Los duendecillos de los castillos llenan de Cádiz y conciencia su actuación en el COAC 2026
La chirigota juvenil gaditana convierte la Caleta y los castillos de Santa Catalina y San Sebastián en escenario para hablar de infancia, memoria y ciudad en el COAC 2026
La chirigota juvenil Los duendecillos de los castillos, procedente de Cádiz, regresó al Gran Teatro Falla en el COAC 2026 con una propuesta que combinó fantasía local y mirada social desde la cantera. Tras su paso por la categoría infantil en 2025 con La familia Topolino, donde obtuvo el segundo premio, la agrupación dio el salto a juveniles manteniendo una identidad muy vinculada al entorno gaditano y al imaginario de la ciudad.
El tipo situó a los componentes como pequeños duendes que habitan desde hace siglos en los castillos de San Sebastián y Santa Catalina, guardianes invisibles de la Caleta y testigos del paso del tiempo. Desde esa premisa, la puesta en escena construyó un relato reconocible para el público local, apoyado en elementos simbólicos como el faro, la muralla y la playa, integrados de forma natural en el desarrollo del repertorio. La presentación ya dejó clara esa convivencia entre lo mágico y lo cotidiano, con letras que hablaban del cansancio de “tres siglos trabajando” y del deseo de jubilarse sin abandonar el cuidado de Cádiz.
En el primer pasodoble, la chirigota miró hacia su propia trayectoria reciente. La letra evocó el recuerdo del año anterior, cuando la agrupación infantil recorrió calles, residencias y actos del Carnaval, repartiendo coplas y generando vínculos con el público más allá del concurso. El texto puso el acento en la experiencia vivida, en la ilusión compartida y en cómo aquel sueño se convirtió en una realidad que ahora, ya en juveniles, vuelve a ponerse en marcha con la misma intención de cantar en la calle y convivir con la ciudad.
El segundo pasodoble introdujo un tono más serio y reflexivo. Desde la mirada de la infancia, la letra denunció comportamientos abusivos de adultos que se aprovechan de la inocencia de los más pequeños, señalando esa pérdida de protección que debería rodear siempre a los menores. El mensaje se desarrolló con cuidado, utilizando imágenes claras pero sin caer en el impacto gratuito, y conectó con una línea muy presente en la cantera de este COAC 2026: abordar realidades que los niños y adolescentes perciben y sufren, y darles voz desde el escenario del Falla.
Los cuplés mantuvieron un registro más cercano al humor cotidiano, con referencias reconocibles para el público gaditano. Aparecieron situaciones domésticas como el okupa que huye del ruido del vecindario, la hermana absorbida por el ordenador y el apagón que lleva a “pasar al lado oscuro”, o las discusiones entre vecinos provocadas por los temporales y la necesidad de tender la ropa cuando sale el sol. Remataron con un guiño musical reconocible, jugando con la complicidad del teatro y cerrando un bloque que equilibró risa y costumbrismo.
El popurrí volvió a situar el foco en la Caleta como espacio común y en los castillos como símbolos compartidos, subrayando que, aunque existan diferencias —incluso futbolísticas—, la ciudad se vive desde una identidad común. La narración avanzó entre escenas de playa, familias cargadas con sombrillas y neveras, y la sensación de felicidad asociada a ese paisaje cotidiano. Todo ello reforzó la idea de Cádiz como hogar y como lugar cuidado por esos “duendecillos” que observan y acompañan la vida diaria.
La actuación estuvo marcada también por el contexto horario avanzado, con un público especialmente participativo que en algunos momentos dificultó el desarrollo fluido del repertorio. Aun así, la agrupación mantuvo la concentración y logró completar su pase dentro del tiempo establecido, mostrando tablas y compromiso escénico pese a la juventud de sus componentes.
Con letra de Mario Rodríguez Parra, Mario Rodríguez García y Ramón Manuel Ruiz Lorenzo, música de Alejandro Monzón Cruz y José Manuel Vallejo Berrocal, y dirección compartida por la propia agrupación, Los duendecillos de los castillos firmaron una actuación que reafirma su evolución natural dentro de la cantera. Su paso por el COAC 2026 dejó una propuesta reconocible, arraigada en Cádiz y atenta a las realidades que rodean a la infancia, utilizando el humor y la fantasía como herramientas para contar lo que ven y sienten desde su particular mirador juvenil.



























