‘Crónica de una muerte más que anunciada’ irrumpe en el COAC 2026 con un cuarteto de texto, ritmo y crítica que sorprende y convence en preliminares
El cuarteto gaditano apostó por una parodia bíblica con ADN callejero, verso continuo y humor político-religioso, consolidándose como una de las propuestas más sólidas del arranque de concurso en una modalidad históricamente exigente
El cuarteto ‘Crónica de una muerte más que anunciada’ debutó en el Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz 2026 con una propuesta que sorprendió por su naturaleza literaria y su ejecución escénica. La agrupación planteó una parodia de la Pasión de Cristo trasladada a la idiosincrasia gaditana, con una sucesión de escenas rimadas que conectaron referente bíblico, humor local, crítica social y actualidad política.
El planteamiento inicial situó la acción en Jerusalén, convertida en escenario carnavalero donde romanos y personajes bíblicos hablan, discuten y actúan con acento gaditano. El recurso funcionó por su claridad dramatúrgica: el verso no fue un ornamento sino la herramienta central del humor. La trama avanzó mediante interrogatorios, controles burocráticos y situaciones reconocibles, como la identificación de Jesús a través de “papeles”, la administración romana convertida en oficina y el acceso a la ciudad como si fuese frontera urbana.
El desarrollo narrativo creció cuando aparecieron nuevos personajes, especialmente una figura divina no binaria, y cuando la acción avanzó hacia la Santa Cena, que la agrupación convirtió en cena de bar, con cervecitas, problemas laborales, convenios precarios y referencias al sector hostelero. La lectura del texto fue constante y estuvo sostenida por la rima, la réplica y el ritmo interno, lo que permitió mantener el interés del público sin recurrir al grito ni al gag repetitivo.
La propuesta no se centró en el concurso ni en el Carnaval —recurso recurrente en la modalidad— sino en construir una sátira estructural del relato bíblico desde la cultura gaditana contemporánea. El resultado combinó cinco capas humorísticas: callejera, lingüística, política, eclesial y localista. Esa convergencia fue clave para diferenciarse de otros cuartetos de la sesión y del propio año.
El apartado crítico se mostró particularmente afinado. La agrupación abordó cuestiones como la Iglesia y la pederastia, los modelos de celibato, la precariedad laboral en la hostelería, el papel del Vaticano, la reforma de la Semana Santa y los mecanismos de poder internos, así como referencias directas al ámbito municipal y nacional. Hubo menciones a Bruno García, Isabel Díaz Ayuso, Juanma Moreno y situaciones internacionales como Venezuela, contextualizadas dentro del ritmo cómico del verso. El humor, aunque duro en algunos tramos, se mantuvo dentro del registro carnavalesco de la ironía y la sátira.
La parte final alcanzó su mejor tramo cuando la Santa Cena se transformó en una especie de romería de tapas, con nombres bíblicos reinterpretados como platos, productos y referencias gastronómicas locales. La cena terminó con un cierre metateatral que conectó la pasión bíblica con la pasión gaditana, haciendo confluir costumbre, religión y Carnaval en una misma escena.
En lo estrictamente competitivo, el cuarteto dejó muestra de solvencia técnica en los tres elementos fundamentales de la modalidad: texto, ritmo y escucha. La interpretación fue limpia, el tempo adecuado y la recepción en sala fue de sorpresa inicial y aceptación final. En una modalidad que penaliza las caídas de ritmo y el exceso de artificio, la pieza demostró que el modelo “cuarteto de texto” puede prosperar en el Falla si sostiene su dramaturgia.
La lectura global situó al grupo como una de las propuestas más sólidas del arranque de preliminares, especialmente frente a cuartetos que optan por sketchs, metaconcurso o dependencia del chascarrillo. ‘Crónica de una muerte más que anunciada’ apostó por la estructura, por el verso y por el guion, tres elementos que rara vez coinciden de forma eficaz en esta fase del concurso.
El pase dejó una conclusión clara: el cuarteto puede competir cuando el texto guía el humor y no al revés. La agrupación se posiciona con opciones altas de avanzar a cuartos y con margen de crecimiento si el relato se afila en próximas funciones.





















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