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‘Los que te dan el último viaje’ debutan en el COAC 2026 con un tipo funerario que no consigue romper en humor

La chirigota de Salar (Granada) planteó un tipo de conductores fúnebres con humor negro pero sin remates que sostuvieran el repertorio

La chirigota ‘Los que te dan el último viaje’, procedente de Salar (Granada), compareció en el COAC 2026 con un tipo de conductores de coches fúnebres y servicio funerario. La agrupación, con letra de Enrique Moncada Díaz, música de Nicolás Moncada Díaz, dirección de Enrique Moncada y representación legal de Nicolás Moncada, regresó al certamen gaditano tras años de ausencia y lo hizo con una propuesta de humor negro centrada en la muerte, los entierros y los rituales funerarios.

La presentación situó el tipo desde el primer verso, con referencias a la luz, la vela, el duelo y los servicios funerarios. El humor se construyó sobre la imagen del chófer que acompaña “al último viaje”, con un tono sarcástico que buscaba complicidad en el doble sentido. La escenografía reforzó la idea con coche fúnebre, coronas y señalización de tanatorio, cementerio y crematorio. El recibimiento fue respetuoso, aunque la entrada se resolvió con menos golpe del esperado para un planteamiento de humor negro.

El primer pasodoble abordó la relación entre tiempo, muerte y disfrute vital, apelando a aprovechar la vida antes de que llegue “la parada final”. La letra adoptó un enfoque reflexivo y moralizante, con un mensaje de “vivir el momento” que fue comprendido por el público. El segundo pasodoble trazó la biografía de una abuela en contexto de dictadura, subrayando la represión, la carga doméstica y las limitaciones de la época. La pieza buscó traer esa figura al presente para confrontarla con la actualidad. Ambas letras fueron recibidas con atención, pero sin carcajada ni giro humorístico, lo que situó el discurso en una zona más cercana a la copla seria que a la sátira.

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El repertorio humorístico se concentró en los cuplés. El primero recurrió a la necrofilia y a la literalidad del muerto y el vivo. El segundo giró sobre la acumulación de etiquetas ideológicas aplicadas al tipo. El remate más coreado fue el clásico “no cagarse en mis muertos”, utilizado como cierre y advertencia general. Sin embargo, el humor se desarrolló desde la enumeración y no desde la construcción del chiste, lo que redujo la eficacia de ambos cuplés. El estribillo se mantuvo en clave funeraria con el leitmotiv “servicio funerario, tu tristeza es mi alegría”, que funcionó como lema del tipo.

El popurrí desplegó el mayor espacio de juego escénico para el tipo, incluyendo escenas sobre contratación de entierros, financiación del servicio funerario, vestidos y amortajamientos, transporte del difunto, elección de flores y organización del duelo. La agrupación añadió elementos de humor negro, incluyendo referencias gastronómicas en el velatorio, invitaciones a familiares y detalles logísticos del entierro. También apareció una alusión explícita a “ChaGPT” como guía diagnóstica en caso de síntomas, integrada en una de las cuartetas. A pesar del potencial del concepto, el popurrí no escaló en intensidad humorística ni logró remates sostenidos, por lo que el tipo quedó más definido por la puesta en escena que por el golpe cómico.

En interpretación, ‘Los que te dan el último viaje’ se mostró correcta en afinación para una agrupación debutante en el Gran Teatro Falla, con dicción suficiente y estructura clara del repertorio. En el plano escénico, el grupo jugó con los accesorios del tipo y sostuvo la atmósfera funeraria durante toda la actuación. La recepción del público fue amable y sin incidentes, aunque sin momentos de ruptura ni reacción masiva a nivel humorístico.

En clave competitiva, la chirigota de Salar ofreció un pase digno en lo formal, pero insuficiente en lo que determina la modalidad: el humor. El tipo disponía de margen para explotar contrastes, remates y doble sentido, pero el repertorio priorizó la exposición antes que la construcción del chiste, lo que redujo el impacto escénico. El pase deja una agrupación con potencial conceptual en un formato que exige mayor ritmo, mayor picardía y un sentido de la risa más definido para aspirar a avanzar en concurso.

















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