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La macroalga invasora Rugulopteryx okamurae mejora el valor nutricional de piensos para acuicultura, según un estudio andaluz

Redacción 5 julio, 2026 3 minutos de lectura

Una investigación liderada por la Universidad de Málaga concluye que incorporar la macroalga invasora Rugulopteryx okamurae en la alimentación de lisas aumenta el omega 3, modifica la microbiota intestinal y activa mecanismos vinculados a la inmunidad

La macroalga invasora Rugulopteryx okamurae, que desde hace años se acumula de forma masiva en el litoral andaluz, podría convertirse en materia prima para la elaboración de piensos de acuicultura. Un estudio liderado por la Universidad de Málaga (UMA) ha demostrado que su incorporación en la alimentación de lisas o mújoles mejora el perfil nutricional del pescado y activa mecanismos relacionados con la inmunidad.

La investigación, apoyada por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación y publicada en la revista *Journal of Applied Phycology*, analiza por primera vez los efectos de esta macroalga asiática en una especie omnívora destinada al consumo humano. Hasta ahora, el equipo ya había probado su uso en lubina europea, de dieta carnívora.

Rugulopteryx okamurae es una especie originaria del Pacífico occidental que se ha extendido por el Estrecho y buena parte de la costa andaluza, generando impactos ecológicos y elevados costes de retirada en playas y fondos marinos, especialmente en la provincia de Cádiz. El estudio plantea su aprovechamiento como ingrediente en piensos, en el marco de la denominada economía circular azul.

El trabajo ha sido desarrollado por el Instituto de Biotecnología y Desarrollo Azul de la UMA, con la colaboración del Departamento de Biología y Geología de la Universidad de Almería. Los investigadores elaboraron dos piensos experimentales con un 5% y un 15% de alga tratada, que suministraron durante 66 días a ejemplares comerciales de lisa, junto a un grupo de control sin este ingrediente.

Antes de incorporarla al pienso, la biomasa fue sometida a un tratamiento biotecnológico con bacterias y levaduras para mejorar su digestibilidad y reducir los compuestos asociados a su capacidad invasora. Este proceso permitió obtener una materia prima apta para la alimentación de los peces.

Los resultados indican que las lisas alimentadas con el alga mantuvieron un crecimiento normal y no presentaron efectos negativos aparentes. Además, los ejemplares que consumieron el pienso con un 5% de Rugulopteryx okamurae mostraron cambios en la composición del músculo, la parte destinada al consumo.

En concreto, registraron un mayor contenido proteico, una reducción de grasa muscular y un incremento de los niveles de omega 3. Según el estudio, este enriquecimiento puede mejorar el valor nutricional del pescado y contribuir a aumentar la ingesta de estos ácidos grasos, asociados a beneficios cardiovasculares y cerebrales.

La investigación también analizó la expresión de genes relacionados con el metabolismo, el estrés celular y la inmunidad. Los científicos detectaron señales compatibles con mecanismos de adaptación fisiológica, como la respuesta a situaciones de hipoxia, y con una activación de defensas naturales frente a patógenos.

En paralelo, el equipo examinó el efecto del nuevo pienso sobre la microbiota intestinal de los peces. Los análisis revelaron un aumento de la diversidad bacteriana, favoreciendo microorganismos capaces de degradar compuestos vegetales complejos, sin provocar desequilibrios significativos.

Los autores consideran que estos resultados respaldan el potencial de la macroalga invasora Rugulopteryx okamurae como ingrediente funcional en acuicultura, aunque subrayan la necesidad de seguir investigando las dosis adecuadas y los efectos a largo plazo, tanto en lisas como en otras especies.

El estudio plantea además una alternativa a la dependencia de harinas y aceites de pescado procedentes de capturas destinadas a la fabricación de piensos, una práctica cuestionada por su impacto sobre los recursos pesqueros. La posibilidad de aprovechar una especie invasora presente en el litoral andaluz abre una vía para reducir esa presión y dar salida a un residuo que actualmente genera problemas ambientales y económicos.