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La recaudación de la Zona Naranja de Chiclana sube un 17,2% y alcanza 1,64 millones

Redacción 23 octubre, 2026 4 minutos de lectura

La recaudación de la Zona Naranja de Chiclana aumentó en 241.124 euros durante el verano de 2026, impulsada por los ingresos de junio y agosto y la venta anticipada de bonos.

La recaudación de la Zona Naranja de Chiclana alcanzó los 1.639.933,60 euros durante el verano de 2026, un 17,2% más que en el mismo periodo del año anterior. El sistema municipal de estacionamiento regulado ingresó 241.124,23 euros más que en 2025, cuando obtuvo 1.398.809,37 euros en su primera temporada de funcionamiento.

El crecimiento se concentró principalmente en junio y agosto. En este último mes, los ingresos ascendieron a 624.995,87 euros, frente a los 524.360,99 euros contabilizados en agosto de 2025. La diferencia fue de 100.634,88 euros, mientras que en junio el aumento interanual alcanzó los 87.304 euros.

Los meses de julio y septiembre, por el contrario, mantuvieron niveles de recaudación similares a los del verano anterior. A las subidas registradas en junio y agosto se sumaron alrededor de 55.000 euros procedentes de la compra anticipada de bonos, una opción que no estuvo disponible durante el primer año de aplicación de la Zona Naranja.

El Ayuntamiento atribuye parte del incremento al segundo año de funcionamiento del sistema y al mayor conocimiento de los procedimientos para adquirir bonos y utilizar la aplicación. La Zona Naranja comenzó a aplicarse en 2025 con algunos días de retraso, mientras que en 2026 los usuarios pudieron comprar los abonos antes del inicio del periodo regulado. La aplicación empleada para gestionar el estacionamiento se ha mantenido sin cambios.

El alcalde de Chiclana, José María Román, señaló durante la presentación del balance que los ingresos contribuyen a sufragar los servicios municipales vinculados a las playas durante la temporada estival. Según la cifra aportada por el regidor, la inversión en limpieza, seguridad y otros servicios en esta zona del municipio se acerca a los seis millones de euros.

El sistema está dirigido fundamentalmente a los visitantes, ya que los vecinos empadronados en Chiclana cuyos vehículos cumplen los requisitos establecidos pueden acogerse a la exención del pago. El Ayuntamiento sostiene que esta regulación permite que una parte de los gastos asociados a la afluencia turística sea financiada por quienes utilizan las playas y sus servicios durante los meses de verano.

Román también relacionó la implantación de la Zona Naranja con un aumento de los vehículos matriculados en el municipio. Según los datos expuestos por el alcalde, el parque móvil solía crecer en torno a un millar de vehículos al año, mientras que el último incremento ha sido de unas 6.000 unidades.

El regidor atribuyó esta subida a residentes que ya vivían en Chiclana, pero que hasta ahora no tenían matriculados sus vehículos en la localidad. Las nuevas altas habrían generado, según sus cálculos, alrededor de 500.000 euros anuales adicionales a través del Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica.

Al sumar esa cantidad a la recaudación obtenida por el estacionamiento regulado, el alcalde cifró en unos 2,1 millones de euros los ingresos asociados a la Zona Naranja y a las nuevas matriculaciones. Esta estimación reúne dos conceptos distintos: los 1,64 millones cobrados durante la temporada de regulación y el incremento anual atribuido al impuesto de vehículos.

Parte de los recursos procedentes de la Zona Naranja se destina además al programa municipal de ayudas para los establecimientos hoteleros que permanecen abiertos durante el invierno. El Ayuntamiento ha consignado 146.069 euros para estas subvenciones, cuyo objetivo es mantener empleo y actividad comercial fuera de los meses con mayor afluencia turística.

El gobierno municipal vincula esta línea de ayudas a su estrategia para ampliar la actividad del sector hotelero más allá del verano. Román defendió que la recaudación permite financiar tanto los servicios de las playas como las ayudas a los hoteles que continúan funcionando durante la temporada baja.

En su valoración del segundo verano de aplicación, el alcalde afirmó también que el cobro por estacionar no ha impedido la llegada de visitantes y aseguró que ha favorecido una mayor disponibilidad de plazas y un uso más eficiente del vehículo. Estas consideraciones forman parte del balance municipal presentado el 23 de octubre sobre un sistema que en 2026 ha completado su segunda temporada.