La manifestación antifascista finaliza con graves incidentes

Lo que en un principio iba a ser una concentración en la plaza de San Juan de Dios para protestar por la entrada de Vox en el Parlamento de Andalucía se convirtió en una manifestación que recorrió el Casco Antiguo y la avenida principal de la ciudad hasta la plaza Asdrúbal, donde un grupo de violentos incendió varios contenedores y se enfrentó a la Policía.

El grupo de incontrolados, numeroso aunque minoritario, se hizo notar desde el primer momento refugiados en la masa. Minutos antes de las 19.00 horas en que estaba prevista la convocatoria llegaron las primeras amenazas a los medios gráficos, exigiendo que se abstuvieran de hacer fotos y tomar imágenes de los grupos allí concentrados. El primer conato de agresión lo recibieron los equipos de televisión con el lanzamiento de objetos mientras entrevistaban a algunos de los asistentes o grababan recursos. Más tarde llegaron escupitajos, insultos y gestos amenazantes para todo aquel que portara una cámara.

La marcha la encabezó un grupo de jóvenes feministas que portaban una pancarta con el lema “Las jóvenes paramos hoy por conquistar el mañana”. Justo detrás iba el grupo más violento. La comitiva enfiló la plaza de San Juan de Dios hasta la calle Nueva, realizando una parada ante la sede de Ciudadanos en la calle San Francisco, donde se encendieron algunas bengalas. El paso por esta calle se saldó con daños en la tienda de ropa Spagnolo y pintadas en bancos y cajeros automáticos. Tras enfilar Columela y Palillero, en la calle Ancha los insultos y amenazas iban subiendo de tono y el acoso a la prensa era constante. Nueva parada en la sede del Partido Popular en Cánovas del Castillo, donde además de encender bengalas y realizar pintadas se lanzaron objetos contra la fachada.

En la calle Valverde un grupo de fotógrafos que se desvió del recorrido de los manifestantes es despedido a pedradas al grito de “Perros, hijos de puta y chivatos”.  La comitiva continúa por Columenla, plaza de las Flores y Compañía hasta alcanzar la plaza de la Catedral, donde realizan una concentración en la escalinata para continuar con sus cánticos.

De nuevo en marcha suben Arquitecto Acero para desembocar en el Campo del Sur con dirección a Puerta Tierra. Por el camino el grupo de violentos va tomando posiciones en la cabecera buscando el enfrentamiento con un grupo de unos diez antidisturbios que se aposta frente a lo que en la actualidad es la oficina de expedición del DNI. Poco pueden hacer ante los 3.000 manifestantes que tienen enfrente, por lo que se ven obligados a replegarse. Los violentos no están dispuestos a dar por finalizado el recorrido hasta que el enfrentamiento se produzca, por lo que continúan por la Avenida hasta la altura de Cortefiel. Hartos de andar sin que las fuerzas de orden les hagan frente queman varios contenedores en la Avenida, hacen añicos las pantallas de algunos cajeros automáticos, vuelcan un contenedor de reciclaje de vidrio y se dedican a arrojar su contenido al único agente de la Policía Nacional que se encuentra en el lugar junto a varios efectivos de la Policía Local.

Ante combate tan desigual optan por hacerse fuertes junto al edificio de la Junta de Andalucía en la plaza de Asdrúbal quemando varios contenedores por el camino, en espera de un oponente a su altura. En este momento el grueso de los manifestantes se esfuma quedando los violentos junto a un grupo menos numeroso de unas 400 personas. Mientras tanto llegan los bomberos para sofocar las llamas.

Por fin hacen acto de presencia un grupo más numeroso de antidisturbios. Tras tomar posiciones bajo la fachada del edificio de la Junta emprenden la marcha sin encontrar excesiva resistencia. Los violentos huyen pidiendo a los efectivos policiales que se despojen de sus defensas y luchen cuerpo a cuerpo a la vez que, de vez en cuando, proceden a lanzar algún objeto. La persecución continúa por la Avenida con dirección al Casco Histórico jaleada por los vecinos que, asomados a las ventanas, piden mano dura contra los violentos. Este apoyo espontáneo a las fuerzas del orden provoca algún enfrentamiento verbal entre manifestantes y vecinos poniendo el broche surrealista a tres horas de desenfreno. Al menos una persona es detenida en su huida.

Con esta intervención se puso fin a una marcha marcada por las actuaciones de un grupo que campó a sus anchas durante todo el recorrido sin que el resto de participantes pusiera coto a sus desmanes. Quien sabe si el pasado domingo alzaron su voz depositando una papeleta en las urnas, que es el modo en el que la sociedad civil decide quienes serán sus representantes.

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