‘Los desconfiáos’ confirman candidatura en chirigota con pasodoble de peso y cupletinas brillantes en el COAC 2026
La chirigota gaditana volvió al Falla con un tipo psicológico de desconfianza cotidiana, pasodobles bien escritos y un bloque de cuplés de alto nivel que mantiene al grupo en zona de premio
La chirigota ‘Piensa mal y acertarás: Los desconfiáos’, procedente de Cádiz, defendió en su pase de preliminares del COAC 2026 una propuesta construida sobre la desconfianza como estado mental y sobre la exageración humorística de la sospecha cotidiana. La agrupación, con letra de Juan Manuel Osorio Villegas, Alejandro Villegas Jiménez y Juan Miguel Villegas Mejías, música de Alejandro y Juan Miguel Villegas, dirección de José Manuel Cornejo Benítez y representación legal de Cristóbal Cornejo Benítez, llegó al teatro tras alcanzar la Final en 2025 con ‘Cádiz, los que van a cantar te lasudan (Los disléxicos)’, consolidando un proyecto que ya suma tres años consecutivos en el certamen con presencia sostenida en la parte alta de la modalidad.
El tipo presentó a un conjunto de “desconfiados” acompañados por su propia sombra como personaje escénico, recurso que permitió teatralizar la sospecha como pulsión constante. La presentación articuló el catálogo de manías y temores del personaje: no contestar al teléfono, no fiarse del vecino, desconfiar de los mensajes de WhatsApp, revisar audios, temer que el Cádiz pueda perder aunque gane seis a cero en el descuento. El universo fue reconocible para el espectador y estableció de forma eficaz el código humorístico sobre el que se apoyaría el resto del repertorio.
El primer pasodoble introdujo la dimensión más adulta del repertorio. La letra abordó el valor del Carnaval más allá del premio, interpelando a los autores jóvenes y recordando que la grandeza del concurso no reside únicamente en la clasificación. La música, de trazo clásico y giro melódico reconocible, confirmó la solvencia del grupo en el 3×4, con cadencia noventera y sensibilidad en las transiciones. El texto evitó la condescendencia y cerró con un mensaje vitalista en el que se contrapuso el disfrute del Carnaval frente a la obsesión clasificatoria. Fue recibido con aplauso sincero en el teatro.
El segundo pasodoble giró hacia la sanidad pública y hacia la defensa de los programas de cribado del cáncer de mama. La letra describió la lactancia como símbolo de cuidado y reivindicó la teta como fuente de vida, antes de denunciar recortes y demoras en los servicios sanitarios. El cierre apuntó contra el machismo y contra la privatización en clave de consigna. El público escuchó con respeto y aplaudió el remate. En clave de concurso, el tema ha sido uno de los más transitados en la edición y la chirigota optó por un enfoque directo, menos retórico que otras agrupaciones pero también menos sorprendente.
El tramo de cuplés fue uno de los puntos fuertes del pase. La chirigota recurrió a cupletinas encadenadas, recurso habitual en la casa Villegas, y las remató con explicación humorística por si el chiste no se entendía, estrategia coherente con el tipo desconfiado que “no se fía ni de que el público haya pillado el chiste”. Se cantaron temas como la alarma del hogar, la infidelidad, el poliamor como solución doméstica, la figura de Paquirrín y los mandamientos maternos de la infancia: “cuidado que viene el coco, bebe agua, más despacio…”. El estribillo se integró con naturalidad y obtuvo respuesta en la sala. Pocas chirigotas en estas preliminares han mostrado la misma consistencia en el cuplé.
El popurrí desarrolló la biografía del desconfiado desde la infancia hasta la vida adulta: el psicólogo, la comunión, el primer móvil, el primer trabajo, las cenas con amigos, el gimnasio, la boda, el bautizo y las entradas del Falla. La pieza combinó narrativa humorística con guiños contemporáneos y construcción de personaje. Aunque el bloque no alcanzó el impacto del tramo de cuplés, sí mantuvo coherencia interna y permitió cerrar el repertorio con un fragmento sentimental sobre la importancia del Carnaval y la confianza recuperada a través del grupo.
En interpretación, la chirigota mostró afinación estable, buena dicción y oficio en escena. La dirección sostuvo el ritmo del repertorio y el conjunto se movió con la naturalidad propia de un proyecto con final y primer premio en la década. El público respondió con complicidad y sin fracturas, señal de pase sólido en una modalidad exigente.
En clave competitiva, ‘Los desconfiáos’ quedaron situados en zona de premio. La agrupación tiene plaza prácticamente garantizada en cuartos, opciones altas de semifinal y posibilidades reales de disputar la Final si en segunda vuelta fortalecen el popurrí y afinan las letras. No es la propuesta más rupturista del año, pero sí una de las más completas en estructura, humor y musicalidad.






















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