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La UCA coordinará un proyecto europeo de cuatro millones sobre terapias CAR-T contra el cáncer

Redacción 13 octubre, 2026 4 minutos de lectura

La iniciativa sobre terapias CAR-T contra el cáncer reúne a once entidades de cinco países y busca reducir de varias semanas a 36 horas la preparación de tratamientos personalizados

La Universidad de Cádiz coordinará un proyecto europeo seleccionado para recibir 3.999.312 euros con el objetivo de desarrollar una nueva generación de terapias CAR-T contra el cáncer. La iniciativa UNO-TCAR, con una duración prevista de cuatro años, reúne a once universidades, centros de investigación y empresas de España, Países Bajos, Alemania, Portugal y Croacia.

La propuesta ha superado la evaluación de la convocatoria EIC Pathfinder Open 2026, integrada en el programa Horizonte Europa de la Comisión Europea. La Agencia Ejecutiva del Consejo Europeo de Innovación y de las Pymes (EISMEA) ha invitado al consorcio a preparar el acuerdo de subvención, fase en la que se realizarán las comprobaciones y trámites previos a la formalización de la financiación.

El proyecto está dirigido por Francisco José García Cózar, catedrático de Inmunología del Departamento de Biomedicina, Biotecnología y Salud Pública de la UCA e investigador vinculado al Instituto de Investigación e Innovación en Ciencias Biomédicas de Cádiz (INiBICA). La Universidad de Cádiz asumirá tanto la coordinación científica como la gestión general de la iniciativa.

Las terapias CAR-T utilizan linfocitos T, células del sistema inmunitario que son modificadas para reconocer y atacar células tumorales. Su uso ha abierto nuevas opciones para el tratamiento de determinados cánceres de la sangre, aunque su producción requiere procedimientos complejos y, en muchos casos, la preparación de un producto específico a partir de las células del propio paciente.

UNO-TCAR plantea crear una plataforma de células T universales que puedan fabricarse y conservarse con antelación para estar disponibles cuando sean necesarias. El objetivo es evitar que todo el proceso tenga que comenzar después de identificar al paciente que recibirá el tratamiento.

Las células incorporarían además un sistema modular de reconocimiento, diseñado para adaptar su acción a distintas dianas tumorales sin modificar de nuevo toda su estructura. Según la propuesta, esta tecnología podría reducir el tiempo necesario para disponer de una terapia personalizada desde las cuatro o seis semanas habituales hasta unas 36 horas.

La investigación incluirá herramientas para localizar nuevas dianas tumorales y producir los componentes que permitan dirigir hacia ellas las células inmunitarias. Este planteamiento busca responder también a los casos en los que las células cancerosas cambian sus características y dejan de ser sensibles a tratamientos anteriores.

Otro de los ámbitos de trabajo será la regulación de la actividad de las células modificadas. El consorcio estudiará mecanismos con los que controlar su funcionamiento, mejorar la seguridad de la terapia y limitar posibles efectos adversos.

El proyecto combinará la investigación en inmunología, biotecnología e ingeniería genética con inteligencia artificial y tecnologías de órgano en chip. Estos dispositivos reproducen en laboratorio determinadas características de los tejidos humanos y se emplearán para analizar la eficacia y seguridad de las terapias, así como su comportamiento ante diferentes tipos de células tumorales.

Los equipos participantes también investigarán el metabolismo de los linfocitos T para intentar mejorar su capacidad de actuación y su permanencia en el organismo. La Universidad de Cádiz intervendrá directamente en el desarrollo de las células T universales y de los sistemas destinados al reconocimiento de tumores.

Los trabajos llegarán hasta una fase de validación preclínica, anterior a los estudios para su posible aplicación en pacientes. El consorcio pretende establecer una base tecnológica para investigaciones posteriores orientadas al uso clínico, además de explorar vías para reducir los costes de estas terapias y facilitar su implantación en más centros sanitarios europeos.

Entre los integrantes del proyecto se encuentran Amsterdam UMC Research, el Hospital Universitario de Friburgo y EATRIS, infraestructura europea dedicada a la investigación traslacional. El consorcio incorpora asimismo empresas tecnológicas y biotecnológicas especializadas en ingeniería celular, inteligencia artificial y tecnologías sanitarias.

La propuesta parte de investigaciones previas del equipo de García Cózar sobre receptores quiméricos de antígenos modulares, relacionados con el sistema que se pretende desarrollar en UNO-TCAR. Estos trabajos han dado lugar a publicaciones en las revistas científicas Frontiers in Immunology y Molecular Oncology, así como a una patente internacional del grupo.

La candidatura contó durante su preparación con la asistencia de la Oficina Técnica de Proyectos Europeos de la Universidad de Cádiz, integrada en el Área de Investigación y Transferencia. La selección se encuadra en EIC Pathfinder Open, una línea europea destinada a proyectos científicos en fases tempranas que combinan varias disciplinas para desarrollar tecnologías nuevas.