Los que van a coger papas llegan a la Final del COAC 2026 sostenidos por el personaje, pero con un repertorio agotado
La chirigota del Yuyu convierte el Falla en un cónclave papal en la Final del COAC 2026, con una puesta en escena potente pero un desarrollo de coplas irregular y sin el impacto esperado
La chirigota Los que van a coger papas, de José Guerrero Roldán, alcanzó la Gran Final del COAC 2026 apoyada en el oficio, el personaje y la trayectoria de su autor, pero dejó una sensación de desgaste en un pase donde la escenografía y el concepto pesaron más que las coplas. El grupo gaditano, que regresó al Concurso tras su exitoso pase de 2025, apostó en la Final por cerrar el círculo del tipo con un despliegue teatral reconocible, aunque con menor fuerza literaria.
Desde la presentación, el Falla se traslada al interior del Vaticano. El cónclave papal, la fumata blanca y la elección de Yuyu I como nuevo pontífice convierten el escenario en una caricatura religiosa aplicada al Carnaval. El uso del italiano macarrónico, la aparición en el balcón y el juego con la liturgia funcionan como arranque visual y sitúan rápidamente al público en el código del tipo. Es, sin duda, uno de los momentos más efectivos del pase, reforzado por la experiencia escénica del grupo y la complicidad con el patio de butacas.
Sin embargo, una vez superado el impacto inicial, el repertorio no termina de crecer. Los pasodobles se sitúan en un nivel bajo para una Final. El primero, centrado en la ausencia de un papa negro, desarrolla una idea conocida con escasos golpes y un remate discutible que reduce la crítica a una simplificación poco afortunada. La copla se sostiene más por el contexto del tipo que por su contenido.
El segundo pasodoble aborda los milagros de Jesucristo desde el surrealismo habitual del Yuyu. La enumeración de curaciones y situaciones absurdas genera una sonrisa constante, pero no alcanza la carcajada ni el remate contundente que se espera en una Gran Final. El tono blanco y el desarrollo lineal dejan la sensación de oportunidad desaprovechada.
En la tanda de cuplés, el rendimiento es irregular. El primero, sobre las bajas laborales, cumple sin destacar. El segundo se erige como el más sólido del pase y uno de los pocos momentos de verdadero impacto. La chirigota responde a las críticas recibidas durante el Concurso, ironizando sobre las acusaciones de facha, capillita o sevillano, y remata con un guiño directo a Juan Manuel Moreno Bonilla. El uso de la saeta de Ssshhhhh!! refuerza el efecto y conecta con la memoria reciente del certamen.
El estribillo queda integrado en el tipo, sin especial relevancia ni gancho propio. Funciona como elemento de transición, pero no se fija en el oído del público.
El popurrí mantiene la coherencia con el cónclave papal y está mejor interpretado que en fases anteriores. Las cuartetas encajan bien en el relato y el cierre del círculo narrativo se cumple con corrección. No obstante, el conjunto acusa la repetición y el desgaste del material, con un humor que ya no sorprende y que depende más del personaje que de las situaciones nuevas.
En el plano interpretativo, el grupo mejora respecto a semifinales, aunque se percibe menos seguridad y frescura de lo habitual en una chirigota del Yuyu. La presencia escénica del autor sigue siendo uno de los grandes valores del pase, sosteniendo una actuación que, por momentos, parece apoyarse más en el carisma que en el repertorio.
La valoración global deja un balance claro. Los que van a coger papas es finalista por trayectoria, oficio y peso específico en el Concurso, pero firma un pase discreto para una Gran Final. La actuación se sostiene en el personaje y la escenografía, con un segundo cuplé destacado como principal argumento. Su aportación resulta necesaria dentro del COAC 2026, aunque queda lejos del mejor nivel creativo del grupo.





















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