Los amísh del mono, fuimos piononos: la decepción defiende la libertad creativa en la Final del COAC 2026
La chirigota de Alejandro Pérez apuesta en la Gran Final por un repertorio cambiante y personal, con pasodobles de fuerte carga ideológica y un popurrí crítico con el propio Concurso
La chirigota Los amísh del mono, fuimos piononos: la decepción, de Cádiz, alcanzó la Gran Final del COAC 2026 reafirmando una propuesta muy marcada por la autoría de Alejandro Pérez Sánchez. El grupo compareció en el Gran Teatro Falla con una puesta en escena mínima, optando por la llamada “cámara negra” y prescindiendo de elementos escénicos, una decisión coherente con el discurso que atraviesa todo el repertorio y que sitúa la palabra y la intención por delante del envoltorio.
La presentación mantiene la línea narrativa desarrollada a lo largo del Concurso, con estos amísh que emprenden un viaje de descubrimiento que culmina simbólicamente en el Falla. El arranque, sencillo en lo visual, busca centrar la atención en el mensaje y en el recorrido vital de los personajes, que conectan su experiencia con la del propio autor y con una mirada crítica hacia el entorno carnavalero.
Los pasodobles concentran el núcleo ideológico de la actuación. El primero reflexiona sobre el concepto de riqueza, contraponiendo los valores materiales a la honestidad, la humildad y la coherencia personal. La letra se construye como un alegato contra el materialismo y reivindica una forma de vivir alejada de la vanidad y los prejuicios. El segundo pasodoble amplía el foco hacia una utopía social basada en la igualdad, la ausencia de violencia y la libertad de pensamiento, situando al Carnaval como herramienta de expresión y denuncia frente a las injusticias.
En los cuplés, la chirigota gira hacia un humor más explícito y provocador. El primero recurre a la exageración y al tono escatológico como vía de ruptura, mientras que el segundo lanza una crítica directa al tratamiento mediático del Carnaval, cuestionando la búsqueda del conflicto y la simplificación interesada de los mensajes. El estribillo, sencillo y fácilmente reconocible, actúa como elemento de cohesión en una tanda deliberadamente incómoda para parte del público.
El popurrí vuelve a ser una de las piezas más personales del repertorio. En él se mezclan autobiografía, reflexión sobre el propio Concurso y una crítica abierta a la burocracia, a las dinámicas internas del Carnaval y a la pérdida de ilusión. La idea de la “decepción” atraviesa el desarrollo final, no como renuncia, sino como constatación de las contradicciones que rodean a la fiesta. El cierre insiste en la necesidad de seguir cantando desde la libertad, al margen de premios y expectativas externas.
En el plano interpretativo, la chirigota muestra solvencia y compromiso con una propuesta exigente. El grupo defiende con seguridad un repertorio que ha ido variando en cada fase del Concurso, manteniendo una línea coherente pese a los cambios. La actuación en la Final refuerza la imagen de un proyecto autoral muy definido, que prioriza el discurso y la experimentación frente a fórmulas más convencionales.
El paso de Los amísh del mono, fuimos piononos: la decepción por la Final del COAC 2026 confirma a Alejandro Pérez como una voz singular dentro de la modalidad, capaz de generar debate y de utilizar la chirigota como espacio de reflexión crítica sobre el propio Carnaval y sobre la sociedad que lo rodea.
































