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Los 621 estudiantes internacionales de la UCA proceden de 47 países

Redacción 9 octubre, 2026 5 minutos de lectura

Los estudiantes internacionales de la UCA participan en los actos de bienvenida de sus distintos campus, con el alojamiento temporal y el transporte entre las principales dificultades señaladas

La Universidad de Cádiz acoge durante este periodo académico a 621 alumnos internacionales procedentes de 47 países de Europa, África y Asia. Los estudiantes internacionales de la UCA realizan estancias de distinta duración en sus campus dentro de los programas de movilidad, mientras el Vicerrectorado de Internacionalización celebra los correspondientes actos de bienvenida.

La cifra se enmarca en el movimiento de alrededor de 1.000 estudiantes extranjeros que recibe la institución gaditana cada curso académico. Sus estancias pueden abarcar el primer o el segundo cuatrimestre, o bien el curso completo, en función de las condiciones de cada programa y de los acuerdos con las universidades de origen.

Los alumnos llegan a través del programa Erasmus para países europeos y de las modalidades Erasmus KA131, dirigida también a terceros países asociados al programa, y KA171, destinada a participantes de otros países ajenos a la Unión Europea.

Entre ellos se encuentran Romene Anne Priscila, doctoranda en Relaciones Internacionales de la Universidad Alassane Ouattara de Costa de Marfil, vinculada durante su estancia a la Facultad de Filosofía y Letras de Cádiz, y Felix Weber, estudiante alemán de Ingeniería Mecánica en la Escuela Superior de Ingeniería del Campus de Puerto Real.

Ambos eligieron España con el objetivo de completar su formación y mejorar su dominio del idioma. Priscila señala que buscaba ampliar su experiencia académica e internacional y se decantó por la UCA por sus posibilidades de estudio e investigación. Weber, que ya había estudiado español en el instituto, quería conocer el funcionamiento de una universidad extranjera y escogió Cádiz por su tamaño y su proximidad al mar.

Sus experiencias muestran diferencias en los primeros trámites de incorporación. La investigadora marfileña encontró inicialmente algunas dificultades administrativas, aunque asegura que pudo resolverlas con orientación y adaptarse al funcionamiento de la Universidad. El alumno alemán, por su parte, califica de sencillo el proceso de matrícula una vez confirmado el acuerdo de estudios por su centro de origen.

Weber sí encontró más complicado organizar su horario académico. Al cursar asignaturas correspondientes a diferentes semestres y titulaciones, tuvo que localizar por separado los horarios de cada materia. En cuanto al idioma, ambos habían estudiado español antes de llegar, aunque el alumno alemán reconoce que todavía tiene dificultades para seguir algunas conversaciones cuando los interlocutores hablan con rapidez.

Los dos estudiantes coinciden en señalar la cercanía del profesorado como una de las diferencias respecto a sus universidades de origen. Priscila también observa en la UCA un mayor uso de herramientas y recursos digitales, así como más autonomía para el alumnado. Weber considera que la enseñanza que recibe en Cádiz está más orientada a la práctica que la de su universidad alemana.

La doctoranda desarrolla su actividad principalmente en la Facultad de Filosofía y Letras, cuyas instalaciones y recursos considera adecuados para el estudio y la investigación. Weber estudia en la Escuela Superior de Ingeniería y valora que el Campus de Puerto Real resulte fácil de recorrer y que las aulas puedan localizarse sin dificultad.

El transporte hasta ese campus aparece, sin embargo, entre los aspectos que considera mejorables. El estudiante alemán apunta a la escasez de autobuses con conexión directa, una cuestión que afecta a sus desplazamientos habituales hasta la Escuela Superior de Ingeniería.

La búsqueda de alojamiento también ha supuesto una dificultad para ambos. Priscila la relaciona con el carácter temporal de su estancia, mientras que Weber explica que encontró una habitación después de recurrir a portales inmobiliarios. Según su experiencia, buena parte de los propietarios prefiere contratos de un año completo frente a alquileres de solo un semestre.

Esta situación lleva a los dos alumnos a recomendar que la documentación y la vivienda se preparen con antelación. Weber aconseja iniciar la búsqueda antes de llegar a Cádiz para ampliar las posibilidades de encontrar un contrato ajustado a la duración de la movilidad académica.

La adaptación a la vida cotidiana ha estado marcada por el entorno urbano y marítimo. Priscila destaca la tranquilidad, el mar y el ambiente de Cádiz, una ciudad cuya cultura conocía parcialmente a través de sus estudios. La estancia le está permitiendo, según explica, profundizar en ese conocimiento y acostumbrarse al transporte y a las rutinas locales.

Weber ya había visitado Andalucía, aunque no conocía Cádiz. Entre los elementos que más valora menciona la posibilidad de acudir a la playa después de las clases para practicar voleibol o surf, además de la actividad del centro urbano, las celebraciones en la calle y la oferta de ocio.

El alumno alemán llevaba tres semanas estudiando en la UCA cuando relató su experiencia, por lo que su contacto con profesores y compañeros era todavía reciente. Hasta ese momento, describe una acogida amable y colaborativa. Priscila también valora positivamente la relación con el profesorado y con el resto del alumnado.

Ambos consideran que cursar estudios en otro país les permite mejorar el idioma, conocer otros sistemas universitarios y establecer relaciones con personas de distintas procedencias. Priscila incide en las posibilidades académicas y culturales de la estancia, mientras Weber destaca el aprendizaje que supone desenvolverse en otra lengua y adaptarse a una nueva ciudad.