Sergio Cámara arranca ‘Mi Gran Reto II’ para mostrar su ejemplo de superación

El vendedor de la ONCE recorrerá en bici los 1.264 kilómetros que separan San Fernando del Monte Oiz en Vizcaya en 12 días

El vendedor de la ONCE en San Fernando, Sergio Cámara, arrancará este domingo ‘Mi Gran Reto II’, una prueba de superación personal que le llevará a recorrer en bicicleta los 1.264 kilómetros que separan la localidad gaditana del Monte Oiz, el Mirador de Bizkaia, en doce etapas. Su intención es mostrar y compartir su ejemplo y demostrar que, con voluntad, todas las personas son capaces de derribar las barreras que la vida les va poniendo por delante.

Al granadino Sergio Cámara, que reside en San Fernando desde 2003, siempre le gustó el deporte. Sus primeros pasos como culturista dieron paso después al jugador de rugby en los equipos de la Universidad de Granada, el Costa de Calviá y la Selección Balear con la que jugó partidos en distintas competiciones del Reino Unido. Trabajando en Telecomunicaciones en San Fernando tuvo un accidente por un pinzamiento que sufrió en la espalda manipulando unos cables de fibra óptica que determinaron su incapacidad total permanente. A partir de ahí entró en la ONCE como vendedor en 2010. “Lo que más me gusta es el trato con las personas -reconoce orgulloso-. Cada persona es un mundo y siempre hay algo curioso que te atrae de ellas. La ONCE me dio una oportunidad muy grande y la verdad es que estoy muy a gusto aquí”. Cámara vende de martes a sábado en el Mercado Central de San Fernando.

Las secuelas del accidente derivaron en episodios de ansiedad que le llevaron a engordar hasta los 163 kilos. Sergio no había cogido una bicicleta desde que a los 12 años se cayó el primer día que se subió a una. Pero decidió que la bici podría ser una buena opción para perder peso y comenzó a usarla para sus desplazamientos, con tan mala suerte que a la primera semana fue víctima de un atropello por un coche que no respetó el stop en el paso de peatones por el que cruzaba su mujer y su hija.

Perdió la movilidad en el tobillo izquierdo y sufrió artrosis degenerativa en tobillo, rótula y columna. Su traumatólogo pronosticó que su destino estaba condenado a la silla de ruedas en un plazo de cinco años si no se entregaba a la natación y a la bicicleta. Y el día que su mujer, ya en plena pandemia, tuvo que atarle los cordones de las zapatillas porque él no podía, reaccionó y deció atajar el problema por sí mismo.

“El mundo se me vino encima -asegura-. Pasé una depresión muy grande, luego vino el COVID y las piernas me iban fatal, no podía andar. Yo no quería ser una carga para mi mujer. Y pensé que, o ponía solución, o me quitaba de en medio, porque yo la veía a ella sufriendo mucho por mí”.

¿Qué puedo hacer por los demás?

Este segundo accidente le cambió la vida. “Cuando tú tocas fondo, que estás abajo del todo, con una depresión que no te puedes mover, rabiando de dolores, pasándolo mal, llega un momento en que dices; lucho por mi o no salgo, y si me quedo abajo arrastro a toda mi familia. El paso lo tengo que dar yo -comenta-, y luego aceptar toda la ayuda que me venga. Pero de nada sirve que te quieran ayudar y el enfermo no de el paso”.

En pleno confinamiento pidió por las redes que alguien le cediera un rodillo para hacer algo de bicicleta. Y ese alguien llegó desde Talavera de la Reina. Pesaba entonces 163 kilos. “Fue entonces cuando me dio por pensar que si una persona que no me conoce de nada hace esto por mí, ¿yo qué puedo hacer por los demás? Y le dije a mi mujer, que me iba a marcar un reto. Voy a cruzar España en bici para ayudar a los demás y contar un poquito mi historia y fomentar el deporte entre las personas que tenemos una enfermedad crónica”.

Así nació su primer gran reto, una ruta en MTB, desde San Fernando hasta Santiago de Compostela, en septiembre de 2021; 1350 km y un desnivel de 27.000 metros en 11 días, que no pudo cumplir porque al llegar a la capital gallega -su intención era seguir hasta Bilbao-, tuvo que regresar para atender a su padre por una intervención quirúrgica.

El domingo 15 de mayo iniciará su segundo Gran Reto. A las 10:00 horas saldrá de la Plaza Real de San Fernando para cruzar de nuevo España en bici, ahora hasta el monte Oiz en Vizcaya, una distancia que suma 1.264 km de superación que espera recorrer en doce días. Sergio asegura que el Ciclismo le relaja mucho. “Soy una persona muy constante, cuando se me mete algo en la cabeza, soy de los que persigue un sueño y sigo hacia adelante, no suelo abandonar”. Guiado por Google Maps, sin GPS de por medio, el ciclista espera recibir el ánimo del público a sus salidas y llegadas a destinos.

A su juicio, lo más gratificante es ese cariño que recibe de personas que no conoce. “Decir que un día más que he superado mi enfermedad, un día más que no me he quedado sentado, un día más que he conocido a gente maravillosa por ahí, conoces lugares estupendos, y si además consigo ayudar a gente, más gratificante que eso no hay nada. Que alguien te diga, ‘Oye Sergio, gracias a ti he conseguido quedar tercero en una carrera’, o que te digan que por artrosis iba alguien a dejar la bicicleta y gracias a mi ejemplo va a seguir. Eso no tiene precio para mí. Es muy gratificante poder ayudar”.

12 etapas, 1.264 kilómetros

Y con esa ilusión saldrá el domingo desde San Fernando, intentando ayudar a otros a que hagan lo mismo. “Es que las personas que tienen una enfermedad crónica -yo me di cuenta en el confinamiento- son un poquito egoístas. Mi enfermedad me hizo egoísta. Nosotros padecemos la enfermedad y la sufrimos mucho, pero no nos damos cuenta de que las personas que nos quieren y están a nuestro alrededor padecen nuestra enfermedad sin tenerla y sufren más que nosotros. Y soy yo el que tiene que dar el primer paso e intentar luchar. Y luego aceptar toda la ayuda que me venga, pero, ante todo, soy yo el que tiene que dar el primer paso”.

Sergio reconoce que con la experiencia acumulada ha aprendido a valorar más la vida, a escuchar más a las personas y a no dar importancia a lo material. Yo valoro mucho más la vida -afirma-, mi tiempo, me fijo más en las cosas que para tienen valor, que puede ser un niño jugando o la sonrisa de mi mujer”. “No tengo sueños de grandeza. Mis sueños los tengo ya realizados que son mi mujer y mis hijos, mi familia que es lo más importante”. Aunque reconoce que también le gustaría dar un premio grande con la ONCE. “Ojalá, me gustaría darlo, más que me tocara a mí, porque hace falta”, concluye.

La primera jornada, este domingo, será la más larga con 145 kilómetros, entre San Fernando y Sevilla. A partir de ahí, las etapas previstas son Sevilla-Azuaga, 132 km; Azuaga-Orellana la Vieja, 96 km; Orellana-la Vieja-Puerto de San Vicente, 76 km; Puerto de San Vicente-Talavera de la Reina, 78 km; Talavera de la Reina-Ávila, 126 km; Ávila-Segovia, 78 km; Segovia-Aranda del Duero, 123 km; Aranda del Duero-Burgos, 105 km; Burgos-Vitoria, 132 km; Vitoria-Zamudio, 75 km; Zamudio-Monte Oiz, 98 km. Total aproximado, 1.264 kilómetros.

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