Un dermatólogo de Los Barrios recomienda una autoexploración mensual de la piel
La autoexploración de la piel debe incluir lunares, manchas y otras lesiones, además de zonas menos visibles como el cuero cabelludo, la espalda o las plantas de los pies.

El dermatólogo Antonio José Durán Romero, especialista del Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar, en Los Barrios, recomienda realizar una autoexploración de la piel aproximadamente una vez al mes para detectar posibles señales de cáncer. La revisión debe abarcar toda la superficie corporal y prestar atención a cambios en lunares, manchas, verrugas y otras lesiones cutáneas.
Durán considera que esta práctica puede favorecer la detección precoz del cáncer de piel, que define como el tumor más frecuente en el ser humano. El especialista señala que la radiación ultravioleta desempeña un papel central en la mayoría de sus tipos, por lo que aconseja adoptar medidas preventivas frente a la exposición solar.
Entre esas precauciones se encuentran evitar el sol durante las horas de mayor radiación ultravioleta, permanecer en zonas de sombra y utilizar ropa adecuada, sombrero y gafas de sol. También recomienda aplicar cremas de fotoprotección, con filtros físicos o químicos y un factor apropiado.
Estas medidas deben mantenerse durante todo el año, especialmente en zonas con muchas horas de sol, según las recomendaciones difundidas por el centro sanitario. El dermatólogo advierte, además, de que los tumores cutáneos pueden aparecer en áreas del cuerpo poco expuestas a la radiación y en personas con cualquier tono de piel.
Para identificar posibles señales de malignidad, el especialista propone utilizar la regla ABCDE, un método que reúne cinco características a las que conviene prestar atención durante la revisión. La primera es la asimetría, que se produce cuando una mitad del lunar presenta una forma muy diferente a la otra.
La letra B corresponde a los bordes poco definidos, irregulares o con entrantes y salientes, en lugar de un contorno uniforme. La C se refiere al color y, en particular, a la presencia de varios tonos dentro de una misma lesión cutánea.
El diámetro constituye el cuarto criterio de esta regla. Un tamaño superior a seis milímetros debe tenerse en cuenta durante la observación, mientras que la E hace referencia a la evolución del lunar o la mancha, como las variaciones de tamaño, forma, color o relieve con el paso del tiempo.
A estos indicadores se añaden otros síntomas que aconsejan una consulta médica, entre ellos el picor, el dolor, el sangrado o la aparición de costras sin una causa aparente. Durán también recomienda observar posibles ulceraciones o sangrados persistentes, más allá de lesiones puntuales causadas por el afeitado o el peinado.
Otra herramienta de observación es la denominada regla del “patito feo”, que consiste en localizar el lunar cuyo aspecto es distinto al del resto de lesiones de una misma persona. El criterio parte de que los lunares de un individuo suelen presentar ciertas similitudes entre sí, por lo que uno especialmente diferente puede requerir atención.
Estas pautas no se limitan a los lunares. También pueden aplicarse a manchas, verrugas y otras alteraciones de la piel, sobre todo cuando experimentan cambios bruscos en su forma o apariencia. La presencia de una lesión diferente a las demás o su transformación a lo largo del tiempo son elementos que deben valorarse conjuntamente.
La revisión puede realizarse en unos minutos, con buena iluminación, un espejo de cuerpo entero y otro de mano. El especialista aconseja seguir un recorrido por toda la superficie corporal para evitar que algunas áreas queden fuera del examen.
Entre las zonas que suelen pasarse por alto se encuentran el cuero cabelludo, la espalda, las plantas de los pies y las palmas de las manos. Para comprobar las partes del cuerpo de acceso más difícil, el dermatólogo plantea solicitar la ayuda de otra persona.


