Primarias PSOE, los necesarios nuevos liderazgos

liderazgo político

Martin Luther King

El segundo eje esencial que el Partido Socialista precisa para remontar con ciertas garantías de éxito su actual situación de crisis es, sin duda alguna, un nuevo modelo de liderazgos,  cómo alcanzarlo y cómo ejercerlo. Y me refiero a los liderazgos personales, los de aquellas personas que deben dirigir tanto al propio partido como a las instituciones que gobiernen como, sin duda, hacerse sentir tales en la sociedad articulada. Uno de los males del PSOE actual, arrastrado de años, consiste en que los militantes que ocupan posiciones en las que un liderazgo mínimo es esencial acceden a las mismas mediante un sistema de lealtades y favores de corte clientelar. El resultado más evidente es una imagen de abundante mediocridad proyectada hacia el electorado y la sociedad en general. La máxima autoridad, por poner un ejemplo reciente y palmario, no es más que el resultado de un proceso de selección interna de líderes basado en los elementos antes señalados.

Existen líderes de corte carismático, Martin Luther King sería un ejemplo paradigmático, que se sostienen en una fuerte personalidad, una buena capacidad oratoria y una habilidad esencial para apelar a las emociones. Suele coincidir con personas con una fuerte convicción ideológica, creer en una idea, y se expresan en metáforas sencillas pero muy elaboradas conceptualmente  del estilo «yo tengo un sueño…». No nos engañemos, ninguno de los candidatos de las actuales primarias alcanza este modelo de líder. Quizás, si continúa la senda actual, Pedro Sánchez con el tiempo se encaje en este modelo. Patxi López si bien es un hombre tranquilo no produce ni frío ni calor, y este último se necesita en el liderazgo carismático.

Luego nos encontramos los liderazgos vacuos, con escasa carga ideológica, apoyado verbalmente en frases hechas, tópicas que repetidas en soniquetes consecutivos pueden llegar a parecer con suerte mensajes. Estos líderes personalizan en si mismos los destinos de la organización, pretenden ser la encarnación de sus cualidades y virtudes además de entregar su vida a la causa incluso desde pequeñita. Ya saben a quien me refiero en nuestro caso.

También podemos encontrar liderazgos sobrevenidos, producto de las circunstancias. Pedro Sánchez se ha encontrado en esta situación, su martirio e intento de aniquilamiento lo han colocado en una posición de liderazgo que hasta este momento está sabiendo conducir certeramente. Si no se nos tuerce en el futuro podría, como comenté antes, desembocar en un liderazgo carismático y del perfil que necesita el PSOE actual en su secretario general.

Pero no todo es el liderazgo en la cúspide de la organización, un partido de gobierno como es el socialista precisa de miles de cuadros competentes y con un mínimo de cualidades que les haga destacar como líderes políticos a su escala. La deriva organiza de los últimos años ha roto de una parte la necesaria vara de medir meritocrática en la elección de sus representantes y candidatos. Vuelvo a la máxima autoridad como ejemplo de este mal. Los nuevos tiempos, ya lo hacían los antiguos pero no se hizo caso, exigen nuevos políticos. Hombres y mujeres con una proyección social que arranque desde su entorno familiar y se proyecte en toda su vida, en el barrio, en el trabajo, en el activismo social o sindical, en el voluntariado, en la visualización de su ideario. Los cuadros dirigentes han de tener cualificación y no me refiero tan sólo a la académica, la persona que es imagen pública del partido ha de hacer notar que sabe de que habla. Dominar un ámbito (sindical, vecinal, profesional, activista, etc.) y hacer ver que refleja en él su ideología y proyecto de partido, transmitir a quienes le rodean en su vida cotidiana que es un referente en algo, no sólo en vida interna de partido. Por último el nuevo liderazgo se debe apoyar en otros pilares más allá del clientelismo, las personas que representen al partido deben ser abiertos, dialogantes, trabajar desde postulados participativos y de transparencia. Estamos en una sociedad que exige actitudes diferentes al ordeno y mando tradicional. Lo representativo seguirá teniendo una papel destacado en la política, pero lo partcipativo es cada día más importante. Conviene tenerlo en cuenta.

La candidata Díaz, a mi modesto entender, es el residuo de un pasado desfasado en lo que a ser un líder para la sociedad actual se refiere. Patxi López, con más nivel y veteranía por supuesto, también está encadenado en exceso a las formas del ayer. Sólo Pedro Sánchez, un líder sobrevenido, puede encarnar un nuevo liderazgo en el futuro y, lo que es más importante, promover los cambios internos necesarios para una nueva generación de cuadros más acordes con los tiempos políticos venideros.

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