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Sáb. Mar 2nd, 2024

San Fernando contrata que la totalidad de su consumo público de electricidad sea de energía verde 100% de fuentes renovables

La ciudad dejará de liberar anualmente 4.000 toneladas de CO2 a la atmósfera dando un nuevo paso en su compromiso de reducir la emisiones de CO2 en un 55% para el año 2030

La ciudad de San Fernando sigue avanzando en su compromiso con la lucha contra la emergencia climática y con los objetivos para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ONU). Así, esta misma semana el municipio isleño pasará a consumir electricidad 100% verde, acercándose cada vez más al reto final de convertirse en una ciudad ecoeficiente. De este modo, el alumbrado, los semáforos, los edificios y las distintas infraestructuras públicas funcionarán con energía limpia, lo que se traduce en que anualmente San Fernando dejará de liberar a la atmósfera 3.895 toneladas de CO2.

El nuevo contrato firmado con Iberdrola por valor de más de 2,4 millones de euros significa un paso más en la alianza municipal con el planeta. Hay que recordar que ya la ciudad consiguió cumplir con el objetivo que se estableció en 2020, gracias a las distintas medidas y políticas impulsadas por el equipo de Gobierno local, con una reducción de las emisiones de CO2 de un 20,78%.

La ciudad tiene la misión de reducir sus emisiones en el término municipal un 55% en 2030 respecto a 1990 hasta alcanzar la neutralidad climática en el año 2050.  Asimismo, y en la línea del Pacto de Alcaldías para el Clima y la Energía Sostenible rubricado en 2009, la ciudad trabaja para que en 2030 al menos un 42% del consumo de energía final bruta tenga un origen renovable. Hasta la firma de este nuevo contrato, el 25,81% de las emisiones que se producen en el municipio se corresponden con el consumo eléctrico. Respecto a 2005 estas han disminuido un 45%, entre otras razones, porque la eficiencia energética de la ciudad ha aumentado en un 14%. El consumo eléctrico que depende del Ayuntamiento -9,5 millones kw/hora anuales- supone un 5,09% del total de las emisiones isleñas, que gracias a este nuevo contrato se reducirán en 3.895 toneladas anuales de CO2. De este consumo, y a modo orientativo, el alumbrado público supone el 62,79; los edificios municipales, el 23,40 % y los centros educativos, el 6,61%. 

Instalación de luminaria LED

El consumo de energía eléctrica 100% verde y limpia se suma a otras medidas adoptadas por el Ayuntamiento como la paulatina sustitución de la luminaria de los distintos espacios públicos (instalaciones deportivas, parques, centros escolares, delegaciones municipales, espacios de uso cultural y expositivo…) por tecnología LED. Esta medida permite reducir en hasta un 65% el consumo de energía utilizada por lo que se está implantando progresivamente en toda la ciudad hasta alcanzar su totalidad.

Como ejemplos -y sólo en materia deportiva- destacan la importante renovación hecha en el Pabellón del Parque Almirante Laulhé con la instalación de 55 focos de 200 watios para las pistas deportivas y 10 focos de 90 watios en el graderío, de nueva iluminación en los dos campos de fútbol de Bazán, en las distintas áreas instalaciones del Pabellón de Bahía Sur (piscina, pistas de tenis, sala de musculación, pista polideportiva exterior de baloncesto…) o en la piscina cubierta de La Magdalena. La siguiente actuación prevista de manera inminente corresponde al campo de hockey Pablo Negre, en el que se invertirán más de 73.000 euros.

En cuanto al alumbrado público, todas las obras de rehabilitación y remodelación de calles, avenidas y plazas emprendidas han ido sustituyendo la luminaria antigua por otra más eficiente y moderna. Así, los parques del Oeste, Sacramento, Victoria Eugenia y de las Huertas; el bulevar Reyes Católicos, las avenidas Pery Junquera y Constitución o calles como Faustino Ruiz y Ferrocarril están iluminadas por sistemas que consumen mucho menos y a la vez menos contaminantes. En total, en estos años el Ayuntamiento ha invertido aproximadamente un millón de euros sólo en el cambio de luminaria. El siguiente paso pasaría por la instalación de un sistema inteligente de control de la iluminación pública que permita ser aún más eficientes en la gestión lumínica y elevar la reducción total del consumo de hasta el 65% en todas las instalaciones municipales.

Implicación directa de la Mancomunidad

El nuevo contrato firmado por el Ayuntamiento con Iberdrola incluye un listado certificado de todos los puntos de los que provienen la energía que se suministrará a la ciudad. Este servicio implica un gasto económico algo mayor para las arcas públicas, pero los beneficios medioambientales y el compromiso tomado con la emergencia climática de la ciudad sin duda lo justifica claramente. Y es que, no hay que olvidar que, entre otros efectos nocivos, la contaminación ambiental causa 800.000 muertes al año en Europa. Así pues, la apuesta por las energías renovables es la base de un futuro sostenible. Con esta máxima, desde el Ayuntamiento se trabaja en paralelo en la sensibilización social. Desde el fomento de una movilidad sostenible con el transporte público en el centro -el 42,73% de las emisiones que se producen en el municipio se corresponden con el transporte por carretera- a la llegada de energía verde a los hogares (53,38% de las emisiones liberadas a través de la factura de la luz) y al comercio local (24,23%).

Una tarea a emprender de manera conjunta con los distintos ayuntamientos del entorno y en la que la Mancomunidad debería tener un papel protagonista. Desde el equipo de Gobierno local, se ha incidido así en la importancia de que la Mancomunidad de la Bahía de Cádiz asuma como competencia propia la producción de energía de manera sostenible para hacer de la Bahía más sostenible. Experiencias como las de Oslo con energía procedente de la basura de sus ciudades o como la de varias zonas de Corea del Sur con plantas de producción energética procedente de hidrógeno verde están entre las más reconocidas a nivel internacional. Este modelo es pues ya una realidad en muchos lugares del mundo y otras ciudades caminan con firmeza hacia esas realidades que señalan cuál es el futuro correcto.

Unificar servicios estratégicos vinculados a la lucha contra la emergencia climática es una oportunidad para la mancomunidad y una necesidad para los ayuntamientos que la integran. Urge impulsar un plan de acción conjunto que permita trabajar en nuevos servicios mancomunados como plantas de producción energética, la gestión inteligente y sostenible de la iluminación viaria y de los edificios municipales, plantas de depuración del aire y captación de CO2, la creación y gestión de sumideros con el desarrollo de bosques de carácter metropolitano, auditorías y asesorías de apoyo en proyectos y certificaciones medioambientales, la creación de una potente red de huertos urbanos o la habilitación de una red mancomunada de bicicletas eléctricas son sólo alguna posibilidades a valorar.

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