simbólica.

















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