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Carnaval
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La comparsa ‘Los invisibles’ crece en letras y discurso en su segundo pase de cuartos del COAC 2026

La propuesta de Manuel Cornejo mejora en contundencia y carga crítica en el Gran Teatro Falla, con dos pasodobles valientes que elevan el nivel de un repertorio aún marcado por una idea escénica difusa en los cuartos del COAC 2026

La comparsa gaditana ‘Los invisibles’ afrontó su segundo pase en los cuartos de final del COAC 2026 en el Gran Teatro Falla dejando una sensación claramente superior a la de su estreno. La agrupación, con autoría completa y dirección de Manuel Lorenzo Cornejo Puente, presentó un repertorio más afilado en lo literario y más decidido en el discurso, apoyado en dos pasodobles de alto contenido crítico que sostienen un conjunto correcto y en crecimiento, aunque todavía sin un golpe definitivo que la sitúe entre las propuestas más destacadas de la fase.

El tipo plantea una alegoría de todas aquellas personas invisibilizadas por la sociedad: colectivos marginados, víctimas del prejuicio, realidades que existen pero a las que se decide no mirar. El Carnaval aparece como el único espacio donde esos invisibles encuentran voz, luz y reconocimiento. La idea es simbólica y coherente con el universo habitual del autor, pero vuelve a presentar problemas de concreción escénica. El concepto se entiende más por la letra que por la acción dramática, quedando como un marco poético más que como un motor teatral plenamente desarrollado.

La presentación introduce ese mundo de invisibilidad con una carga lírica evidente, apoyada en imágenes reconocibles y referencias a Cádiz como ciudad que también sufre procesos de invisibilización. El planteamiento funciona como declaración de intenciones y como base conceptual del repertorio, aunque no alcanza un impacto emocional fuerte en el arranque, quedándose en un tono correcto y contenido.

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El gran salto del pase llega en los pasodobles. El primero aborda con dureza la ideología de parte de las nuevas generaciones, denunciando el blanqueamiento del franquismo y la aparición de lo que la letra define como “fachas emergentes” y “cayetanitos cara al sol”. La copla establece una comparación directa entre las incomodidades actuales y la realidad de la dictadura, desmontando nostalgias impostadas con un remate contundente. Es una letra valiente, bien armada y sostenida por una interpretación intensa que conecta con el patio de butacas.

El segundo pasodoble eleva aún más la carga emocional y política del repertorio. La comparsa da voz a una mujer afectada por los fallos en los protocolos de cribado del cáncer de mama en Andalucía, construyendo la copla desde el testimonio y la petición explícita de que se cuente su historia. La letra denuncia el abandono institucional y señala directamente al Gobierno andaluz y a su presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla. El pasodoble destaca por su dureza, su claridad y por una interpretación cargada de garra que refuerza el mensaje y se convierte en uno de los momentos más intensos del pase.

En los cuplés, la comparsa baja el voltaje. El primero juega con la venta de productos falsificados y funciona de manera simpática, apoyado en el remate visual, pero sin especial brillo. El segundo cuplé entra en el terreno metacarnavalero, bromeando con la complejidad del estribillo y guiñando a ‘Los amísh del mono’. Funciona mejor por complicidad y contexto concursero que por fuerza humorística propia.

El estribillo, planteado como un trabalenguas complejo, aporta identidad al repertorio y demuestra trabajo técnico, aunque resulta más apreciable que coreable. Es una pieza reconocible que suma personalidad, pero no termina de convertirse en un elemento de arrastre popular.

El popurrí desarrolla el concepto de la invisibilidad desde un tono marcadamente poético. Destaca especialmente una cuarteta dedicada al padre del autor, que aporta el momento más íntimo y emotivo del repertorio. El cierre resulta sensible y personal, coherente con la propuesta, aunque vuelve a apoyarse más en la emoción que en un desarrollo escénico claro del tipo.

En el plano interpretativo, ‘Los invisibles’ muestran un grupo solvente, con buen empaste vocal y mayor intensidad que en preliminares. En algunos pasajes, el exceso de garra hace que se pierda parte del sello delicado habitual del autor, pero en conjunto la comparsa gana presencia y seguridad sobre las tablas.

El segundo pase de ‘Los invisibles’ en los cuartos del COAC 2026 confirma una mejora evidente respecto al estreno. Las letras, especialmente los pasodobles, elevan el nivel de una propuesta interesante que aún acusa cierta indefinición conceptual. Una comparsa correcta, bien ejecutada y con discurso, que avanza en competitividad sin terminar de despegar del todo en una fase cada vez más exigente.


























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