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Los que la tienen de mármol sacude al Falla en semifinales del COAC 2026 con una chirigota de impacto directo

La chirigota del Melli y José Molina apuesta en semifinales del COAC 2026 por el efectismo y la conexión con el público, con un tipo potente, un pasodoble muy contundente y un repertorio diseñado para funcionar en el teatro

La chirigota Los que la tienen de mármol, procedente de Chiclana, compareció en la fase de semifinales del COAC 2026 en el Gran Teatro Falla con una propuesta pensada para no pasar desapercibida. El grupo de Jesús Manuel Selma Martín-Murga y José Antonio García Molina defendió un tipo visualmente rotundo, situando a los componentes como difuntos en sus nichos, en un cementerio levantado sobre el escenario, desde el que desarrollaron un repertorio claramente orientado al impacto y a la respuesta inmediata del público.

Desde la presentación, la chirigota dejó claras sus intenciones. El arranque fue movido, con ritmo y una interpretación muy sólida que logró predisponer al teatro desde el primer minuto. El tipo, reconocible y fácilmente entendible, permitió jugar con la idea de la muerte desde una óptica humorística muy terrenal, con constantes guiños a la actualidad y a problemas cotidianos. El cementerio se convierte así en un espacio escénico versátil, utilizado como excusa para lanzar mensajes y remates directos.

El bloque de pasodobles fue el más relevante del pase. El primero abordó los abusos sexuales en el seno de la Iglesia, utilizando la estructura de un Padrenuestro como hilo conductor. La letra se construyó desde la voz de una víctima, denunciando las secuelas de la pederastia y reclamando justicia frente al silencio institucional. El desarrollo fue creciendo hasta un remate muy efectivo, que conectó con fuerza con el patio de butacas y provocó una respuesta clara del público. Es una copla de impacto, más centrada en el golpe final que en un desarrollo literario complejo, pero eficaz en su objetivo.

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El segundo pasodoble trató la violencia machista desde el testimonio de una mujer que decide abandonar su hogar tras una agresión. La intención de denuncia estuvo presente, aunque el enfoque resultó más discutible. El relato se mueve en un terreno delicado, con un tono que puede interpretarse como confuso y que no termina de perfilar con claridad el mensaje, pese a la voluntad de señalar una realidad social grave. A diferencia del primero, el desarrollo no sostiene con la misma solidez el remate final.

En los cuplés, Los que la tienen de mármol se mostró fiel a su estilo habitual. Humor directo, temas reconocibles y remates previsibles que funcionan por acumulación. Las referencias al tamaño de los nichos, a personajes del Carnaval, a la familia o al propio testamento del difunto encajaron bien en el tipo y mantuvieron las risas constantes en el teatro. No hay riesgo ni sorpresa, pero sí una eficacia probada que vuelve a dar resultado en este contexto.

El popurrí mantuvo esa misma línea. Bien interpretado, con frases diseñadas para el aplauso y un ritmo constante que no decae, el cierre apostó por reforzar la idea de disfrutar la vida antes de que llegue la muerte. El mensaje final, envuelto en humor y exageración, conecta con el público desde lo emocional y lo reconocible, dejando una sensación de avance y buen sabor de boca.

En el plano interpretativo, la chirigota ofreció un nivel muy alto. El grupo se mostró seguro, con dominio absoluto del escenario y una conexión constante con el patio de butacas. La experiencia de sus componentes se traduce en una puesta en escena muy medida, donde cada gesto y cada pausa están al servicio del efecto buscado. El público respondió con entusiasmo, manteniéndose entregado durante todo el pase.

A nivel artístico, la propuesta no arriesga. Repite una fórmula conocida, basada en el impacto visual, el humor fácil y los temas de denuncia tratados desde el efectismo. No hay una exploración profunda ni una renovación del lenguaje chirigotero, pero sí una clara comprensión de lo que funciona en el Falla y de cómo activar al público en una fase decisiva del concurso.

La valoración global es la de un pase muy efectivo. Los que la tienen de mármol logra su objetivo principal: atrapar al teatro y salir reforzada de semifinales. Mantiene opciones claras de final gracias a su conexión con el público y a un repertorio diseñado para rendir en escena, aunque su recorrido artístico quede más sustentado en la reacción inmediata que en la profundidad del contenido. Una chirigota que, aun estando “muerta” sobre el escenario, se mostró muy viva en el concurso.
























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