La Junta revisa el etiquetado y la seguridad de productos de puericultura hasta final de año
La inspección de productos de puericultura abarca desde chupetes y biberones hasta andadores, portabebés, cambiadores y barreras de seguridad en establecimientos de Andalucía

La Dirección General de Consumo de la Junta de Andalucía mantiene desde junio y hasta finales de año una campaña de inspección de productos de puericultura para comprobar que los artículos destinados a bebés y niños de corta edad cumplen las normas de seguridad, etiquetado, presentación y publicidad. Las actuaciones incluyen establecimientos de la comunidad y afectan a una amplia variedad de productos utilizados para la alimentación, el transporte y el cuidado infantil.
Los inspectores revisan chupetes y broches, biberones, cubiertos y otros utensilios de alimentación, asientos infantiles para bicicletas, moisés, andadores, mochilas portabebés, asientos elevadores, cambiadores y barreras de seguridad, entre otros artículos. Cada producto se somete tanto a los controles generales de información al consumidor como a las comprobaciones previstas en la norma técnica específica que le corresponda.
Entre los datos obligatorios figuran la identidad y el domicilio del fabricante, envasador, importador o vendedor establecido en la Unión Europea, así como la denominación del producto, su composición, el contenido neto y el lugar de procedencia. La información debe aparecer al menos en castellano.
La campaña también comprueba la presencia del precio, el marcado CE cuando resulte obligatorio y las indicaciones necesarias para localizar el artículo, como el modelo o el número de serie. A ello se suma la revisión de las instrucciones y advertencias que permitan utilizar y mantener el producto de forma segura.
Uno de los aspectos analizados es la información sobre los materiales empleados en la fabricación, especialmente cuando estos pueden afectar a la seguridad. En los artículos destinados a la alimentación líquida, los chupetes y sus broches se verifica, cuando corresponda, que el etiquetado advierta de la utilización de látex natural.
Los controles también se centran en los límites de edad, peso y altura. En los asientos infantiles para bicicletas debe indicarse el peso y la altura máximos del menor, además de los tipos de bicicletas compatibles. Las mochilas portabebés deben informar de la edad mínima y del peso máximo de uso, mientras que los cambiadores tienen que recoger la edad y el peso recomendados.
Las advertencias varían según las características de cada artículo. En los productos que incorporan pajitas, por ejemplo, se comprueba que indiquen que estas no son adecuadas para menores de seis meses. La inspección examina igualmente las instrucciones específicas asociadas a andadores y barreras de seguridad.
La anterior campaña, desarrollada en 2025, dio lugar a 177 actuaciones en 105 establecimientos. Los inspectores detectaron incidencias en 18 controles, alrededor del 10% del total.
Según el director general de Consumo, Sergio Romero, las irregularidades más frecuentes estuvieron relacionadas con la ausencia de información sobre la denominación del producto y su origen o procedencia. También se localizaron artículos cuyas instrucciones, advertencias o recomendaciones no estaban incluidas de manera adecuada para permitir un uso, mantenimiento o manipulación seguros.
Las consultas sobre estos productos pueden dirigirse al servicio Consumo Responde, a través del teléfono gratuito 900 21 50 80 o del correo consumoresponde@juntadeandalucia.es. La atención se presta de 8.00 a 20.00 horas de lunes a viernes y de 8.00 a 15.00 horas los sábados, salvo festivos.
El servicio también dispone de la página web consumoresponde.es. El asesoramiento presencial puede solicitarse en los servicios provinciales de Consumo de las delegaciones territoriales, en las oficinas municipales de información al consumidor y en las organizaciones de consumidores y usuarios.


