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Los vengadoritos convierten el Falla en un cómic social con mensajes de lectura, paz y esperanza

La chirigota infantil de Dos Hermanas aborda desde el humor y la ternura asuntos como la guerra, la tecnología o la educación

La chirigota Los vengadoritos, procedente de Dos Hermanas (Sevilla), dejó una actuación cargada de mensaje en el COAC 2026, utilizando el universo de los superhéroes para construir un repertorio que combina humor infantil, imaginación y reflexión social. Bajo la autoría en letra de Antonio Pedro Serrano Álvarez y la música de Candela Avilés Cesto, Eduardo José Mejías Rosales y José Manuel Mena García, la agrupación presentó un tipo reconocible y muy visual, encarnando a los hijos de los grandes héroes del cómic.

Desde la presentación, los pequeños “superhéroes” dejaron claro que, aunque tengan poderes especiales, también hacen “rabona a las extraescolares” para poder cantar en el Gran Teatro Falla, conectando con el público desde una realidad cercana y cotidiana. El tipo, con referencias a personajes como Hulk, Spiderman, Capitán América o Lobezno, sirvió de hilo conductor para un repertorio que fue creciendo en contenido a medida que avanzaba la actuación.

Uno de los momentos más destacados llegó con el pasodoble dedicado a la lectura, presentada como el verdadero superpoder capaz de hacer a las personas más fuertes e inteligentes. La letra defendió los libros frente a la “telebasura” y subrayó la importancia de leer desde edades tempranas, un mensaje que fue reforzado desde el propio escenario como una llamada clara a la educación y al conocimiento.

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El segundo pasodoble dio un giro más serio al abordar la infancia truncada por la guerra. A través de un lenguaje adaptado a la cantera, la chirigota describió la vida de niños que crecen entre bombas, fuego y miedo, comparando su día a día con una película de terror sin descanso. La letra apeló a la responsabilidad de los adultos, recordando que son los mayores quienes provocan los conflictos y luego exigen a los niños que no se peleen.

En los cuplés y el popurrí, Los vengadoritos recuperaron un tono más desenfadado sin abandonar la actualidad. La inteligencia artificial, los dispositivos electrónicos, los temporales recientes y referencias reconocibles del día a día se mezclaron con guiños humorísticos propios de la chirigota infantil. Todo ello desembocó en un popurrí dinámico, lleno de situaciones cotidianas vistas desde la mirada ingenua y crítica de los niños.

El cierre volvió a poner el acento en los valores positivos, con mensajes de confianza, sueños y acompañamiento, reivindicando que el mayor superpoder no está en la fuerza física ni en los rayos mágicos, sino en la alegría, la energía y el apoyo mutuo. Los vengadoritos firmaron así una actuación coherente y muy cuidada, demostrando que la cantera también puede abordar temas complejos con sensibilidad, humor y una notable capacidad comunicativa.




















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