Socialistas fabianos

Un poco de socialismo fabiano nos vendría muy bien en Cádiz, a todos los que militamos en la izquierda y tratamos de que se imponga un poco de orden y sentido común en la misma, lo que vemos hoy es una división fratricida en su seno. La realidad es que frente a una pluralidad de las fuerzas de izquierdas que debía ser enriquecedora lo que prima es el rencor mutuo y el enfrentamiento. un enfrentamiento que tan sólo beneficia a la derecha, a esa derecha que nos legó una ciudad arruinada y sin futuro.
El pragmatismo nos dicta que con recursos escasos, carencias sociales graves, una economía débil y una sociedad poco activa nos queda un largo camino de reformas y propuestas hasta mejorar nuestra ciudad. Esto implica construir un proyecto, un programa, que se articule a partir de las ideas, los impulsos y las emociones de todas las sensibilidades de las izquierdas gaditanas. Lo contrario es dar un pasaporte de retorno a la derecha inmovilista que nos gobernó los últimos veinte años. Construir esa unidad es una tarea compleja que exige cambios importantes. De un lado la izquierda gobernante en el ayuntamiento, un gobierno en precario, debe tomar conciencia de que nuestra crisis como sociedad va más allá de ser una crisis social, lo social no es más que un síntoma de nuestra carencias y fracaso como sociedad para dar oportunidades y mejores condiciones de vida a la gente. Por otro lado también deberá abandonar su batería de prejuicios frente a una organización centenaria como el PSOE que tiene valores, ideas y talentos que aportar al cambio necesario. Sin estas premisas continuará el bloqueo. Por su parte los socialistas gaditanos deben aparcar los prejuicios que a su vez tienen sobre la izquierda emergente y sus evidentes balbuceos ideológicos. Pero esencialmente los socialistas deben firmar un gran compromiso, comprometerse con la ciudad, con los movimientos de cambio social y con una nueva manera de ver el progreso. En la práctica todo pasa por una nueva dirección política socialista en Cádiz, abierta al exterior, dinámica en los interno y sostenida por un proyecto claro de reformas radicales. Todos debemos huir de lo anecdótico y del tacticismo diario. Podemos todos seguir instalados en el comentario más o menos ingenioso sobre lo que hace el contrario y la recriminación de una palabra más o menos intuida del contrario, podemos continuar pensando que la otra izquierda es la falsa y la que traiciona por un puñado de monedas o de prestigio, pero es seguro que en esa situación quien engorda y se ceba es la derecha. Un poco de socialismo fabiano, pragmático, programático, propositivo y racional nos vendría muy bien a todos. Quinto Fabio aprendió de los errores de quienes le precedieron en la guerra contra los cartagineses y supo variar su estrategia, de la izquierda gaditana, toda ella, no deberíamos esperar menos.


