La tromba de agua en Arcos deja el pabellón municipal inutilizable y daños en viviendas y calles
Los servicios municipales trabajan en la limpieza tras la tromba de agua en Arcos, que provocó 28 avisos al 112, inundaciones, derrumbes y desperfectos por el granizo

Arcos de la Frontera trabaja para recuperar la normalidad tras la fuerte tormenta que anegó viviendas, calles y edificios públicos durante aproximadamente media hora el lunes. El pabellón municipal ha quedado temporalmente inutilizable, mientras que el servicio de emergencias 112 recibió 28 avisos relacionados con la tromba de agua en Arcos.
Las llamadas al 112 se concentraron entre las 15.18 y las 16.06 horas y alertaron de incidencias en viviendas, establecimientos, calles y carreteras. La tormenta también descargó granizo en algunas zonas del municipio y arrastró barro desde el cerro hasta varios puntos del casco urbano.
El alcalde de Arcos, Miguel Rodríguez, visitó este martes las áreas afectadas y señaló que los servicios municipales permanecen desplegados desde que terminó el episodio de lluvias. Los trabajos se centran en retirar el barro, limpiar los espacios públicos y reparar los daños para restablecer el uso de las zonas afectadas.
El pabellón municipal es, según el alcalde, el edificio público que presenta mayores desperfectos. El granizo dañó sus cubiertas y el agua entró en el interior del recinto, por lo que las instalaciones no reúnen actualmente las condiciones necesarias para acoger su actividad habitual.
Esta situación obligará a modificar la programación de las competiciones deportivas previstas en el pabellón. El Ayuntamiento plantea trasladarlas a otras fechas o espacios, una decisión que tendrá que coordinar con las federaciones correspondientes para evitar el uso de las instalaciones mientras se realizan las reparaciones.
La tormenta también provocó el derrumbe de varios muros. Algunos de estos desplomes ocasionaron daños materiales en vehículos estacionados, mientras que una parte del muro del colegio de La Salle también se vino abajo durante el episodio.
A estas incidencias se suman desprendimientos en distintas zonas del cerro. El barro afectó a la parte baja del cementerio y terminó cubriendo varias calles y otros espacios públicos. El Camino de las Nieves, identificado como uno de los puntos propensos a sufrir inundaciones, fue otra de las áreas alcanzadas por el agua.
En viviendas particulares, la lluvia dejó en algunos casos varios centímetros de agua en el interior. Sus residentes tuvieron que achicarla para recuperar la habitabilidad de los inmuebles y retirar el barro desplazado desde las zonas más elevadas. Vecinos de diferentes puntos del municipio participaron en estas tareas durante las primeras horas posteriores a la tormenta.
Rodríguez afirmó que las previsiones manejadas antes del episodio apuntaban a cantidades reducidas de lluvia y que el municipio no se encontraba en alerta. Según relató, las precipitaciones descargaron con especial intensidad durante cerca de media hora y generaron numerosas incidencias tanto en propiedades privadas como en espacios de titularidad pública.
Además de las labores inmediatas de limpieza y recuperación, el Ayuntamiento prevé revisar las medidas preventivas en las áreas más expuestas. El alcalde sostuvo que el municipio deberá reforzar su preparación ante futuros episodios de lluvias intensas, especialmente en los lugares donde ya se producen problemas de inundación.
La tormenta llega después de que Arcos permaneciera pendiente durante los meses de enero y febrero de la crecida del río Guadalete. La apertura de embalses de la zona, que habían alcanzado su máxima capacidad, mantuvo entonces bajo vigilancia el cauce a su paso por el término municipal.
Aquellas lluvias agravaron, entre otras incidencias, el deterioro del puente de hierro de San Miguel. La estructura metálica ya presentaba daños desde hacía unos dos años a raíz de un estruendo y, tras los nuevos desperfectos, durante el pasado verano comenzó su derribo controlado con vistas a su reconstrucción.


