‘Los compay’ regresan al Falla con un tipo cubano de gran musicalidad y un pasodoble destacado a los artistas callejeros
La chirigota de Chiclana volvió al COAC tras un año de ausencia con un repertorio alegre y bien afinado, marcado por el ritmo caribeño y una letra de contenido social entre lo mejor del pase
La chirigota ‘Los compay’, procedente de Chiclana y conocida popularmente como la agrupación de los Molina, regresó al Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz (COAC) tras un año de ausencia con una propuesta de raíz caribeña que conectó desde el primer momento con el público del Gran Teatro Falla. La agrupación, con letra de Francisco Javier Macías Tinoco y Gonzalo Madrid Garrote, música de Manuel Benítez Molina y dirección de Francisco Daniel Benítez Molina, no participó en la edición de 2025 y afrontaba este pase preliminar como retorno al certamen.
El telón se alzó para revelar un tipo cubano de músicos callejeros, con sombreros, guayaberas y guitarras decoradas con la bandera de Cuba, en un guiño explícito a la idea de Cádiz como “hermana rica” de La Habana. La presentación, con ritmos de son y guaracha, presentó el viaje a la Tacita como oportunidad para “buscarse algún dinero” cantando en la calle y tocando por la ciudad. El planteamiento jugó con la equivalencia cultural entre Cádiz y la capital cubana, fórmula que la comparsa y la chirigota han explorado en otras ediciones del concurso, y que permitió a la agrupación entrar por energía más que por construcción humorística.
El primer pasodoble sirvió para ubicar el discurso musical del repertorio: un inicio cubano que desembocó en el formato gaditano clásico, reivindicando la capacidad del público para emocionarse sin necesidad de artificios. La letra defendió el talento musical local a través de un episodio en una peña de la Viña, donde unos músicos habaneros descubren que basta “golpear con los nudillos en la barra” para que Cádiz responda. La pieza funcionó en el teatro por su tono sentimental y por la solvencia melódica de los Molina, que mantienen un sello reconocible y apreciado por parte del público.
El segundo pasodoble introdujo el contenido social del pase y se convirtió en el momento más sólido del repertorio. La letra reivindicó a los artistas callejeros —cantantes, músicos y estatuas humanas— como trabajadores invisibles a quienes “a veces les importa una sonrisa más que el dinero”. El texto evitó la moralina y optó por una mirada empática, subrayando la precariedad del oficio y la falta de respeto habitual. El público lo recibió con atención y aplauso sincero al cierre, señal de que la chirigota se mueve con soltura en el registro emocional.
La tanda de cuplés mantuvo el tono ligero. El primero giró en torno a la reciente moda del pistacho, desde los helados hasta los geles de uso sexual, rematando con un juego de palabras que fue bien recibido. El segundo acumuló siglas y diagnósticos en torno a un vecino “agobiado” hasta desembocar en un remate costumbrista. El balance fue positivo gracias a la agilidad y al estribillo, con un giro final a ritmo cubano y pegada carnavalesca.
El popurrí confirmó la naturaleza del pase: un repertorio basado en el ritmo y la instrumentación, agradable de escuchar y pensado para el teatro. Hubo espacio para quejas sobre el precio de la vivienda —una de las temáticas más recurrentes del concurso en esta edición— con un fragmento en el que se mencionó la dificultad para adquirir un bajo en la ciudad ante la subida de precios. Aparecieron también guiños humorísticos a Cayetano, a domiciliadas cubanas, a conjuros caribeños y a la política en clave satírica. El cierre, a modo de recogida tras una jornada cantando en la calle, devolvió al grupo al punto de partida y dejó un mensaje de cariño hacia Cádiz como destino al que “volver en febrero”.
La recepción del público fue cálida, con risas constantes, aplausos en los pasodobles y complicidad generalizada. El grupo salió ovacionado y saludó con celebración desde escena. En clave competitiva, ‘Los compay’ dejaron un pase alegre, afinado y disfrutable, sustentado en la musicalidad y en un pasodoble de contenido. Un regreso bien recibido por el teatro, aunque más orientado al entretenimiento que a la disputa de fases.

























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