Verdemar alerta de que el acuerdo sobre Gibraltar pone en riesgo 25.000 hectáreas de la Red Natura 2000 en el Estrecho
La organización ecologista sostiene que el acuerdo sobre Gibraltar entre la UE y el Reino Unido facilita el bunkering y no incorpora salvaguardas ambientales adicionales en la ZEC del Estrecho Oriental, mientras la Audiencia de Cádiz mantiene diligencias abiertas por los rellenos en la zona Este.

La organización Verdemar Ecologistas en Acción ha advertido de que el acuerdo sobre Gibraltar firmado entre la Unión Europea y el Reino Unido, publicado el pasado 26 de febrero, supone a su juicio una “desprotección efectiva” de unas 25.000 hectáreas incluidas en la Red Natura 2000 en el entorno del Estrecho, especialmente en la Zona de Especial Conservación (ZEC) del Estrecho Oriental.
En un comunicado difundido este sábado, la entidad ecologista sostiene que, aunque el texto del tratado no incorpora un capítulo específico sobre fondeaderos, rellenos o suministro de combustible a buques (bunkering), sí establece disposiciones aduaneras que, en la práctica, consolidan y agilizan estas actividades marítimas en aguas próximas a Gibraltar.
Según detalla Verdemar, el acuerdo contempla el suministro de combustible a buques dentro de procedimientos aduaneros especiales entre Gibraltar y la Unión Europea. Entre otras cuestiones, permite importar combustible por vía marítima tras completar formalidades aduaneras en un puesto designado de la UE —como el puerto de Algeciras— sin necesidad de presentación física del producto en ese punto, así como exportar suministros a buques con destino a terceros países bajo trámites similares.
La organización considera que estas medidas pueden favorecer el bunkering en el Estrecho, una actividad que, recuerda, ha sido objeto de denuncias por riesgo de vertidos y afección a hábitats marinos protegidos. A su entender, el acuerdo prioriza la fluidez comercial sin introducir mecanismos de control ambiental reforzado en zonas sensibles incluidas en la Red Natura 2000.
En relación con los fondeaderos, el colectivo señala que el tratado no establece nuevas zonas ni regula expresamente su ubicación, pero tampoco fija límites ambientales adicionales sobre los ya existentes frente a Gibraltar. Verdemar advierte de que la presencia de grandes buques fondeados en las inmediaciones de la ZEC incrementa el riesgo de vertidos accidentales y la presión sobre los ecosistemas marinos.
La organización también alude a los rellenos vinculados al proyecto urbanístico conocido como Eastside o Marina Este. Según expone, el acuerdo no aborda ni regula de forma expresa estas actuaciones de ganancia de terreno al mar, que han sido denunciadas por colectivos ecologistas y autoridades españolas.
Verdemar sostiene que parte de esos rellenos afectarían a la ZEC del Estrecho Oriental y podrían alterar fondos marinos, corrientes y procesos de sedimentación, además de generar riesgos para la calidad del agua. A su juicio, estas actuaciones podrían vulnerar normativa europea y estatal en materia de protección ambiental, como la Directiva Hábitats, la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina, la Ley de Costas y la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.
En este contexto, la entidad recuerda que la Audiencia de Cádiz mantiene abiertas diligencias por posibles delitos contra la ordenación del territorio y el medio ambiente relacionados con los rellenos y la ocupación de aguas consideradas españolas. Asimismo, ha trasladado sus denuncias a instancias europeas para solicitar que se incorporen cláusulas ambientales explícitas en los acuerdos posteriores al Brexit que afecten a Gibraltar y al entorno del Estrecho.
Para Verdemar, el acuerdo sobre Gibraltar consolida un marco aduanero que facilita operaciones marítimas en la zona sin introducir salvaguardas ambientales específicas para la ZEC del Estrecho Oriental. La organización anuncia que continuará impulsando acciones legales e institucionales para exigir el cumplimiento de la normativa ambiental vigente y la protección de los espacios incluidos en la Red Natura 2000.
El tratado entre la UE y el Reino Unido marca un nuevo marco de relaciones tras el Brexit en un enclave estratégico como el Campo de Gibraltar, donde confluyen intereses económicos, medioambientales y territoriales.
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