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Manu Sánchez convierte el pregón del Carnaval de Cádiz 2026 en un alegato a la libertad que culmina con una boda en el balcón del Ayuntamiento

El pregón del Carnaval de Cádiz 2026, celebrado en la plaza de San Antonio y con una duración cercana a las tres horas, combinó mitología, memoria histórica, crítica social y emoción personal, con la participación de numerosos invitados y un desenlace inesperado: la petición de matrimonio del pregonero y su posterior enlace civil oficiado por el alcalde de Cádiz

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El pregón del Carnaval de Cádiz 2026, pronunciado por Manu Sánchez en la plaza de San Antonio, se desarrolló como una extensa crónica escénica de casi tres horas en la que el pregonero recorrió la historia, la identidad y los conflictos de Cádiz y su Carnaval. Desde el inicio, el discurso se alejó del formato clásico para convertirse en una pieza teatralizada, con múltiples personajes, música en directo y continuas referencias culturales, históricas y políticas.

Sánchez abrió el pregón situando a Cádiz como origen de todo, incluso antes de los dioses, construyendo un relato mitológico en el que la ciudad aparecía como “el principio de todos los tiempos” y la calle como el verdadero lugar fundacional del Carnaval. “La de vueltas que hemos dado para ver que el origen es la calle”, afirmó en uno de los primeros tramos, marcando el eje central de toda la intervención.

A lo largo del pregón, Cádiz fue presentada como un Olimpo propio, poblado no por dioses mitológicos sino por autores, copleros y personajes populares. El pregonero insistió en varias ocasiones en que “Cádiz no necesita dioses, tiene hombres y mujeres” y que “el Olimpo sois ustedes”, una idea que se repitió como leitmotiv para reivindicar el papel del pueblo y de la calle como núcleo del Carnaval.

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El discurso incluyó numerosas referencias a la historia del Carnaval y a sus grandes nombres. Fueron citados, entre otros, Paco Alba, Pedro Romero, Antonio Martín, Manolo Santander, Juan Carlos Aragón y Carlos Cano, además de figuras vinculadas a la cultura y la memoria gaditana. En ese recorrido, Sánchez recordó que “los héroes, si no se cuentan, se pierden en el recuerdo”, defendiendo la necesidad de mantener viva la memoria carnavalesca.

Uno de los bloques más extensos y aplaudidos del pregón estuvo dedicado a la memoria histórica. Manu Sánchez abordó la represión sufrida por el Carnaval durante la dictadura franquista, recordando fusilamientos, prohibiciones y censura. “Con Franco no se vivía mejor”, afirmó de forma explícita, vinculando el Carnaval a la libertad de expresión y a la resistencia cultural. En ese contexto, subrayó que “la libertad no es solo una palabra que se escribe con ocho letras”, sino una conquista que “se defiende, se cuida y se hereda”.

Durante el pregón fueron apareciendo distintos invitados y personajes que enriquecieron la narración. Entre ellos, Jesús Bienvenido, al que el pregonero presentó como parte fundamental del imaginario carnavalesco contemporáneo, con el que recordó a Manuel José García Caparrós, símbolo del andalucismo y de la lucha por la autonomía. También tuvieron presencia las hermanas de García Caparrós, Paqui, Loli y Puri, en un momento cargado de simbolismo en torno a la bandera andaluza y la memoria democrática.

El pregón no eludió la actualidad social y política. Hubo referencias a la sanidad pública, la educación, el trabajo y la lucha obrera en la Bahía de Cádiz, integradas siempre en clave carnavalesca. “Cádiz se sustenta en dos columnas: la educación y la sanidad pública”, afirmó Sánchez, mezclando el tono reivindicativo con la ironía propia de la fiesta.

En el tramo final, el pregón giró hacia lo personal. Manu Sánchez habló de su relación con Cádiz, de su familia y de cómo el Carnaval había marcado su vida. Cuando parecía que el acto se acercaba a su cierre, el pregonero sorprendió al público al pedir en matrimonio a su pareja, Lorena Sánchez, desde el balcón del Ayuntamiento simulado sobre el escenario de San Antonio. Tras el “sí, quiero”, el alcalde de Cádiz, Bruno García, ofició el enlace civil en el mismo acto, convirtiendo el pregón en una boda pública ante la plaza abarrotada.

El cierre del pregón dejó una imagen inédita en la historia reciente del Carnaval de Cádiz: un pregonero que culmina su intervención con una declaración de amor personal y un enlace matrimonial, fundiendo lo íntimo y lo colectivo en un mismo escenario. El pregón del Carnaval de Cádiz 2026 quedará así marcado por su duración, su carga política y cultural, la abundancia de referencias históricas y un final inesperado que transformó la plaza de San Antonio en testigo de un doble acto: el inicio oficial del Carnaval y una boda en pleno balcón municipal.



































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