La comparsa ‘Los señalaos’ apuesta por la denuncia social y la memoria histórica en el COAC 2026
El grupo de Alcalá de Guadaíra presentó un repertorio centrado en la libertad de expresión, la represión política y los conflictos contemporáneos
La comparsa sevillana ‘Los señalaos’, procedente de Alcalá de Guadaíra y conocida como la agrupación del Masita, compareció con un repertorio construido sobre la figura del individuo señalado por pensar distinto y expresarse en contra del poder. El tipo escénico representó a personajes con dianas, flechas, sogas y marcas visibles en sombreros y gabardinas, formando un discurso centrado en la rebeldía, la insumisión y la defensa de la palabra frente al silencio.
La presentación situó el punto de partida del concepto, con referencias a la disidencia y a la voluntad de no callar ante lo que se considera injusto. La comparsa utilizó un lenguaje directo para definir a un personaje que “ladra en un mundo de silencio” y que se reconoce como blanco perfecto de la sociedad. La idea visual y temática fue acompañada de una puesta en escena que sostenía la identidad del señalado como figura perseguida.
El primer pasodoble incorporó referencias históricas y políticas con un recorrido por episodios de represión y protesta en Andalucía y España, mencionando a trabajadores, sindicalistas, mineros y figuras vinculadas a luchas sociales del siglo XX. Entre los nombres aludidos aparecieron personajes que fueron condenados, fusilados o encarcelados por su actividad política o sindical, junto a una mención a la lucha femenina pionera en el país. La agrupación enmarcó estos episodios bajo el argumento de la memoria histórica y de los sacrificios individuales frente al poder.
El segundo pasodoble situó el concepto en la actualidad internacional con una letra construida sobre el belén navideño montado en un hogar, en el que las figuritas fueron asociadas a la situación en Palestina. El texto estableció un paralelismo entre el portal, los camiones de ayuda humanitaria y los bombardeos, introduciendo un contraste entre el ambiente doméstico de las fiestas y la destrucción en Oriente Próximo. La letra vinculó el sufrimiento civil con la incapacidad política internacional para detener la violencia.
En el apartado humorístico, los cuplés recurrieron a temáticas internas del concurso y a la vida artística de los grupos, con menciones al camerino, al consumo de alcohol, a las esperas, al acceso a los cuartos de final y a los comentarios propios del ámbito carnavalesco. Otro cuplé adoptó un tono internacional mediante la recreación de un congreso ficticio de líderes mundiales, donde participaron mandatarios de distintas potencias y organismos, con el objetivo de buscar la paz. La estructura concluyó con un estribillo de alta potencia vocal.
El popurrí desarrolló en profundidad el concepto del señalado, articulando cuartetas en torno a la libertad de pensamiento, la defensa del criterio propio y el riesgo de ser castigado por expresar una opinión contraria. El texto introdujo alusiones a la precariedad salarial, al acceso a la vivienda, a la situación hospitalaria, a la burocracia y al funcionamiento universitario, junto a referencias a la ley mordaza y al papel del Estado en materia de libertades públicas. La parte final incorporó una escena dramática en la que el personaje asumía una condena y se despedía de su familia, con elementos vinculados a la ejecución y al amanecer.
En términos musicales, la comparsa presentó un repertorio de construcción narrativa extensa, con voces potentes y protagonismo de las octavillas y el tenor en los momentos de mayor intensidad. La sonoridad se mostró uniforme durante la sesión, con un apoyo coral sostenido y una instrumentación clásica sin efectos añadidos. La dirección marcó una interpretación seria y lineal que reforzó el mensaje principal del tipo.
La propuesta de Alcalá de Guadaíra se enmarcó en la línea de las comparsas que han orientado su repertorio hacia la crítica social, la memoria histórica y los conflictos internacionales, situando al personaje en el centro del discurso. El grupo presentó un concepto de identidad política y testimonial que recorrió diferentes épocas y latitudes, con un hilo conductor basado en la figura del castigado por pensar distinto.





















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