La comparsa El Manicomio se agarra a las letras para seguir viva en las semifinales del COAC 2026
La comparsa de Jonatan Pérez Ginel firma su mejor pase del COAC 2026 en semifinales con dos pasodobles de alto impacto que la meten de lleno en la pelea por la Gran Final
La comparsa El Manicomio volvió a dejar su sello en las semifinales del COAC 2026 con un pase que supone un claro punto de inflexión en su concurso. La agrupación gaditana, dirigida por Alberto Domínguez y con letra y música de Jonatan Pérez Ginel, afrontó esta fase decisiva en el Gran Teatro Falla con un repertorio que crece cuando se pone serio y que encuentra en los pasodobles su principal argumento competitivo para aspirar a estar en la Gran Final.
El tipo sitúa al Falla como un manicomio y a los comparsistas como locos atados a sus paredes, una metáfora que el autor utiliza para hablar del propio Carnaval, de la creación artística y de la obsesión por la copla. La presentación, interpretada con mucha energía y garra, rompe los límites del escenario y termina prácticamente en la corbata del teatro, reforzando la idea de encierro creativo que define al grupo. Más efectiva que brillante, cumple su función como marco conceptual del repertorio.
El primer pasodoble marca uno de los momentos más destacados de la noche. La letra aborda el acoso escolar desde un enfoque distinto al habitual, centrándose en la exclusión social del “rarito” de la clase, ese niño que no recibe golpes ni insultos directos, pero que es apartado, silenciado y apagado por la indiferencia. La copla denuncia la falta de reacción del entorno educativo y familiar y señala las consecuencias emocionales de ese aislamiento. El mensaje es directo, bien construido y sin efectismos, convirtiéndose en una de las mejores letras firmadas por el autor en el Concurso.
El segundo pasodoble apuesta por el gaditanismo y la memoria colectiva. La letra rinde homenaje a personajes populares de Cádiz que forman parte de la identidad de los barrios, como Carlos el Legionario, Macarty, María la de la Hierbabuena o Paquito del Mentidero. El recorrido emocional conecta con el público por su cercanía y por el retrato de una ciudad que se reconoce en sus vecinos. El remate, que sitúa a estos personajes por encima de referentes culturales más institucionales, genera un debate abierto, pero no empaña el impacto de una copla que cala por su carga sentimental.
En los cuplés, el nivel baja respecto a los pasodobles. El primero juega con cremas de sabores y ofrece un remate simpático, aunque poco contundente. El segundo intenta una mayor carga crítica a partir de un tema de actualidad, pero la intención supera al efecto final. El estribillo, bien integrado, actúa como nexo dentro del repertorio sin reclamar protagonismo propio.
El popurrí mantiene los patrones habituales del autor, con un planteamiento musical ambicioso que transita por ritmos más modernos, batería pop y break beat, para desembocar en un tramo central con aires de marcha y una balada recitada en primera persona. La despedida al 3×4 sirve para repasar la trayectoria vital y carnavalera del grupo, enlazando creación, sacrificio y vida personal. El concepto está bien armado, aunque se ve penalizado por una interpretación menos fina de lo deseable.
En el plano vocal, El Manicomio no alcanza la excelencia de otros años. Se perciben voces ahogadas y bajadas de intensidad en algunos pasajes, posiblemente condicionadas por el esfuerzo acumulado del Concurso. Aun así, el grupo sostiene el repertorio con oficio y destaca la presencia escénica de Jona, que vuelve a ejercer de eje del conjunto.
El estilo de la comparsa sigue siendo plenamente reconocible. Letras directas, prosaicas, con un gaditanismo emocional muy marcado y un uso recurrente del metacarnaval como recurso narrativo. En esta semifinal, ese planteamiento encuentra su mejor versión cuando se centra en los mensajes serios y comprometidos, especialmente en los pasodobles.
La valoración final es clara. El Manicomio firma su mejor pase del COAC 2026, apoyado en dos pasodobles determinantes que la meten de lleno en la pelea. Sin alcanzar la excelencia por problemas de interpretación y unos cuplés por debajo del nivel general, la comparsa demuestra que tiene argumentos reales para aspirar a la Gran Final y confirma que sigue siendo un nombre a tener en cuenta en esta edición del Concurso.






























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