La comparsa “Los Artificiales” explora la inteligencia artificial en el COAC 2026 con un pase afinado pero frío
La comparsa barreña presentó un tipo de asistentes digitales en preliminares del COAC 2026: propuesta moderna y conceptual, con mensaje social y correcta en afinación, pero sin pegada competitiva
La comparsa “Los Artificiales”, procedente de Los Barrios (Cádiz), debutó en preliminares del COAC 2026 con un tipo valiente y de absoluta actualidad: asistentes virtuales e inteligencia artificial al servicio del ser humano. La propuesta, firmada en letra por José Manuel Cardoso Romero y José Rafael Castro Maíllo, y en música por el propio Cardoso, planteó una reflexión sobre el avance tecnológico, la dependencia digital y el contraste entre lo artificial y lo emocional. Fue un pase correcto, afinado y moderno, con buena intención conceptual, aunque con una frialdad interpretativa que redujo el impacto final en el Falla.
El tipo se introdujo desde la presentación a través del personaje “Vicente”, asistente digital que sustituye virtualmente las capacidades humanas: “lo virtuoso de su mente por sapiencia artificial”. El recurso se apoyó en una estética de futuro cercano, con referencias a la creación de Adán reinterpretada por IA, y el símbolo de la manzana como detonante del conocimiento. La idea era potente en lo conceptual, con posibilidades para el contraste emocional y la crítica social, aunque el desarrollo escénico fue poco visible y la caracterización se quedó corta en impacto visual, lo que restó fuerza dramática a una idea central que pedía más contundencia.
El primer pasodoble narró la historia de una mujer que, tras años intentando ser madre sin éxito, logra el embarazo gracias a técnicas de reproducción asistida. La letra defendió la legitimidad de la ciencia médica frente a prejuicios que tachan estos procesos de “artificiales”. Fue una letra sensible, bien integrada en el tipo y con mensaje social claro. La música, reconocible en la línea de Cardoso, resultó agradable y sin estridencias, con un final cuidado aunque sin el despegue emocional que demandaba la historia.
La crítica política llegó en el segundo pasodoble, centrado en la figura de Donald Trump y su papel en la geopolítica internacional, desde la guerra en Ucrania hasta los intereses energéticos. La letra buscó la lectura de doble rasero: la inteligencia artificial como progreso y la política internacional como retroceso o cinismo. El enfoque fue actual y ambicioso, aunque el trazo literario resultó más funcional que poético. La música acompañó con solvencia, pero el conjunto quedó en un terreno más discursivo que emocional.
La tanda de cuplés fue el tramo más débil del pase. El primero giró en torno a la generación Fortnite, el sedentarismo y el uso de pantallas, con remate simpático en el que el adulto acaba jugando a la Play tras echar al niño a la calle. El segundo se centró en un sobrino que canta mal y termina provocando algo parecido a un exorcismo en plena boda. Fueron cuplés correctos y sin grosería, pero de baja pegada, salvados en parte por la música del estribillo, un trabalenguas que buscaba ingenio y sostenía la cohesión del tipo.
El popurrí resultó el tramo más interesante en cuanto a concepto. Se abordó la paradoja de la comunicación: familias enteras conectadas digitalmente y desconectadas emocionalmente, relaciones sustituidas por chats, pantallas y algoritmos, y una conclusión que devolvía el peso al contacto humano. La comparsa se permitió incluso un cierre meta-reflexivo sobre el progreso real: ¿qué es más artificial, la IA o los humanos? Fue un desenlace bien pensado y con mensaje, aunque las transiciones musicales fueron irregulares y la falta de volumen terminó por dejarlo en un registro templado.
A nivel técnico, la comparsa ofreció su mejor virtud: afinación, gusto y limpieza en la interpretación. El grupo suena bien, sin estridencias ni atropellos, pero también sin el empuje que exige el concurso para destacar. Esa ausencia de garra, unida a la frialdad del concepto, fue señalada por parte del público y crítica especializada.
El balance global describe una comparsa interesante, contemporánea y afinada, que apuesta por ideas modernas, mensaje social y riesgo temático. La propuesta convence más por concepto que por emoción. Le resta fuerza la escenografía escasa, la falta de pegada y unos cuplés discretos. Proyecto con margen de crecimiento si gana volumen y calor en pases sucesivos.





















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