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Un sistema andaluz basado en satélites anticipa la llegada de basura al mar tras lluvias torrenciales

Investigadores de la Universidad de Cádiz desarrollan un sistema andaluz basado en satélites que permite prever la llegada de basura al mar tras episodios de lluvias intensas y crecidas de ríos, con el objetivo de facilitar alertas tempranas y mejorar la limpieza de playas.

Un equipo de la Universidad de Cádiz (UCA) ha desarrollado un sistema andaluz basado en satélites que permite anticipar la llegada de basura al mar después de episodios de lluvias torrenciales. La herramienta, aún en fase experimental, analiza imágenes satelitales y modelos matemáticos para detectar cómo los fenómenos climáticos extremos inyectan grandes cantidades de residuos al Mediterráneo.

La investigación ha sido realizada por el grupo ‘Estructura y dinámica de ecosistemas acuáticos’ de la UCA y sus resultados se han publicado en la revista científica *Marine Pollution Bulletin*. El estudio demuestra que la entrada de residuos al mar está estrechamente relacionada con lluvias intensas y crecidas de ríos, especialmente durante la primera avenida tras el episodio de precipitaciones, conocida como *first flush*.

Durante un seguimiento de 90 días de un episodio ocurrido en el Mediterráneo noroccidental, los investigadores cuantificaron la entrada de 50 toneladas de basura desde tierra al mar. De esa cantidad, 26 toneladas —el 52%— correspondían a material flotante. Según los datos recabados, el 68% de esos residuos flotantes terminó regresando a las playas, mientras que un 32% se hundió progresivamente. Las 24 toneladas restantes se depositaron directamente en fondos marinos próximos a la costa.

El estudio detalla que estos aportes de residuos se producen en forma de pulsos intermitentes tras eventos meteorológicos extremos. Los ríos cortos y las áreas urbanas responden casi de inmediato a las lluvias intensas, mientras que grandes ríos pueden presentar un desfase de entre dos y tres días respecto al pico de precipitaciones.

Los residuos, una vez en el mar, tienden a agruparse en estructuras alargadas denominadas “regueros”, filamentos de varios metros de ancho que pueden superar los 20 kilómetros de longitud. En su interior se acumulan plásticos, restos vegetales, cañas, polen e incluso mucílago marino, una sustancia asociada a la proliferación de algas y a la contaminación del agua.

Para reconstruir el proceso completo —desde la formación de la borrasca hasta la dispersión de los residuos mar adentro— el equipo aplicó por primera vez en oceanografía la metodología denominada ‘storyline’, utilizada habitualmente en climatología. Este enfoque permite analizar de forma integrada las condiciones meteorológicas, la respuesta hidrológica de los ríos y la evolución posterior de la basura en el mar.

Las imágenes satelitales han permitido comprobar que algunos residuos llegaron a desplazarse hasta 300 kilómetros desde la costa antes de que una parte retornara a las playas días después. Este seguimiento continuo ofrece una visión global que no es posible obtener únicamente mediante campañas oceanográficas desde embarcaciones.

Los investigadores señalan que episodios de entrada masiva de basura como el analizado se producen, de media, cada dos o tres años en el Mediterráneo. No obstante, un solo evento de gran intensidad puede alterar significativamente los patrones habituales de acumulación. Estudios previos del mismo grupo ya situaban al Mediterráneo como la sexta gran zona mundial de acumulación de plásticos flotantes.

El objetivo del sistema andaluz basado en satélites anticipa la llegada de basura al mar es evolucionar hacia una herramienta predictiva automatizada. El equipo trabaja ahora en la descarga y análisis automático de imágenes y en la generación de alertas tempranas que puedan ser remitidas a administraciones públicas.

Según los investigadores, la meta es poder anticipar con varios días de margen, tras la detección de una borrasca, qué playas concretas podrían verse afectadas por la llegada de residuos. Esta información permitiría planificar dispositivos de limpieza y activar medidas de contención ambiental antes de que los desechos se acumulen en la costa.

El proyecto ha contado con financiación de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía y de la Agencia Espacial Europea. Paralelamente, el grupo de la UCA desarrolla otras líneas de investigación en la provincia, como la recuperación de datos hidrológicos y ecológicos de la antigua laguna de La Janda.

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