Las del patio reivindica desde Mérida el valor del aula y la amistad en su paso por el COAC 2026
La comparsa juvenil extremeña convierte el patio del colegio en escenario para reflexionar sobre educación, familia, feminismo y futuro
La comparsa Las del patio, procedente de Mérida, llevó al COAC 2026 una propuesta juvenil construida desde la cotidianidad y la mirada compartida de un grupo de amigas y amigos que encuentran en el Carnaval una forma de expresión y de encuentro. Con letra de María del Mar Álvarez Pardo, música de Francisco Ardila González y dirección de Irene Muñoz Ruiz, la agrupación volvió al Gran Teatro Falla tras su participación en 2025 con Mi comparsón, reafirmando su apuesta por una cantera con discurso propio.
El tipo situó la acción en el patio de un colegio, ese espacio intermedio entre la infancia y la madurez donde se forjan vínculos, inquietudes y primeras reivindicaciones. Desde ahí, Las del patio desarrolló un repertorio que combinó referencias educativas, emocionales y sociales, siempre desde una óptica juvenil que evitó el tono impostado. El grupo, conocido como “los indomables”, defendió desde el inicio su amor por el Carnaval, subrayando el esfuerzo añadido que supone desplazarse desde Extremadura para cantar en Cádiz.
El diseño del tipo reforzó esa conexión simbólica con el Falla y con su ciudad de origen. En los brazos convivieron referencias a Mérida y al Gran Teatro Falla, mientras que el fajín, cargado de alusiones a febrero y al Carnaval, funcionó como elemento identitario. La comparsa utilizó esos detalles como prolongación del mensaje, integrando forma y fondo en una propuesta coherente.
Uno de los pasodobles más reconocibles abordó el sistema educativo y, en concreto, la presión de las pruebas finales que condicionan el futuro académico. Desde la incomprensión juvenil, la comparsa cuestionó que un solo examen pueda determinar el destino de una persona, recordando que figuras históricas como Cervantes, Picasso o Ramón y Cajal no se vieron definidas por ese tipo de evaluaciones. El mensaje no se planteó como una enmienda global, sino como una reflexión generacional sobre los nervios, las desigualdades y la necesidad de valorar otros talentos.
La emoción tuvo también un espacio destacado en el repertorio. Uno de los momentos más íntimos llegó con un pasodoble dedicado a la familia y a la separación de los padres. Lejos de tópicos, la letra expresó el deseo de poder compartir momentos importantes con ambos progenitores juntos, contraponiendo esa aspiración a la realidad de las familias separadas. El enfoque, sincero y directo, conectó con una vivencia común entre muchos jóvenes y reforzó el tono humano de la propuesta.
En los cuplés, Las del patio introdujo referencias al viaje hasta Cádiz, marcado por temporales y dificultades meteorológicas, convirtiendo la experiencia del desplazamiento en material carnavalesco. Junto a ello, apareció una crítica explícita a la ausencia de apoyos prometidos a la cantera, mencionando la falta de presencia de referentes del Carnaval que habían manifestado públicamente su respaldo a las agrupaciones juveniles. El comentario se integró sin estridencias, como parte del relato de quienes sienten que la cantera sigue teniendo que justificar su espacio.
El tramo final del repertorio se abrió a cuestiones identitarias y sociales. La comparsa habló de feminismo desde la experiencia personal, reivindicando la igualdad aprendida en casa y rechazando los discursos de odio o confrontación. La defensa de los derechos se planteó desde la convivencia y el respeto, alejándose de consignas vacías y apostando por una mirada inclusiva y cotidiana. También hubo espacio para el amor, entendido como refugio y elección personal frente a las presiones externas.
En conjunto, Las del patio firmó una actuación que destacó por su honestidad y por la claridad de su discurso. Sin recurrir a artificios, la comparsa extremeña convirtió el patio del colegio en un reflejo de las preocupaciones reales de la juventud actual, utilizando el Carnaval como herramienta para pensar el presente y el futuro. Su paso por el COAC 2026 dejó constancia de una cantera que no solo aprende a cantar, sino también a decir lo que siente.





























