La cultura de Cádiz en tiempos de epidemia

Esta semana, por motivos de trabajo, he tenido que redactar un informe sobre el impacto que podría tener en la economía del sector cultural la actual epidemia de covid 19. Concretamente en la provincia de Cádiz. El oficio de adivinador, augur, profeta o como quieran llamarlo es muy ingrato y exige un rostro bastante duro. Ingrato porque la mayoría de las veces no se acierta y cuando se acierta surgen miles de voces que a coro comentan que ellos también acertaron. Y hay que tener un mucho de cara dura para aguantar impasible el error y la metedura de pata en cuanto al fallido augurio. No obstante a uno le pagan por hacer estas cosas, anticipar en lo que se pueda y proponer en lo que se sepa y conozca.

Cultura y Covid 19

El augurio es fácil, la cosa está mal y el horizonte es oscuro en grado superlativo. No hay que ser un lince. Luego está el trabajo de concretar esto en cifras y en cantidades. Números que en su base lo que representan son personas, vidas, proyectos artísticos y trayectorias vitales. Dar vida a esos números en el sentido de que tengan nombres y emociones es lo más duro. Por lo pronto les voy a dar dos números para la reflexión. Dos mil cuatrocientas empresas y catorce mil trabajadores esa es la dimensión económica básica de la cultura en la provincia de Cádiz. Ahora pónganles la cara de alguno de sus vecinos o vecinas o amistades, seguro que conocen a alguien.

Pues bien, esas catorce mil personas, más sus familiares, tienen un futuro bastante negro a corto y medio plazo. Su suerte va a depender de las muchas decisiones que tomen las adminstraciones públicas y de la evolución de la epidemia. Para prestar sus servicios o vender sus productos, interpretar música o teatro o vender libros por ejemplo, precisan de contacto directo con la gente. Sin esa condición su trabajo se vuelve muy difícil, casi imposible. Además muchos de ellos están ligados al sector turístico con lo que el porrazo es el doble.

Desde el gobierno central nos llegaron la de cal y la de arena. Unas declaraciones ministeriales poco afortunadas, escasamente empáticas que dirían algunos, que luego fueron rectificadas vía Ministerio de Hacienda, que es el ministerio con mando de verdad. La Junta la verdad es que da pocas noticias, sus voceros andan en otras cosas y como que lo de la cultura por ahora no va con los socios de mando andaluz. La diputación, tras un improvisado programa en línea, lo digital como recurso de urgencia, nos tiene a la espera de si realmente va a apostar por el sector en la provincia, ya saben dos mil cuatrocientas empresas y catorce mil trabajadores. Y en esto ¿qué vemos que pasa en Cádiz? Poco, y ese poco un lío.

Resulta que la anterior corporación, con el mismo alcalde al frente, emprendió una vía de participación y empoderamiento del sector a la que llamó Culturas Comunes. Como consecuencia de ello se estableció una órgano de participación de los culturetas en las decisiones que afectaban a la ciudad en sus políticas culturales. El resultado es malestar entre los agentes y un no saber hacia dónde se va. Al final, después de tirar por la borda un largo proceso de participación, volvemos a los viejos métodos del enfrentamiento y la escasa transparencia.

Pero no voy escribir solo lamentos, también puedo proponer cosas, es más voy a lanzarme y a pringarme. Lo primero resaltar que la prioridad en estos momentos es la cultura de Kilómetro 0. La expresión no es mía, la tomo de gente más docta, pero creo que expresa muy bien que en estos momentos hay que centrarse en los artistas, creadores y empresas más cercanas. En las dos mil cuatrocientas y los catorce mil, por favor les reitero que les pongan caras.

Luego, y aquí me defino como lo que siempre he sido o creído ser, apuesto por las políticas socialdemócratas tradicionales. Las que se han aplicado a casi cualquier aspecto de la vida y de la organización social, llámese sanidad, educación, urbanismo, política fiscal. La política basada en tres estrategias: Socializar democráticamente, proteger a los trabajadores y, por último, promover la innovación y el progreso común.

¿Cómo se traduce esto a nuestra actual situación? no tengo mucho espacio pero ahí va. Lo primero es democratización de la cultura, llevarla al máximo de ciudadanía posible, lo que en la actual situación exigirá mucha cultura digitalizada y poco a poco, al compás sanitario, ir abriendo los espacios físicos. Lo segundo, medidas de apoyo a pequeñas empresas y trabajadores, están en manos del gobierno central que parece que ha tomado nota, la labor sería informar, asesorar y acompañar a nuestra cultura del Kilómetro 0 para que no desaproveche ninguna ayuda u oportunidad. Y por último, no menos importante, el apoyo a los que están dándoles vueltas a la cabeza para mejorar, incorporar talento y hacer progresar las formas de expresión cultural. En este último caso les remito a la autoridad de un gaditano que sabe mucho de esto, José Ruiz Navarro, un emérito de la economía que aun tiene muchas cosas que decir.

Me disculparán que no apueste por las políticas neoliberales en estos momentos, muchos apóstoles de esa fe andan ahora pidiendo estado, o por el llamado procomún que aun no termino de ver y que la última vez que lo vi escrito fue en el testamento de Isabel la Católica. Sí, también leo esos textos.

Así que ya lo saben, fórmulas socialdemócratas aquí y ahora. En Cádiz y para nuestras doc mil cuatrocientas empresa y catorce mil trabajadores.

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