Un gol temprano de Jordi Escobar y la falta total de reacción condenan al equipo de Garitano, que encadena su tercera derrota consecutiva y se aleja del playoff

El Cádiz CF volvió a ofrecer una imagen preocupante en El Alcoraz, donde cayó derrotado por 1-0 ante el Huesca en un partido pobre, espeso y sin apenas argumentos ofensivos. El conjunto amarillo firmó su tercera derrota liguera consecutiva, un hecho inédito esta temporada, y confirmó la mala dinámica en una segunda vuelta que amenaza con alejar definitivamente al equipo de la zona de playoff. Frente a un rival en puestos de descenso, el Cádiz volvió a fallar en los momentos clave y fue incapaz de reaccionar tras encajar un gol tempranero que decidió el encuentro.
El partido comenzó con un aviso para los locales, cuando el Huesca llegó a celebrar un gol que fue anulado tras revisión del VAR por fuera de juego en el minuto 8. Ese susto no sirvió para despertar al Cádiz, que apenas cinco minutos después encajó el único tanto del encuentro. En el minuto 13, un grave error defensivo permitió a Jordi Escobar plantarse solo ante Víctor Aznar y definir con claridad para batir al guardameta cadista. El 1-0 puso en ventaja a un Huesca que, con muy poco, supo gestionar el partido ante un Cádiz plano y sin profundidad.
Gaizka Garitano apostó por mantener el 4-4-2, con Roger Martí como referencia ofensiva y el regreso de José Antonio de la Rosa al once inicial. Sin embargo, el planteamiento no encontró continuidad en el juego. El Cádiz sufrió en defensa, especialmente en los duelos individuales, y fue incapaz de generar peligro real en ataque. Durante la primera mitad, el conjunto aragonés estuvo más cerca de ampliar su ventaja que el equipo amarillo de igualar el marcador, en un tramo de partido marcado por el bajo ritmo y la escasez de ocasiones claras.
Tras el descanso, el guion apenas varió. El encuentro continuó siendo espeso, con muchas interrupciones y poco fútbol. El Cádiz logró una ligera mejora territorial, aumentando la posesión y aproximándose al área rival, pero sin claridad ni precisión en los metros finales. Las ocasiones se limitaron a intentos aislados de Álvaro García-Pascual y disparos sin excesivo peligro, mientras el Huesca incluso llegó a estrellar un balón en el poste, evidenciando que el 2-0 estuvo más cerca que el empate.
Garitano movió el banquillo en busca de una reacción que nunca llegó. Las entradas de Álex Fernández, Dawda Camara, Raúl Pereira, Yussi Diarra y Juan Domina no alteraron el desarrollo del partido ni aportaron soluciones ofensivas. El Cádiz acumuló cambios, pero no ocasiones, y volvió a mostrar una alarmante incapacidad para generar fútbol en campo contrario. De hecho, el equipo apenas inquietó a Dani Jiménez, que vivió una tarde relativamente tranquila bajo palos.
El tramo final del encuentro estuvo marcado por la frustración del conjunto amarillo. En el descuento, Jorge Moreno vio la segunda tarjeta amarilla y fue expulsado, dejando al Cádiz con un jugador menos y simbolizando el desorden y la impotencia de un equipo sin respuestas. La estadística volvió a reflejar una realidad preocupante: el Cádiz apenas logró un disparo a puerta en todo el partido, una cifra insuficiente para aspirar a puntuar en cualquier escenario.
Esta derrota en Huesca reabre viejas heridas y refuerza una sensación que empieza a instalarse con fuerza: el Cádiz CF está reactivando a rivales en mala situación y perdiendo terreno en la clasificación por errores propios, falta de confianza y ausencia de gol. La segunda vuelta está siendo especialmente dura para un equipo que ha pasado de mirar hacia arriba a verse atrapado en una dinámica negativa.
La lectura final es clara. El Cádiz CF necesita una reacción inmediata, tanto en lo deportivo como en lo anímico, para no comprometer el objetivo marcado a principio de temporada. Con el mercado aún abierto en el momento del partido, la sensación es que hacen falta soluciones urgentes para corregir una deriva que, de mantenerse, puede dejar al equipo fuera de la pelea por el playoff mucho antes de lo previsto.







