La Junta realiza 922 inspecciones e impone 272 sanciones para el control del trips parvispinus
Los incumplimientos detectados para el control del trips parvispinus afectan especialmente al protocolo obligatorio de arranque de cultivos, destinado a evitar la propagación de la plaga entre explotaciones.

La Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural ha realizado 922 inspecciones e impuesto 272 sanciones por incumplimientos de las medidas obligatorias para el control del trips parvispinus. Las infracciones están relacionadas principalmente con el protocolo de arranque de cultivos, cuyo incumplimiento puede favorecer la propagación de la plaga hacia explotaciones próximas.
Los datos se dieron a conocer durante una reunión celebrada en la Delegación Territorial de Agricultura en Almería, en un momento que los participantes situaron entre los de mayor incidencia de esta plaga. El encuentro reunió a representantes de las organizaciones Hortyfruta, Coexphal, Asaja, COAG, UPA y Ecohal con responsables autonómicos y provinciales de la Consejería.
Entre los participantes estuvo el secretario general de Agricultura, Ganadería y Fondos Agrarios de la Junta de Andalucía, Manuel Gómez Galera. La reunión se centró en la evolución de la plaga, las propuestas planteadas por el sector hortofrutícola y las medidas que pueden aplicarse para reforzar su vigilancia y control, con especial atención a las explotaciones de pimiento.
La Administración andaluza ha acordado convocar un comité técnico dentro de la Mesa de Expertos para evaluar las medidas propuestas y coordinar nuevas actuaciones con agricultores, organizaciones agrarias y empresas comercializadoras. Entre las iniciativas analizadas figuran el refuerzo de las inspecciones, la revisión de los procedimientos de arranque y el avance de las líneas de investigación relacionadas con la plaga.
El protocolo de arranque obliga a adoptar una serie de medidas sobre los cultivos afectados para reducir el riesgo de que el insecto pase de una explotación a otra. La Consejería considera prioritario garantizar su aplicación y mantendrá las labores de control para comprobar que se cumplen las obligaciones establecidas.
La Junta sostiene que la eficacia de las medidas de prevención depende de la participación del conjunto del sector y advierte de que las actuaciones incorrectas en una finca pueden afectar a los agricultores de parcelas cercanas. La Administración vincula a esta circunstancia la intensificación de las inspecciones y la imposición de sanciones ante los incumplimientos detectados.
La reunión también abordó la posibilidad de incorporar nuevas herramientas de control fitosanitario. Entre las opciones estudiadas se encuentran eventuales solicitudes de autorizaciones excepcionales al ministerio competente, una vía que deberá ser analizada por los órganos técnicos junto con el resto de las propuestas presentadas por las organizaciones agrarias y hortofrutícolas.
Los asistentes coincidieron en que la incidencia del trips parvispinus atraviesa uno de sus niveles más elevados. Según la previsión expuesta durante el encuentro, un descenso de las temperaturas podría contribuir a reducir la actividad del insecto y su propagación, aunque la Consejería plantea mantener las medidas de vigilancia y prevención mientras evoluciona la situación.
La Administración autonómica trasladó asimismo que la presencia de la plaga no afecta a la calidad alimentaria ni al sabor del pimiento almeriense. Según la Junta, la exportación del producto se mantiene garantizada, un mensaje dirigido a los mercados nacionales e internacionales ante la preocupación generada por la incidencia del insecto en las explotaciones.
El trips parvispinus afecta especialmente a los productores de pimiento, uno de los sectores que centró el análisis realizado en Almería. Las próximas actuaciones se canalizarán a través del comité técnico anunciado, que evaluará las propuestas sobre inspección, arranque de cultivos, investigación y tratamientos fitosanitarios.


