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SSSHHHHHHH! consolida su candidatura a la final del COAC 2026 con una chirigota madura y demoledora en semifinales

La chirigota del Bizcocho y Pablo de la Prida firma en semifinales del COAC 2026 uno de los pases más sólidos del concurso, con pasodobles de enorme peso crítico y un tipo de saeteros perfectamente explotado

La chirigota SSSHHHHHHH!, de La Rinconada, volvió a demostrar en su pase de semifinales del COAC 2026 por qué es una de las propuestas más firmes y respetadas del certamen. El grupo de Antonio Álvarez ‘el Bizcocho’ y Pablo de la Prida ofreció una actuación compacta, madura y muy bien medida, en la que todo encaja sin estridencias y con una sensación constante de control absoluto del repertorio y del escenario.

Desde la presentación, los saeteros por febrero marcan territorio. La idea de llevar la saeta al Carnaval no se queda en un simple recurso musical, sino que vertebra todo el repertorio. La entrada es potente, reconocible y directa, apoyada en una estética cofrade cuidada y en un uso inteligente del balcón, cuya colocación y altura vuelven a ser determinantes para la proyección escénica. El arranque predispone al público desde el primer segundo y deja claro que el grupo sabe perfectamente qué quiere contar y cómo hacerlo.

El bloque de pasodobles es, una vez más, el gran pilar de la chirigota. El primero aborda la necesidad de modernización de las hermandades desde el humor y la ironía, mezclando tradición y códigos actuales. El uso de referencias como el reguetón, las coreografías o el lenguaje contemporáneo sirve para lanzar una crítica que desemboca en un remate muy claro: el verdadero problema no es la falta de actualización, sino la masificación que sufre la Semana Santa. La copla funciona por su naturalidad y por la claridad con la que conduce al oyente hasta su conclusión.

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El segundo pasodoble eleva el nivel del pase y se sitúa entre los momentos más contundentes de la noche. La crítica directa a la gestión de la sanidad andaluza y al presidente de la Junta, Juanma Moreno, se construye desde la ironía constante, pero sin perder dureza. Las referencias a las listas de espera, los cribados de cáncer de mama o las interminables demoras hospitalarias conectan con una realidad reconocible, mientras que el remate final golpea con fuerza y deja al teatro plenamente consciente del mensaje. Es una copla valiente, bien armada y ejecutada con enorme seguridad.

En los cuplés, la chirigota mantiene un nivel alto y coherente con el resto del repertorio. El primero, con humor negro, juega con las despedidas eternas de grupos musicales y remata con una comparación inesperada entre el rey emérito y su hermano, muy celebrada en el teatro. El segundo cuplé, dedicado al pregón de Semana Santa y con un giro final hacia Manu Sánchez, resulta correcto y funcional, aunque queda un peldaño por debajo del anterior dentro de una tanda que cumple sobradamente su función.

El popurrí es una concatenación constante de situaciones absurdas y pamplinas perfectamente traídas al tipo. No busca el golpe inmediato, sino un humor trabajado que exige atención y recompensa al espectador que se mantiene dentro del juego. La crítica a la saturación de procesiones, el uso de móviles, las modas cofrades y la mercantilización de la fe se suceden con fluidez, siempre al servicio del personaje. El cierre deja una sensación de recorrido completo y de coherencia interna muy difícil de encontrar en esta modalidad.

En el plano interpretativo, SSSHHHHHHH! se muestra como un grupo totalmente asentado. No hay fisuras, bajones ni dudas. La compenetración es absoluta, el ritmo está perfectamente medido y cada intervención cae en su sitio. Se percibe una chirigota hecha, que no necesita forzar ni sobreactuar para funcionar, porque todo fluye de manera natural.

Estilísticamente, se trata de una chirigota moderna, con un humor surrealista bien dosificado y una capacidad notable para mezclar crítica social, actualidad y carnaval puro. El tipo de saeteros es redondo y ofrece un amplio margen expresivo, explotado con inteligencia tanto en lo musical como en lo escénico.

La valoración global del pase es muy clara. SSSHHHHHHH! firma unas semifinales de enorme solidez, con pasodobles de primer nivel, un tipo perfectamente desarrollado y un repertorio sin altibajos. Es una chirigota completísima, con sensación de triunfo natural y con argumentos de sobra para aspirar a absolutamente todo en este COAC 2026. Su presencia en la Gran Final se sostiene no en el ruido, sino en la madurez y en el oficio.














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