La supresión de la Verja de Gibraltar prevista para el 15 de julio genera expectativas y dudas en el Campo de Gibraltar
La aplicación provisional del acuerdo entre Reino Unido y la UE permitirá la supresión de la Verja de Gibraltar y de los controles fronterizos, una medida esperada por miles de trabajadores transfronterizos pero que también despierta inquietud en el Peñón por su impacto en la seguridad y los precios.

La supresión de la Verja de Gibraltar y de los controles fronterizos podría hacerse efectiva a partir del próximo 15 de julio, en aplicación provisional del acuerdo alcanzado entre Londres y Bruselas tras el Brexit. La medida pondrá fin a décadas de controles en la frontera y supone un cambio sustancial para las alrededor de 15.000 personas que cruzan a diario desde el Campo de Gibraltar para trabajar en el Peñón.
En la zona fronteriza ya han comenzado las obras para desmontar las instalaciones donde actualmente la Policía Nacional española y la Policía gibraltareña realizan los controles de pasaportes. El anuncio ha generado expectación tanto en Gibraltar como en La Línea de la Concepción, donde las colas diarias forman parte de la rutina de muchos trabajadores.
El acuerdo llega diez años después del referéndum del Brexit, en el que el 96% de los votantes gibraltareños apoyó permanecer en la Unión Europea. La salida del Reino Unido obligó a redefinir el encaje del Peñón con el entorno comunitario, especialmente en lo relativo a la circulación de personas y mercancías.
Entre los trabajadores transfronterizos predomina el alivio. Muchos de ellos emplean varias horas al día en cruzar la frontera, especialmente en jornadas de mayor afluencia. Algunos optan por desplazarse en patinete o moto para reducir tiempos de espera. La eliminación de los controles supondría recuperar una fluidez similar a la existente antes del cierre decretado por el régimen franquista en 1969, que no se reabrió completamente hasta 1985.
En Gibraltar, la medida se vive con una combinación de ilusión y cautela. Parte de la población teme que la desaparición de los controles pueda traducirse en un aumento de la delincuencia en un territorio que registra bajos índices y cuya prisión cuenta con una capacidad reducida. Algunos comerciantes y residentes expresan preocupación por la posible llegada de carteristas o ladrones.
El ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, ha atribuido ese temor a un “efecto psicológico” derivado del cierre histórico de la Verja. Según ha defendido en un encuentro con medios españoles, entre ellos Europa Press, el contexto actual es distinto y el crimen tiene hoy un carácter internacional que no depende exclusivamente de la existencia de una frontera física.
Como parte de las medidas previstas, las autoridades gibraltareñas han invertido en sistemas de videovigilancia y cámaras con reconocimiento facial en la zona norte del aeropuerto y en las principales vías del Peñón, con el objetivo de reforzar el control de personas buscadas y mantener los niveles de seguridad.
El acuerdo también contempla cambios fiscales. Gibraltar aplicará un nuevo impuesto indirecto similar al IVA que comenzará en el 15% y aumentará progresivamente hasta el 17% en tres años. La medida busca reducir el desequilibrio fiscal con respecto al Campo de Gibraltar y podría implicar una subida de precios en determinados productos.
En las calles comerciales del Peñón existe incertidumbre sobre cómo afectará esta modificación tributaria. Sectores como el de la joyería, que actualmente aplica un gravamen reducido, observan con atención el impacto que pueda tener en las ventas. Algunos comerciantes confían en que la eliminación de las colas anime a más visitantes españoles a cruzar la frontera, lo que compensaría el posible encarecimiento.
En establecimientos dedicados a la venta de tabaco y licores, productos tradicionalmente más baratos que en el entorno español, se considera que, aun con el nuevo impuesto, podría mantenerse cierta diferencia de precios que continúe atrayendo compradores.
Más allá del ámbito económico y laboral, responsables políticos y representantes empresariales gibraltareños insisten en que la desaparición de la Verja no altera la posición del Peñón respecto a su soberanía. Recuerdan que en los referendos celebrados hasta la fecha la población ha rechazado integrarse en España y subrayan que la eliminación de una frontera física no implica cambios en ese sentido.
La supresión de la Verja de Gibraltar marcará, en cualquier caso, un punto de inflexión en la vida diaria del Campo de Gibraltar. Para miles de familias de La Línea y municipios cercanos, el 15 de julio puede significar el fin de las esperas y una nueva etapa en la relación cotidiana con el Peñón, pendiente ahora de que el calendario previsto se cumpla.


