La chirigota de los Villegas se situó en zona de premio en una noche sin grandes caídas de rendimiento y marcada por la turistificación, el andalucismo y el bullying como ejes temáticos

La sesión de preliminares del COAC 2026 celebrada este jueves en el Gran Teatro Falla dejó una función con buen nivel medio, diversidad modal y varias propuestas que situaron el discurso social en el centro del repertorio. La chirigota gaditana ‘Piensa mal y acertarás: Los desconfiáos’ firmó el pase más competitivo de la noche y se confirmó en la pelea por los premios, mientras que comparsas como ‘Los trapos’ mostraron crecimiento respecto al pasado año y otras como ‘Sociedad limitada’ y ‘El vecindario’ quedaron en la franja baja de la modalidad. El coro ‘Café Puerto América’ abrió la sesión con solvencia estética y los cierres de chirigota evidenciaron una edición donde la crítica urbana y la cuestión de la vivienda han ganado protagonismo.
El coro ‘Café Puerto América’, con letra de Ramón Manuel Ruiz Lorenzo y música y dirección de Francisco Martínez Mora, inauguró la noche con un tipo ambientado en la conexión Cádiz–América a través de un café ilustrado en plena expansión atlántica. El repertorio se apoyó en la nostalgia, el buen gusto musical y la estética dieciochesca, con un primer tango sobre salud mental que destacó por su contención emocional y un segundo dedicado al abuso infantil desde el prisma punitivo. Los cuplés transitaron el costumbrismo navideño y la política autonómica, mientras que el popurrí desarrolló la narrativa del café como lugar de tránsito cultural. En clave competitiva, el pase fue solvente y propio de un coro que podría encontrar hueco en cuartos si el corte no se endurece.
La chirigota linense ‘Tu cara me suena’, con letra de Jesús David Victoria Rodríguez y José Antonio Viegas Ruiz y música del primero, regresó al concurso tras varios años con un tipo de sparrings de boxeo. La presentación planteó la idea del “que cobra para perder”, pero el desarrollo optó por un tono amable sin escalada humorística ni conflicto. El primer pasodoble introdujo crítica política a partir de la metáfora del golpe, mientras que el segundo abordó la inseguridad masculina a la hora de seducir. Los cuplés combinaron familia Rivera y poliamor como solución doméstica para pagar el alquiler, con recepción simpática. Fue un pase correcto en la categoría de chirigotas que vienen a vivir la experiencia más que a disputar posiciones.
El primer punto de inflexión de la noche llegó con la comparsa serrana ‘Los trapos’, de El Bosque, que presentó un tipo sensible de muñecos de trapo para hablar de heridas emocionales. La música mostró un salto cualitativo respecto a 2025, con cadencia amable, afinación sostenida y una mejora evidente en la dirección vocal. El primer pasodoble cumplió el rito de la carta de presentación a Cádiz, mientras que el segundo se convirtió en uno de los momentos más sólidos del pase al abordar el bullying y el suicidio adolescente con integración entre tema y tipo. Los cuplés funcionaron en clave ligera y el popurrí, pese a perder tesis en el tramo final, mantuvo la línea sensible de la propuesta. La comparación dejó opciones reales de disputar el corte.
La chirigota gaditana ‘Piensa mal y acertarás: Los desconfiáos’ consolidó el techo de la sesión. La propuesta desarrolló un universo humorístico reconocible, apoyado en la exageración de la sospecha cotidiana, con un tipo que teatralizó la desconfianza mediante la presencia de la propia sombra como personaje escénico. Los pasodobles combinaron reflexión carnavalera y defensa de la sanidad pública, con buen oficio literario y sensibilidad en el remate. El bloque de cupletinas fue el más destacado de la noche, con concatenación de temas como la alarma del hogar, la infidelidad, el poliamor, Paquirrín y los mandamientos maternos, resueltos con explicación humorística “por si no se entendía”, recurso coherente con el propio tipo. El popurrí trazó la biografía del desconfiado hasta la recuperación de la confianza a través del grupo y del Carnaval. En clave de concurso, la chirigota quedó en zona de premio.
Tras el descanso, la comparsa sevillana ‘Dumbo´, inscrita en el concurso como ´El vecindario’, apostó por una metáfora circense para abordar el bullying. El tipo desplegó una estética cuidada y reconocible, pero la música dejó la principal debilidad del pase, con melodía irregular y ausencia de tensión armónica. Las letras mostraron coherencia temática, pero sin vuelo literario ni giro sorprendente. Los cuplés, dedicados al intérprete de signos y a la suegra, contrastaron con el tono dramático del proyecto y debilitaron la consistencia interna. Fue un pase correcto en intención y pobre en competitividad en una modalidad especialmente exigente este año.
La chirigota gaditana ‘Kay’ firmó el pase más desconcertante de la noche con un tipo de músicos callejeros y un repertorio de intención poética y discurso cultural. La falta de métrica, la afinación irregular y la ausencia de ritmo humorístico penalizaron el conjunto en una modalidad donde el tempo es decisivo. El primer pasodoble abordó la muerte de personas sin hogar en Cádiz durante una ola de frío reciente y el segundo defendió la identidad lingüística andaluza en clave literaria, ambos en registro serio. En los cuplés, un bastinazo a Julio Iglesias recibió la mayor reacción del público. Fue un debut valiente pero sin herramientas competitivas.
La comparsa de Morón de la Frontera ‘Sociedad limitada’ retomó la línea andalucista iniciada en 2025 con ‘Sociedad anónima’, esta vez con música con impronta de David Márquez Mateos ‘Carapapa’. El proyecto mostró intención política y cultural en la tesis —Andalucía como “sociedad limitada”—, pero cayó en el uso de estereotipos para combatir estereotipos, debilitando el discurso central. Los pasodobles dirigidos a Jordi Turull y Xavier García Albiol no encontraron conexión emocional con el teatro y el conjunto sonó exigido en una partitura que requiere mayor solvencia vocal. Fue un pase digno pero insuficiente en un año donde la comparsa presenta niveles altos de exigencia.
El cierre de la sesión correspondió a la chirigota gaditana ‘La Viña de mis ojos’, que planteó la turistificación y la cuestión de la vivienda mediante el tipo del especulador inmobiliario. La presentación activó de inmediato la tesis: comprar, alquilar, reformar y transformar el barrio. El primer pasodoble ejerció como carta de presentación del personaje y el segundo sorprendió con un litigio entre Miguel Ángel Revilla y el rey Juan Carlos, sin mayor efecto humorístico. Los cuplés alternaron códigos mediáticos y eurovisivos, con recepción correcta, y el popurrí desarrolló escenas urbanas sobre alquiler turístico, centros de menores y fiestas políticas. La agrupación cerró con reivindicación del derecho a un techo digno. La ejecución fue ordenada y comprensible, pero sin los golpes de humor que definen la parte alta de la modalidad.
La sesión dejó una fotografía precisa de las preliminares: un concurso con carga social creciente, interés por las tesis políticas, poca frivolidad y un nivel medio sostenido en la chirigota local. ‘Los desconfiáos’ se situaron en la franja competitiva, ‘Los trapos’ confirmaron crecimiento y el coro abrió camino con solvencia estética. Las comparsas sevillanas quedaron rezagadas y los cierres confirmaron el peso de la vivienda y la turistificación como temas de la edición.
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