La comparsa infantil ‘Las traviesas’ abre la sesión con una mirada sensible al conflicto y la igualdad desde Chiclana
El grupo chiclanero, convertido en duendecillos de patio, estrenó un repertorio que abordó la guerra en Palestina, la educación emocional y la tolerancia en los colegios.
La cuarta sesión de semifinales infantil del COAC 2026 comenzó con la comparsa ‘Las traviesas’, procedente de Chiclana de la Frontera, con letra y música de Guillermo José del Valle Bueno, Hugo Alberto León Tocino y Rafael León Tocino, dirección de Claudia Vega Vinelli y representación legal de Guillermo José del Valle Bueno. En 2025 participaron bajo el nombre ‘El pelotón de la alegría’, siendo este su tercer pase consecutivo sobre las tablas del Falla tras debutar en 2024 como ‘Vaya cacao de comparsa’.
El telón descubrió un patio gaditano con macetas, ropa tendida y una plazuela nocturna iluminada. Sobre él aparecieron los componentes disfrazados de duendes traviesos, con gorros burdeos que recordaban al pendón de Cádiz, faldas de retales, calcetines desparejados, gargajillos y pequeños sacos donde guardaban “sus encantos”. La estética conectó con la idea de criaturas minúsculas que habitan en los rincones domésticos y se cuelan en las casas para vivir el Carnaval.
La presentación definió el personaje: duendes que aparecen donde hay flores, macetas y patios para hacer travesuras carnavalescas y aprender las costumbres gaditanas. El tono se mantuvo cercano, inocente y alegre, con una vocalización clara y un reparto equilibrado de intervenciones.
El primer pasodoble situó el repertorio en un plano más grave. La letra describió la experiencia de niños palestinos en un contexto bélico, reclamando la figura de la madre como refugio ante el miedo nocturno. La pieza evitó dramatismos gratuitos y optó por un enfoque empático que subrayó la vulnerabilidad infantil en situaciones de guerra. Varios espectadores señalaron la actualidad del tema, al coincidir con otras letras de cantera que reclamaron el derecho de los niños a conocer y comprender lo que ocurre fuera de su entorno.
El segundo pasodoble mantuvo la línea de preocupaciones reales de la infancia, abordando cuestiones que los intérpretes “arrastran” y que saben expresar a su manera, según explicó el equipo técnico en el directo televisivo. La agrupación ha consolidado un registro de comparsa infantil que combina sensibilidad social, cotidianidad escolar y ternura crítica, sin desbordar el marco formativo propio de su categoría.
El tercer pasodoble fue el más emocional de la tanda. Varias componentes se mostraron visiblemente emocionadas al cantar un texto centrado en la igualdad en el aula, las emociones y la convivencia. La letra hacía referencia al recurso pedagógico del “monstruo de colores”, utilizado en numerosos colegios para explicar las emociones a través del color. La canción reivindicó el derecho a aprender sin miedo y sin presión social, aludiendo a situaciones de niños y niñas que ven restringidos sus sueños por la falta de tolerancia del entorno. El cierre del pasodoble sugirió que el contenido estaba vinculado a una experiencia cercana para el grupo.
La tanda de cuplés devolvió el ambiente cómico. El primero ironizó sobre la gastronomía experimental, contando cómo los niños se encontraron con una tortilla que requería pajita para comerse, con remate a favor de la comida tradicional. El segundo relató la escena conocida en los colegios durante los días de lluvia: madres y padres intentando aparcar “dentro del centro” para que los niños no se mojen, jugando con la exageración sin caricaturizar.
El popurrí desarrolló escenas de travesuras carnavaleras en patios, clases y rincones domésticos. Las duendes buscaban objetos cotidianos —un lápiz, una cuerda, un trapo— para confeccionar disfraces improvisados, recordando la noción de que el carnaval infantil también se construye con creatividad y pocos recursos. Hubo referencias a la vida escolar, al despertar de las emociones y a la curiosidad por el mundo adulto. La estructura musical encadenó varias melodías breves con final abierto, cerrando con la promesa de seguir haciendo carnaval “entre macetas y patios”.
Con este pase, ‘Las traviesas’ se consolidan dentro del circuito infantil como una comparsa que combina valores educativos con repertorios temáticos accesibles y sensibles. Su intervención abrió la final con un tono que mezcló lo festivo con lo social, algo especialmente reconocido en la cantera, donde la mirada crítica aparece vinculada a las experiencias propias de la infancia.




















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