Ojo por ojo

Se celebraba la final del concurso de agrupaciones en el año 1996, cuando la comparsa de Antonio Martínez Ares cantaba aquel famoso pasodoble que sensibilizaba sobre la de prejuicios y vicisitudes por las que tenía que pasar un homosexual en una sociedad aún reacia a considerar como normales otras sexualidades. “Que es preferible dos cuernos a ser homosexual”. ¡Qué pechá de llorar!. Menos mal que a los pocos segundos, nos devolvía la misma agrupación la sonrisa con un cuplé que se recreaba en la supuesta relación entre Maria del Monte e Isabel Pantoja. “Que si van haciendo la tortilla cada vez más grande; que la viuda del torero ha cambiado el rabo por dos orejas”. ¡Qué pechá de reír!.

Pasados más de 20 años, me ha venido esa historia a la mente por algo menos chocante en principio, pero tan falto de coherencia por los tiempos que corren y lo amoratado que tenemos el pecho de darnos golpes.

Coherencia: Virtud que se le presupone a dos autores como Antonio Martínez Ares y Miguel Ángel Garcia Argüez, el cual nos deleitaba con una hermosa letra el pasado domingo donde contaba como alguien de aquí, por su mezcla de razas, podía ser considerado chicano, morito, gallego, indio… en distintos lugares del mundo, algo de lo que por cierto ha hecho fortuna Steven Seagal y donde termina afirmando que una patria es una cárcel, animando a que quitemos las banderas de los balcones ya que todos somos iguales. Bueno, no; unos tontos y otros listos.

¡Qué pechá de asentir!. El asunto es que en el segundo cuplé hace el chiste sobre cómo el alcalde de Cádiz, está proponiendo deshacer todos los monumentos metálicos del Teofilato, que ya hay dos rumanos en la puerta del ayuntamiento para hacerse con la chatarra. ¿A que no pega?. Pero te ríes.

Hablando de rumanos; me recuerda a una escena callejera de cuando las pregoneras sacaron una chirigota donde hacían el papel de unas rumanas que con voz lastimera pedían por las calles. ¡Qué pechá de reír se estaban dando en este caso afamados miembros de la cultura nacional más coherente!. Ahí tengo otra teoría que habrá que desarrollar en otro momento, ya que yo “enverdá” no quería hablar de esto, pero pone en situación; pues llevamos una cuarta parte de concurso y ya hemos podido reír montones de veces a cuenta del problema físico que tiene en uno de sus ojos el político independentista Oriol Junqueras. ¡Fua! ¡Qué pena que no tengamos más personajes públicos con deformidades!. Lo que nos íbamos a reír. Porque el pelado de Puigdemont tiene arreglo, pero ese ojo… Ademas, lo bueno es que no hay ninguna asociación de personas con un ojo así que pueda poner el grito en el cielo. Está la ONCE pero es de ciegos españoles y Junqueras para estas cosas, no lo es.

Además lo han visto oportuno autores de renombre, por lo que es posible que me la esté cogiendo con papel. Pero lo chocante es la lección de ética que nos dan en los pasodobles y lo que nos cuelan en el cuplé. Cualquiera pensaría que se les están acabando las ideas o se piensan que esas perlas no deben soltarse en otras fases del concurso donde Andalucía nos tiene puesto el ojo. Esperemos que en el jurado no tengan taras físicas porque van a tener que arreglarnos mucho el mundo en los pasodobles para contrarrestar la fuga de puntos de los cuplés.

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