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Jue. Jul 25th, 2024

opinador ferozMe apuesto mi colección de libros sobre maoísmo, no más de diez no vayan a pensar ustedes, a que la mayoría de los españoles, voluntarios o a regañadientes, está hasta salva sea la parte de encuestas. Digo la mayoría porque luego hay una minoría algo fanatizada que están en un sinvivir hasta que sale la media docenita de encuestas diarias de estos cansinos tiempos electorales. Todos tenemos un amigo de Facebook, a veces varios, que enseguida van y rebotan alguna de ellas adornadas con comentarios bien de ánimo a su cuadrilla, bien con palabras hirientes para con los adversarios, enemigos e incluso para con los indiferentes. Tanta encuesta, tanto margen de error, tanta cocina que le llaman los expertos, ¿quién no lo es a estas alturas en este bendito país?, que al final les estamos algunos cogiendo un algo de asquito a las susodichas encuestas.

No obstante también resultan divertidas en algunos aspectos. Por ejemplo cuando uno al que las mismas le dan de perdedor, una goleada de datos en contra, y va y sale en los medios con aquello de «la verdadera encuesta es la del día de las votaciones, mientras tanto seguiremos trabajando para…» bla, bla, bla y más bla. O no me digan que no es divertido ese momento en el que ya las encuestas van perfilando una debacle de las históricas, de las de echar a gorrazos al candidato, y va el interfecto y con voces altisonantes le suelta a la masa eso de «¡Vamos a darle la vuelta a las encuestas!». No me digan que no es tierno el detalle, ese líder carismático oliendo a batacazo y pensando en qué va a ser de su vida cuando sus compis comiencen a montar la guillotina en la puerta de la sede del partido. Eso tiene de bueno alguno de la nueva política, que como no tienen sedes claras y definidas no hay aun lugar para alzarlas, pero al tiempo que no se vayan a creer que se librarán de las guillotinas levantadas por los que hasta ayer palmeaban la espalda del amado líder. La gente es muy falsa, en política unas diez veces más.

Todo este rollo macabeo, algún día me pondré a investigar la relación de los rollazos con los macabeos, viene a cuento de una encuesta local, de Cadi Cadi, que ha sacado una televisión local, o sea que no es un medio global que se dice ahora. Resulta que en Cádiz, ahora lo escribo sin casticismo, respecto a las elecciones municipales pasadas, ¡un año ya, cómo pasa el tiempo!, sube el PP un tironcito curioso, sube Podemos una mijita y algo así como una microsubida el PSOE. La gente o ciudadanía que se decía antes, da por amortizados a Ganemos  y a Ciudadanos, que eso de la pluralidad política está muy bien pero no en exceso que nos liamos.  Dicho en román paladino, la derecha engordando y la izquierda en sus cosas de unos por aquí y otros por el lado contrario si puede ser. Tanto es así que más de la mitad del gaditaneo opina que las próximas municipales se las lleva el PP, presente a quien presente que podía ser Teófila, señora que lleva camino de ser la Alicia Alonso de la política gaditana, la cubana bailando hasta los ochenta años y la santenaderina con el bastón de mando hasta que nuestro padre Jesús Nazareno quiera. Que ahí está el kichi de la cuestión, no vale salir detrás de penitencia, hay que ir delante bien vestido y aseado, que las divinidades son muy celosas de los rituales, Kichi. Aun así, el treinta por ciento piensa que el punta jurado aun podría revalidar su mandato. Del del PSOE todo son buenas noticias, el líder menos conocido, el peor valorado por el personal y, para rematar, también mal valorado entre sus votantes. Un carrerón. En general parece que el PSOE mantiene su marca, aunque sea a trompicones, pero que para tirar del carro en Cádiz ha elegido un caballo penco, es una metáfora no se me ofendan. A mi me dan pena estos socialistas de Cádiz. Mis dos editores por ejemplo, hay días que están con unos bajones que me dan ganas de invitarlos a un buen Bourbon si no fuera porque me sale caro y ellos pagan  poco, o nada más bien.

Bueno, me retiro que hablar de Bourbon me ha despertado la sed y a servidor un buen trago le ayuda a decidir el voto. Pasa que uno es parte de ese treinta por ciento de indecisos y tengo aun mucho que meditar.

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