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La Junta reclama fondos europeos para la resiliencia hídrica en Andalucía y la desalación renovable

Redacción 19 septiembre, 2026 4 minutos de lectura

El Gobierno andaluz pide que las regiones participen en el diseño de las políticas comunitarias y que la financiación para la resiliencia hídrica en Andalucía incluya recursos complementarios como la regeneración y la desalación

La Junta de Andalucía ha reclamado a la Unión Europea que refuerce la participación de las regiones en la elaboración de las políticas de agua y que sus próximos instrumentos financieros permitan costear proyectos de desalación alimentados con energías renovables. La petición, vinculada a la estrategia de resiliencia hídrica en Andalucía, se ha planteado en un encuentro celebrado en Bolonia (Italia) por la Alianza de Regiones Europeas para la Resiliencia Hídrica.

La secretaria general del Agua, María Luisa López, intervino en representación del Gobierno andaluz para defender que la normativa y la financiación comunitarias tengan en cuenta las diferencias naturales y socioeconómicas existentes entre los territorios. La Junta sostiene que estas particularidades requieren políticas comunes que puedan adaptarse a las condiciones de cada región.

Entre las actuaciones para las que Andalucía demanda respaldo europeo se encuentra la desalación mediante energías renovables. López planteó que estos proyectos puedan considerarse elegibles dentro de los programas de financiación de la UE, especialmente en territorios que carecen de otras alternativas de suministro.

La representante autonómica relacionó esta medida con la recuperación de las aguas subterráneas. Según expuso durante el encuentro, la incorporación de agua desalada en zonas con recursos limitados puede reducir la presión sobre los acuíferos y facilitar su recuperación.

La posición defendida en Bolonia se enmarca en las medidas que la Administración andaluza plantea para aumentar la disponibilidad de agua a largo plazo. Sus principales líneas de trabajo incluyen la regeneración de aguas, la desalación, la digitalización de la gestión y la mejora de la eficiencia hídrica.

López justificó estas actuaciones por las condiciones propias de Andalucía como región mediterránea, caracterizada por la escasez y la elevada variabilidad de los recursos hídricos. También señaló los efectos del cambio climático y la sucesión de fenómenos extremos registrados en los últimos años.

En este sentido, la secretaria general recordó que la comunidad atravesó una sequía extrema entre 2018 y 2024. Tras ese periodo se produjeron episodios de precipitaciones históricas e inundaciones, una alternancia que la Junta utiliza para defender la necesidad de adaptar las infraestructuras y la planificación tanto a la falta de agua como a los excesos puntuales.

La propuesta andaluza pasa por situar la gestión del agua entre las prioridades de la agenda comunitaria y trasladar esa consideración a las futuras normas y vías de financiación. López afirmó que Europa necesita políticas hídricas “robustas”, pero también con suficiente flexibilidad para responder a las características de cada territorio.

La Junta también ha pedido que las regiones intervengan desde las primeras fases de elaboración de las políticas comunitarias. Su planteamiento se apoya en el principio de subsidiariedad, según el cual las decisiones deben adoptarse en el nivel administrativo más próximo que resulte eficaz para aplicarlas.

Andalucía participa en la Alianza de Regiones Europeas para la Resiliencia Hídrica desde su constitución en marzo de 2026 en Bruselas. La creación de este foro coincidió con un pleno del Comité Europeo de las Regiones en el que se votó la propuesta de dictamen sobre la Estrategia Europea de Resiliencia Hídrica.

Los ponentes de aquella propuesta fueron el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, y la presidenta de la Cámara de las Regiones, Kata Tutto. La alianza reúne a territorios europeos para intercambiar experiencias y formular posiciones comunes sobre la gestión del agua.

Durante la reunión de Bolonia, López defendió que este órgano actúe como interlocutor de las regiones ante las instituciones europeas. A su juicio, la cooperación territorial puede aportar conocimiento técnico y experiencias de gestión útiles para ajustar las decisiones comunitarias a situaciones hídricas diferentes.

La secretaria general del Agua sostuvo además que la disponibilidad de recursos afecta tanto a la conservación de los ecosistemas como al desarrollo económico y social. A partir de esta consideración, reclamó que las políticas europeas incorporen las necesidades de las regiones más expuestas a la sequía, la irregularidad de las lluvias y otros efectos asociados al cambio climático.

La participación andaluza en la alianza pretende trasladar al debate europeo la experiencia acumulada por una comunidad mediterránea sometida a periodos prolongados de escasez y a lluvias intensas. La Junta ofreció compartir con los demás miembros sus actuaciones en regeneración, desalación, eficiencia y digitalización, mientras reclama un marco comunitario que facilite su financiación y aplicación.